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viernes, 29 de junio de 2007

Menta no sobrevivió a la última invasión de lupus

y ayer la tiré a la basura. Lástima, porque podría haber sido una buena planta. Voy a intentarlo otra vez porque poniendo a reciclar las revistas que guardo para leer (y nunca leo) encontré el sobre con semillas de algo que nos envió el Ayuntamiento a los ciudadanos hace un par de meses o tres. ¿Las semillas caducan? Ya verás, mi manía de plantar de todo un día me llevará a mimar una planta carnívora sin saberlo, o una enredadera que crecerá hasta más allá de las nubes y me arrastrará hacia Dorothy. O hacia el gigante.



miércoles, 27 de junio de 2007

La Ley Integral no es el problema

Publica Mujeres en Red el vídeo de la rueda de prensa que dio ayer la Red Feminista Estatal de Organizaciones contra la Violencia de Género. Estas mujeres, alertas ante la campaña contra la Ley integral contra la violencia de género, decidieron explicar su punto de vista. Por eso esta entrada plagia el titular de la fuente donde lo saqué, el blog de Montse Boix. Como los romanos imperiales y los japoneses post-imperiales, una servidora piensa que si alguien ya lo ha dicho bien, ¿para qué intentar mejorarlo, aún más si cabe la posibilidad de no conseguirlo?

Arriba tienes el vídeo. Si te pasas antes por el blog enlazado entenderás más cosas. Y si te lees la ley ya tendrás casi toda la información que necesitas para captar el asunto en su magnitud. El resto lo sacaras de un análisis crítico de los medios de comunicación y, quizá, de observar la relación de aquella pareja que tienes cerca y que no acaba de "sonarte" del todo bien.

El maltrato a una mujer "porque es mía y de nadie más", porque "es una inútil que no haría nada sin mi", porque "sabe que llego cansado e insiste en cabrearme", y así podría seguir hasta el día del juicio, no ha lugar en mi concepción del mundo.

¿Hay mujeres que maltratan? Si. Desde luego que sí. Aunque muchas menos, el sexo que te toca en la rueda del cromosoma no inhibe la capacidad de ser cafre. Las sutiles diferencias entre mujeres y hombres que sufren maltratos son:

- En seis meses llevamos 44 mujeres asesinadas a manos de sus parejas. No voy a decir que aquí no pasa nada, pero aún pasa poco. ¿Empezamos a acostumbrarnos a la noticia? Me temo que si, aunque espero equivocarme. (Ah, me importa un ardite si en Suecia aun mueren más mujeres. Eso solo significa que los suecos aventajan en bestialidad a los españoles.)

- Ha sido necesaria una ley especial para proteger especialmente a las mujeres agredidas, cuando a estas alturas de civilización nuestras leyes deberían ser capaces de proteger a cualquier persona, con independencia del sexo que gaste.

- Es frecuente, cuando se habla de maltratos contra mujeres, que alguno poco seguro de sí mismo estire el cuello y suelte "pero ellas también son malas". Mira, tonto, no se trata de que sufras de cerca a la madrastra de Blancanieves. Se trata de que por mal que me caigas, por mucho que me irrites o por mucho que te diga que te quiero, no tengo derecho a pegarte, a maltratarte, a manipularte hasta que pierdas el sentido de la realidad, hasta que sientas miedo si tardas más de diez minutos en regresar de la panadería o tengas un ataque de pánico si me planchas la falda azul en vez de la roja, que es la que deberías haber imaginado que quería ponerme hoy, inútil. Tampoco tengo derecho a matarte por ninguna de las razones anteriores ni por todas las que se me pueden ocurrir. Sencillo ¿no?

Por cierto, si por casualidad cae por aquí un maltratador que está dudando entre suicidarse o asesinar a su mujer o a su ex-mujer, que busque ayuda o que opte por intentar la primera opción. Sí, soy beligerante con este asunto y con otros muchos, pero hoy estoy hablando de mujeres que han tenido la mala suerte de cruzarse con la persona equivocada y no haber encontrado ayuda para escapar.

viernes, 22 de junio de 2007

Terminó la primera semana de trabajo para

el equipo de Indiana IV, título provisional porque el director, a lo Woody Allen, no bautiza las pelis hasta que las acaba. En la web oficial dicen que la foto se la hizo Spielberg en una pausa del rodaje. Por mi como si contrataron a Anne Leibowitz. La hiciera quien la hiciera, Indiana sigue estupendo.



jueves, 21 de junio de 2007

Xavi estrena bloc. A su ritmo, calmado, y me

atrevería a decir que tomándoselo con cierta distancia. "¿De quién es la culpa?" arranca con una reflexión sobre esa pregunta, fechada en noviembre del año pasado pero que no ha publicado hasta ahora. Un tanto alarmada ante el título le pregunté "¿Va a ser todo el bloc sobre la culpa y sus aledaños?", por si me tenía que poner intelectual de pronto (me cuesta horrores, como no me sale de natural... ) Afortunadamente me contestó que no. Bueno, ya lo verás, la segunda entrada se la dedica al bloc sobre cocina de su prima, que según él es una cocinera excelente. Y si Xavi lo dice, yo le creo. La he reseseado, a ver cómo sigue. (Richard ya debe estar salivando. Tranquilo, compañero, que justo lo acaba de meter en el horno.)

