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domingo, 30 de abril de 2006

Tic Tac

Los once meses de secano se acercan. En nada habrá pasado un año desde la apuesta "déjalo conmigo". Un año lleno de cosas buenas, de algunas malas y de una terrible. Serán días para ordenar cada recuerdo en su sitio.
La semana pasada postulé para un trabajo del que tampoco se nada. He pensado que si llevo casi veinte años viviendo de la publicidad sin tener ni idea, pasar otros veinte viviendo del marqueting tampoco debería ser tan difícil. El sueldo es de vértigo y el ambiente laboral impersonal del todo, como corresponde a una multinacional, un sitio perfecto para tener lapsus de sociabilidad. En cualquier caso, estoy en el mercado, abierta a todo tipo de ofertas. Mejorar lo que tengo no es muy difícil. Estoy en una empresa simpática pero inestable, que el día menos pensado me da el pasaporte porque mi retribución no corresponde ahora con la tarea que desempeño y, sinceramente, las cosas no están yendo bien. Volveré a enviar currículos a las fundaciones conocidas, a ver si los encargados de personal han cambiado y se los miran con más cariño. Porque no me conocen, pero cualquier fundación o cualquier empresa dedicada a mejorar la vida de las personas tendría una joya conmigo.

viernes, 14 de abril de 2006

Felicidades

Hoy es el 75 cumpleaños de la II República española, un sistema político que intentó sacar a la España de los 30 de la brutalidad, la ignorancia y el atraso. Tres generaciones después, a algunos nos gustaría volver a intentarlo ;-)

miércoles, 5 de abril de 2006

Acabo de enterarme que me quedo sin vacaciones

Bueno, sí tendré los días de guardar, pero probablemente congele lunes, martes y miércoles. Y total, por un detallito de nada: a uno de mis clientes se le olvidó decirme que el spot que me encargó y en el que he ido trabajando con la calma es para la primera quincena de mayo. Pues eso, manos a la obra y a desperezar a dios y su madre para que me trabajen en Pascua. Bueno, a cambio alargaré alguno de esos puentes de otoño que están por venir. Y cuando toooooodo el mundo esté trabajando yo pasearé por París o por Roma o por Barcelona (pero de incógnito.) Un poco de rabia si que me da ¿eh?

lunes, 3 de abril de 2006

Igual monto un chiringuito de magia y sortilegios y voy y me hago rica

por aquello de aprovechar los dones naturales. Tres semanas intuyendo que un trabajo se iba a torcer y ¡zas! ¡se torció! No "se desvió un poquito", o "se salió un pelín de la pauta", noooooo; el trabajo se retorció como un escorpión rodeado de fuego. Lo bueno, que el tiempo hace que todo pase. Lo malo, que el cliente se está pensando si sigue con nosotros para la próxima vez. Lo peor, que no puedo matar al proveedor, al maldito escarabajo que tuve por proveedor y con el que no volveré a trabajar n-u-n-c-a. Es una lástima, porque apenas dos días antes de que mi (poco) prestigio se fuera a la mierda, tuve un triunfo de reina de oros gracias a un proyecto que presenté con estas teclitas y que nos adjudicaron en un plis-plas. Curiosamente, lo desarrollé convencida de que no nos lo iban a dar, o sea, con libertad absoluta, porque el cliente, en un rapto de sinceridad, me dijo que aunque me pedía otra opción el trabajo era para los madrileños. ¡Pues no! ¡Es nuestro gracias a que creé sin nada que perder! Ah, menuda lección del destino... En fin, descalabro profesional más o menos, ésta es mi última semana antes de vacaciones pagadas (lalalalala, diez días diez, enteritos, con dos lunes dos de fiesta.) Este lunes horrible, como obrera aplicada, he ido al trabajo a pesar de que aún caminaba mareada por la fiebre recién superada (a 39 me puse el sábado. Me dolía todo tanto que por un momento pensé que iba a dar un estirón.) Hoy me he quitado muertos de encima, me han aprobado unos bocetos, es-pan-to-sos por cierto, y otro cliente me ha encargado una web para después de Pascua y he logrado salir corriendo en dirección contraria (al trabajo) a las 6 peeme. Y ahora, que actualizo el blog gracias a un correo terrorista de Rafa (como no pone post os quedaréis con las ganas --por su culpa-- pero ha tenido gracia) acabo de darme cuenta de que he alcanzado los 10 meses y un día sin un piti colgando de mi boca. La semana pasada en Madrid, con el marronazo de trabajo que me cayó, hubiera pasado de los tres paquetes, fijo. Qué curioso. No tuve ganas de lanzarme sobre un cigarrillo. Creo que era porque estaba totalmente concentrada en rogarle a la Tierra que me tragara en repetidas ocasiones. Y también me concentré en recordar, para evitar el colapso,un par de imágenes que siempre llevo congeladas de cuando estuve en el palacio-museo de Maricel, la Isla Tortuga particular de Elena, bueno, y la mía si ella deja que me esconda en alguna de sus terrazas.