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miércoles, 28 de julio de 2010

No será el fin de la barbarie, pero quizá sí sea el

principio de esa salvajada llamada fiesta nacional por los que, extrañamente, piensan que torturar a un animal forma parte de la cultura española.

Hoy, el parlamento de Cataluña ha decidido abolir las corridas de toros, y eso que la votación no ha sido unánime, más bien ha ido de un pelo. Hace un año firmé por la abolición de los toros en mi casa. Ahora hace falta que la lucha se extienda por el resto de España.

No hay razones para mantener, encima con subvenciones públicas, un espectáculo sangriento que acaba con una muerte, o la del toro o la del torero. Ni la sangre ni el dolor caben en la definición de fiesta.

Prou!, la asociación promotora del movimiento abolicionista en mi tierra, lo ha hecho muy bien y seguiré apoyándolos en lo que pueda. De momento, desde aquí y con mi humilde audiencia, dejando esta entrada para celebrar que empezamos a ser algo más civilizados.

lunes, 26 de mayo de 2008

Susanalacuidadora es un sol. Se lleva muy bien con mi

madre --y mi madre con ella, que es casi más importante--, se está acostumbrando a mi perra, aunque no hasta el punto de dejarla hacer la siesta sobre sus piernas, y plancha toda la ropa que lavo, lo que es mucho planchar sumando sábanas, toallas y demás. Susana no tiene desperdicio, hasta el punto que hemos estado a punto de ser objetos de estudio por parte del Ministerio de Medio Ambiente como increíbles filtros humanos para biocarburante.

La cosa empezó una noche, cuando fui a verter el aceite usado para freír unas croquetas en una garrafa de cinco litros que en su tiempo contuvo agua de manantial y ahora recibe, además del aceite sobrante de frituras variadas con o sin tropezones, el exceso de escabeche de latas de atún amén de otros fluidos indefinibles de cualquier conserva que lleve una base oleosa.

Sartén en mano derecha, garrafa en mano izquierda, comprobé extrañada que el nivel de aceite reciclado había bajado. Cual Doble Núcleo, en un instante mi cerebro unió dos imágenes: la de la garrafa y la de un cuenco que utilizo para guardar y reutilizar el aceite una o dos veces hasta su destino final: la garrafa de marras. Aproximadamente, calculé que llevaba una semana observando que en el cuenco --chino para más señas, con el dibujo de un dragón parecido a un Setter azul-- el aceite no era amarillo vibrante sino rojizo y de oscuro e inconcreto poso. A lo largo de siete días, mi inteligencia sobrehumana relacionó el color del aceite del cuenco con las costumbres culinarias de Susana, boliviana de nacimiento, y no le di más importancia.

Mirada al cuenco. Mirada a la garrafa. De vuelta al cuenco y, aún dudando, llamé a Susanalacuidadora:
- Buenas noches Susana (educación ante todo), ¿con qué aceite estás cocinando? ("desde hace quince días", callé).
Susana, que debió pensar "rara es esta mujer que me llama a las once de la noche para una pregunta tan tonta, ellasabrá", contestó diligente:
- Con el de la garrafa.
En ese momento, mis encías se replegaron sobre sí mismas, bubas y bubas empezaron a estallar en mi imaginación por toda mi piel y le contesté:
- Te voy a matar.

Susana rió (ya la había amenazado de la misma forma si rompía el televisor de plasma, si rompía el portátil, si rompía la jarra de la cafetera y si rompía alguna que otra cosilla) y dijo: - Ah, yaaaaa meeee extrañabaaaaa.
Pues si te extrañaba ¡por qué no me preguntaste, alma de cántaro? Imagino que debió relacionar el color y los posos marronuzcos del aceite de la garrafa con mis costumbres culinarias, catalana de nacimiento.