La última entrada por ahora es un anuncio del desfile europeo del orgullo gay, que se celebra este año en Madrid. Vamos, que será un bloc variado, como los entremeses, aunque dudo que caudaloso. Le enlazo en "selectos" y espero que él haga lo mismo, porque de momento su espacio es tirando a enjuto.
Espero que Xavi, sin prisa pero si pausa, vaya dejando sus reflexiones en el cyber porque en persona siempre cuenta cosas interesantes. Bueno, natural siendo Leo. No se las da de nada, no va de nada y en cambio es un placer tenerle así de cerca y presumir de ello.

lunes, 18 de junio de 2007

La semana ha empezado bien, que ya es mucho

decir siendo lunes. No sé porqué el primer día tiene que ser ese tan antipático. Bueno, a lo que iba. Lunes, 9 y poco de la mañana, cita con Hacienda, o sea, con Todos. En 10 minutos, y porque soy lenta sacando papeles de un sobre, la criatura que me atendía (pum-pim-pam-firme-aquí) me ha dicho que me devuelven pasta. No tanto como para dar una vueltecilla por el Caribe, pero si para irme unos días a algún sitio. Yo creo que influye que entre sonriendo. A la que paso la puerta de la Agencia Tributaria que de los mismos nervios se me pega a la encía el labio superior por dentro y parece que sea feliz, pero en realidad es el mismo estrés que lo produce. También me pasa en las comisarías. Como cuando veo a un poli me siento culpable, también parece que sonría, pero no.
Siguiendo con "qué lunes tan estupendo",
al salir de Hacienda he hecho unas cuantas gestiones de trabajo (todas buenas) y ahora, al final del día, me paso por el mundo de La Rateta y me encuentro con un cariñoso canto a la libertad de grasas. ¡Bien! A ver que tal mañana martes...


Nota: Estupenda manifestación antitaurina tuvimos el domingo en Barcelona, cuyo ayuntamiento se declaró contrario a las corridas de toros. A ver si, poco a poco, logramos deshacernos de esta sinrazón.

martes, 12 de junio de 2007

Siguiendo mi máxima "lo que se han de comer

los gusanos, que lo disfruten los humanos", pasé anteayer por el banco de sangre a por la merienda gratis y el regalo cuatrimestral. Sólo me bebí un zumo, porque insisten en no poner pastas de chocolate, y salí de allí con una caja conteniendo: un tiesto de juguete, una mini bolsa de tierra y otra mini bolsa de semillas de menta (las semillas creo que no son mini, aunque apenas se ven). Bueno, mejor que regalen ésto que una camiseta diseñada por el primo de Chuky con lemas poco afortunados y que en ocasiones pueden dar lugar a equívocos. En fin, que ahora tengo un proyecto de ente vivo que se llama Menta, que he colocado junto a la ventana por aquello de la fotosíntesis, y que no tengo claro que prospere, porque me he liao a medio proceso, a pesar de que en mi familia se han dado casos de dedos verdes. En fin, si la criatura sobrevive iré mostrando su evolución desde cigoto hasta su sacrificio en vaso de té.


miércoles, 6 de junio de 2007

martes, 5 de junio de 2007

Entre otras cosas, un par de veces a la semana

aprovecho un error en el continuo-tiempo y me largo a tai-chi. Además de despejar, también es un arte marcial así que igual consigo dejar perplejo a algún futuro agresor lo suficiente como para salir corriendo con una ventaja de diez minutos (aún a mi pesar, nunca estoy aislada de la humanidad a más de ese tiempo.) Pero como la intención primera de practicar tai-chi no es defenderme de otra cosa que no sea mi pensamiento termomix, consigo tres horas de oasis semanal gracias a concentrarme en realizar unos ejercicios que vistos en la Seño son gráciles, etéreos; en mi también resultan graciosos, siempre que te gustase "La danza de las horas" en Fantasía.

Al combinar movimientos con respiración (la respiración es esa cosa que hacemos sin que intervenga la iniciativa propia, por suerte) se supone que dejamos de pensar porque hemos de concentrarnos en el ritmo coge-aire-suelta-aire. A mi no me pasa. Puedo pensar en respirar y en expirar y sigo dándole vueltas a todo. En algunos momentos sí consigo dejar la mente en blanco, pero cuando me doy cuenta pienso "¡anda, mira, la mente en blanco!" y vuelta a empezar. Así se me va una hora y media dos días a la semana. Menos mal que uno de ellos es sábado.


