de la mañana hasta ahora. Algunos barrios aún no han recuperado la electricidad. Los comerciantes están que trinan, los empleados felices sin poder dar palo al agua, los empresarios enfadaditos, los hospitales han tenido que operar en braille y los capitostes de Fecsa-Endesa se han pasado la mañana silbando y mirando hacia otra parte mientras los técnicos recorrían el subsuelo, buscando el fallo del empalme porque han ardido dos transformadores (edificios). Nos hemos quedado sin semáforos, momento en el que los aborígenes han aprovechado para cruzar por donde les venía bien, especialmente para provocar accidentes. En fin, una ciudad se queda sin luz, hay millones de euros en pérdidas y los ciudadanos, mayormente, se agilipollan.
Por mi parte, he dejado de trabajar cuando se ha agotado la batería del portátil he descongelado la nevera (ya puesta...) y me he tumbado a leer "Un placer fugaz", la recopilació epistolar de Truman Capote. Un placer. No hay mal que por bien no venga, como dijo Aquel.
Por mi parte, he dejado de trabajar cuando se ha agotado la batería del portátil he descongelado la nevera (ya puesta...) y me he tumbado a leer "Un placer fugaz", la recopilació epistolar de Truman Capote. Un placer. No hay mal que por bien no venga, como dijo Aquel.