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sábado, 6 de abril de 2013

A los 50, o te llamas Sharon Stone

o eres invisible para el mundo. Y no lo digo por añorar los piropos de obra, que el otro día un gañán me susurró algunas barbaridades al pasar a mi lado que me devolvieron a los ´80.
No es el físico o el sexo lo que me importa, sino la falta de oportunidades laborales para las mujeres a partir de una edad.

No somos nada, chica. Nada. Algunas entidades sociales trabajan para encontrar resquicios por donde colar a alguna candidata en las murallas de los recursos humanos, casi siempre sin éxito.
Por lo que hace a los organismos públicos, no existe la reconversión profesional para personas de mi perfil. No lo entienden, no saben que hacer con mi experiencia. A mis 50 recién cumplidos le corresponde una reincorporación al mercado laboral tras una vida cuidando de la familia. Incluso pueden entender que sea una abuela moderniki que haya negado el pan, la sal y el canguro gratuito a sus hijos y quiera ganarse unas perrillas. Pero te aseguro que una mujer permanentemente en formación, con excelente experiencia laboral en una profesión que exige ir seis meses por delante de la vida y que es capaz de darle sopas con honda a los de 20 y 30 no es perfil para ellos.

Por eso, y porque prefiero gestionar mi incertidumbre, un día decidí que me convertía en empresaria y eso he hecho, montar una empresa de comunicación. ¿Otra más? No, la mía (la nuestra, porque somos dos, mi socio y yo), que se diferencia de las otras porque sabemos lo que queremos y lo que hacemos. Y sabemos mucho. El otro día, una amiga que trabaja en un organismo público me enseñó un folleto hecho "dentro", con ayuda de la imprenta. Horroroso. No tienen dinero, esa es la excusa para hacer las cosas de cualquier forma. Pero, ¡ep! aquí viene lo bueno, a los que la mandan les parecía precioso.

Esa es la pena. Que cualquiera con un ordenador se convierte en diseñador, en comunicador, en community manager (de eso hablo otro día, porque me tiene contenta el mercado, vendiendo un mes de trabajo por 40 euros).

La amiga del folleto me preguntó "¿qué te parece?" y se lo conté. Apenas había empezado cuando me pidió que lo dejara correr, que ya se hacía a la idea. Pero sus jefes, enamoraos de aquel truñito. Y ese es el drama. Ofrecemos calidad, pero los que compran no la saben reconocer.

A lo peor, tengo que aplicar ese aforismo apócrifo, dicen que chino, que invita a ser flexible como un junco cuando sopla el viento.
Pero es que me cuesta dejarme mecer por el viento de la mediocridad que corre desde hace años. ¿Debo dejar de pelear y rebajar las expectativas? ¿Quizá aceptar ser canguro de los nietos de otras? Mientras tanto, las facturas impagadas se amontonan.

lunes, 18 de octubre de 2010

De un tiempo a esta parte a mi gente le resulta algo complicado

entender con qué me gano la vida. Y yo, que estoy especialmente torpe, parece que no acabo de explicarlo con claridad. Con este vídeo creo que todas las dudas se disiparán: soy gestora de comunidades digitales, vamos, que me paso el día internet arriba, internet abajo.

Y aquí la explicación inteligible ;-)

miércoles, 22 de abril de 2009

Ayer hice dos entrevistas a dos mujeres que se

ofrecían como cuidadoras. La primera, según una de sus referencias, distraía algún que otro billlete ajeno a la que se descuidaban sus legítimos propietarios. La segunda, antes de saber de qué iba el trabajo me ha preguntado por las vacaciones. Madre mía, cómo está el servicio.

martes, 21 de abril de 2009

Ahora mismo cogería a la cuidadora de mi

madre y la sumergiría en aceite hirviendo. Después de adiestrarla en el uso de la grúa, enseñarla a bañar a una persona mayor en la cama, tener una conversación sobre la mala fama de las bolivianas como trabajadoras porque algunas son como son y claro, no hay derecho y un montón de cosas más, que he soportado estoicamente porque necesito a alguien que me ayude, va y me dice la palurda que no puede sobrellevar tener que cocinar "a la española", vamos, cocinar algo más allá de un potaje diario de arroz blanco y cosas cocidas o refritas, que por lo que dice es lo que come ella cada día, como en su país, y su madre cocina en su restaurante.

Tras Gabriela, la mejor que he tenido pero tuvo la mala idea de regresar a Bolivia con su marido en paro y su hijo de tres años (Joan Marc, un morrudo guapísimo) "porque para pasarlo mal aquí, lo paso mal allí y por lo menos estoy con la familia", en tres semanas por mi casa ha pasado una enfermera pizpireta (enfermera como yo neurocirujana) que cogió el trabajo con la esperanza de regatearme el precio de los días festivos al alza. La segunda, una estudiante de sociología que a los dos días descubrió que no quería trabajar con ancianos y ésta, que logró engañarme haciéndome creer que su cabeza era algo más que el soporte de la pinza para el moño.
Total, si la pregunta és por qué no paso de esta chusma y contrato una empresa de atención domiciliaria la respuesta es porque cobran entre 12 y 20 euros la hora. Cuatro horas diarias, 6 días a la semana, haz cuentas.