Lo mejor viene cuando la Seño nos deja hacer solos las figuritas ("la forma" se llama en solemne). Empezamos más o menos bien, pero llegados a un punto nos vamos mirando de reojo, a ver quién se acuerda de lo que viene a continuación. Por lo general, tomo la iniciativa, el resto me sigue y cuando la Seño deja de enredar en los cedés y se da la vuelta para mirarnos pone unos ojos graciosísimos, inclina la cabeza hacia un lado y nos dice "muy bien, muy bien... vamos a repetir desde el pr
incipio" y se coloca otra vez en cabeza de la clase. Creo que mis compañeros sospechan que lo hago a posta, pero para tres semanas que me quedan con ellos no voy a explicarles lo de la lateralidad cambiada.

El otro día hice una broma. La Seño preguntó "desde dónde os perdéis" y, cual centella, contesté "desde el primer día". La panda de pre-lamas se me quedó mirando y le dijo a la Seño "andaaaa, nooooo, noooo" y yo pensé, "sí, seguro. ¡Si no nos llega a mirar, ahora mismo estaríais bailando breakdance!". Porque soy demasiado buena, que si no...

sábado, 2 de junio de 2007

Hasta aquí, son dos años sin fumar

El último Camel me lo fumé la madrugada de un dos de junio en el balcón de casa, y desde entonces ni una calada. Humo ajeno sí, mucho, pero propio ni por asomo; no podría volver dejarlo.
En estos dos años he construido este bloc, mi amiga de siempre ha muerto, he cambiado de trabajo cinco veces, he incorporado nuevas personas a mi vida, he recuperado a alguna que se había despistado, he roto definitivamente con otras (por lo menos, eso espero) y he engordado 20 kilos, cinco de los cuales ya están fuera de mi masa planetaria. He empezado a meter la nariz en técnicas de meditación y, sobre todo, he aprendido a hablar conmigo misma. Toda la energía que distraía el cigarrillo la concentré en el diálogo interior, porque dejar de fumar no ha sido ni fácil ni cómodo.

La pregunta que me hacen algunas personas es qué siento dos años después. Ojalá tuviera una respuesta "Wilder", pero no es así. Respecto al cigarrillo, su olor me sigue evocando situaciones placenteras; más de una vez, y de dos, me apetece fumar, y siempre que puedo evito los pecaminosos estancos. Me sigue gustando la estética del tabaco: mecheros, ceniceros, cajetillas, anuncios... pero sin deseo "por consumar". Y algo que considero un gran logro: no me imagino fumando porque he conseguido disociar la imagen del cigarrillo de la mía.

El ambiente general también contribuye a que prosiga mi abstinencia. El otro día fui con Mercé y Robert, su novio, a un bar y para comprar tabaco en la máquina fue necesario que un camarero la activase con un mando a distancia anti-menores. Otras personas me explican lo afortunadas que son porque en su trabajo les han reservado un cuartucho maloliente, o les dejan acceder al balcón de los aires acondicionados, una pasarela ruidosa y no demasiado limpia, donde pueden fumar sin salir a la calle. Algunas empresas empiezan a pensar en la posibilidad de descontar del sueldo el tiempo que los fumadores pasan fuera del edificio refocilándose en su vicio. Socialmente se ha admitido que el tabaco es una droga y el fumador es un toxicómano. Y, claro, cuando pienso en todo eso, quizá gracias a que soy de natural pacífica, quizá porque tengo una edad en que lo relativo cobra más importancia, me entra una tremenda pereza y dudo que vuelva a fumar. Porque si me imagino fumando sin tomar suficiente distancia, se me llevan los demonios. Me molesta profundamente la estigmatización de un grupo de personas para expiar demonios propios, sin pensar más allá. La mayor parte de medidas y mensajes anti-humo son majaderías que no alejan, sino que refuerzan el hábito, sólo por llevar la contraría o por rechazo a pertenecer al rebaño de meapilas.

¿Vale la pena dejar de fumar? Mira, no creo que el tabaco de para ponernos épicos. O fumas o no. Mi elección fue dejarlo pero no por el cáncer, o el enfisema o el envejecimiento prematuro. Dejé de fumar porque el cigarrillo pasó de ser un placer a una dependencia y odio sentirme ligada a algo. Creo que por eso adoro cualquier cacharro inalámbrico y elevo el wifi a la categoría de divinidad contemporánea. Si pudiera ser como otras personas --las hay, lo he comprobado-- que hoy fuman tres cigarrillos mientras trasiegan una copa y no vuelven a tocar el tabaco en seis meses, seguramente seguiría fumando. Pero como no es así, mejor no pensar en ello. Quizá dentro de veintiocho años, cuando lleve tanto tiempo sin fumar como el que he pasado fumando, pueda decir que el ying y el yang están en paz. Hasta entonces, sigo siendo fumadora, sólo que no practicante. Lo cierto, por lo menos en mi caso, es que llega un momento en que el mono se cansa y se larga. Alguna vez vuelve, abre la nevera, se toma la última cocacola, me mira y me saca la lengua, pero ya no vive conmigo.

Amparito, eres una campeona. ¡A por los tres!