Ninguna buba ha estallado en la piel de nadie de mi casa pero mi madre está cada vez más despierta y atenta a cualquier estímulo. Puede que influyan las tres sesiones de fisio semanales, o las dos de reflexo. O que sale a pasear cada mañana. Quizá también que colorea dibujos y que no para de venir gente a verla y charlan. Lo que jamás sabremos es la influencia que haya podido tener en su estimulación cognitiva el que haya ingerido parte del contenido de la garrafa maldita. ¿Positiva? ¿Negativa? ¿Diferente? Lo seguro es que, desde la noche en que descubrí que faltaba aceite reciclado, por llamarlo de alguna forma, Susanalacuidadora cocina con aceitecarbonell de botella, amarillito, del de toda la vida. Lo usa dos veces y lo vierte religiosamente en la garrafa de reciclaje. Y yo no le quito ojo al nivel del recipiente, por lo que pueda pasar.

viernes, 29 de junio de 2007

Menta no sobrevivió a la última invasión de lupus

y ayer la tiré a la basura. Lástima, porque podría haber sido una buena planta. Voy a intentarlo otra vez porque poniendo a reciclar las revistas que guardo para leer (y nunca leo) encontré el sobre con semillas de algo que nos envió el Ayuntamiento a los ciudadanos hace un par de meses o tres. ¿Las semillas caducan? Ya verás, mi manía de plantar de todo un día me llevará a mimar una planta carnívora sin saberlo, o una enredadera que crecerá hasta más allá de las nubes y me arrastrará hacia Dorothy. O hacia el gigante.



martes, 12 de junio de 2007

Siguiendo mi máxima "lo que se han de comer

los gusanos, que lo disfruten los humanos", pasé anteayer por el banco de sangre a por la merienda gratis y el regalo cuatrimestral. Sólo me bebí un zumo, porque insisten en no poner pastas de chocolate, y salí de allí con una caja conteniendo: un tiesto de juguete, una mini bolsa de tierra y otra mini bolsa de semillas de menta (las semillas creo que no son mini, aunque apenas se ven). Bueno, mejor que regalen ésto que una camiseta diseñada por el primo de Chuky con lemas poco afortunados y que en ocasiones pueden dar lugar a equívocos. En fin, que ahora tengo un proyecto de ente vivo que se llama Menta, que he colocado junto a la ventana por aquello de la fotosíntesis, y que no tengo claro que prospere, porque me he liao a medio proceso, a pesar de que en mi familia se han dado casos de dedos verdes. En fin, si la criatura sobrevive iré mostrando su evolución desde cigoto hasta su sacrificio en vaso de té.


viernes, 17 de noviembre de 2006

El otro día vi "Una verdad incómoda", el manifiesto

ecológico de Al Gore sobre el cambio climático que estamos viviendo, y me he quedado horripilada. Ahora mismo puedo visualizar las caras de algunas personas que se dejan caer por este blog. Perfectamente las veo. Todas ellas me miran fijamente y no me escupen en un ojo porque tendrían que limpiar su pantalla a continuacion. Vale, tenéis razón todos; llego un poco tarde a la conciencia ecológica. Pero ¡si reciclo!, intento conectar los cacharros eléctricos a una regleta con interruptor (y uso el interruptor), la próxima lavadora que compre será A, ¡hasta compré una bici que estoy a punto de estrenar!... ¡Vale! Llevo muchos años contribuyendo a cargarme el planeta, ¡ya lo sé! ¡no me pongas más nerviosa! Vaya, que del desasosiego que me ha entrado llevo unos dias devorando webs sobre el cambio climático. También he colgado un banner arriba de todo que enlaza con la web de la película de marras del ex-vicepresi de los USA. Mira, da lo mismo si Al Gore habla mucho pero se mueve en avión, o si la peli parece una presentación de Apple, o si una vez leíste que los programas de reciclaje ciudadano son una pantomima y en realidad los ayuntamientos vierten todo en el mismo sitio. Hay que hacer algo por el planeta antes de que el planeta haga algo con nosotros. Claro que el mundo no se acabará, pero mientra nos extingamos viviremos de pena. Ah, no vale dejar de lavarse los dientes para no desperdiciar agua. Con cerrar el grifo mientras no te enjuagues es suficiente.