Menos mal que la "oficina" de colocación de Cáritas, con Coro a la cabeza, funciona de maravilla. Vamos, que ya nos tuteamos esta santa mujer y yo. Hoy le he dicho que estaba harta y ella me ha respondido que ídem. Yo, con mi autoestima habitual, pensaba que el problema era mío y resulta que no, que hay una horda de lerdas entrando y saliendo de nuestros hogares que da miedito. La mujer que se encarga de buscarle trabajo a las inmigrantes sin papeles me decía que no entendía la falta de seriedad en general, con el poco trabajo que había ahora.

Yo soy una excelente profesional, cuento con un conocimiento en gestión, producción y cultura de empresa muy sólido, encima soy altamente creativa, y no me refiero a escribir chascarrillos, sino a aportar soluciones allá donde voy y a tener una actitud proactiva e incluso padezco un cierto exceso de corporatividad si se da el caso. Pues, manda cojones, estoy en el puto paro.
Igual debería empezar a comportarme en los trabajos como estas gilipollas, a ver si tengo más suerte.
Qué cabreo llevo, por el amor de Yoda.

martes, 9 de diciembre de 2008

Hala, ya le he encontrado la utilidad a

Facebook. Claro que sería lo mismo si hubiera encontrado la información en el bloc de Lucía, pero lo he encontrado en su parcela de la red social y corro a incluirlo en mi bloc.

Seguimos contra la normativa-burrada de las 65 horas laborales. UGT ha convocado una mani el 16 de noviembre en Francia. Como no voy a poder estar me he adherido a la mani virtual. Si crees que ese día tampoco te va a pillar por allí pero te apetece asistir, usa el dibujo de abajo para unirte en ausencia (y para seguir las últimas noticias).

sábado, 29 de noviembre de 2008

Entre tanta actividad post-hospitalaria

y contestar los teléfonos (uno fijo y otro móvil, porque soy una mujer de mi tiempo), ni he podido abrir el portátil y contar qué tal había ido todo.

Bueno, pues todo ha ido como tenía que ir, o sea, bien. Además de toparme con el oncólogo más divertido del mundo, sus noticias fueron excelentes.

El bicho era un poco más cabroncete de lo que parecía por la foto (atención adictos al Facebook, Meetic y otros) y tuvieron que rebañar un poco más, pero acabó soltándose de la teta y ahora yace en un portaobjetos.

El ganglio centinela se portó como un campeón y no dejó entrar a ninguna célula con ce de cáncer.
Estoy curada en un 95% y el 5% que queda saldrá huyendo con radio o con quimio, o con ambas terapias, según convenga tras saber la naturaleza exacta del bicho (que va a ser radio sólo, casi seguro, y me quedaré con las ganas de probar el aceite de marihuana, ya lo sé).

Se puede tener cáncer y sobrevivir, yo soy la prueba. Y no porque me haga la chulita. Le pregunté al oncólogo si iba a morir de ésto y me dijo que no. Acostumbrada a que los médicos nunca se mojen en el diagnóstico si no lo ven claro, tengo la seguridad que no será el cáncer lo que me lleve a cocheras.


Me quedan veine días para la primera visita con la médica que guiará mi recuperación, así que será mejor que a partir de ahora me ocupe de otras cosas, como agradecer a todas mis amigas y mis amigos que me hayan cuidado tanto y de forma tan intensa. Siempre me abruma pensar en la cantidad de personas que me quieren.
Otra cosa en la que debo concentrarme es en encontrar trabajo. Sí, me despidieron la víspera de mi ingreso en el hospital, pero de esos hijos de puta hablaré en otro momento.

Continuará.

martes, 18 de noviembre de 2008

Bonito lugar para trabajar


ahora que está restaurado. Casa Ramona había sido una fábrica textil de principios del XX que fue utilizada como caballeriza por la Guardia Urbana de Barcelona durante el franquismo, esa dictadura que vivió España, tan sensible al arte.
Por suerte para todos, Fundació La Caixa (pasta gansa) se quedó con la fábrica, la limpió de bosta, la restauró y ahora es un centro cultural bastante potente.

Me encanta la terraza de Casa Ramona porque tiene forma de mar.










Cosas buenas de mi trabajo: aún me deja tiempo para disfrutar de exposiciones como la de Mucha. Sí, claro, el mismo día en el CaixaFòrum. Tampoco espero milagros.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Mañana tengo que estar a las 7.30 am

trabajando. Les he dicho que daba lo mismo que estuviera o que no, porque a esa hora tengo la misma capacidad intelectual que una ameba involucionada, pero ellos han insistido y yo iré.
Cuando se den cuenta de que no vale la pena hacerme madrugar, igual me apoyan contra la máquina de cocacolas para que no estorbe. Yo lo agradecería, la verdad. Entre el calorcito y el ruido del motor es como estar en una cuna.
Pero por si la mañana se presenta guerrera, que igual va a ser que si, me voy a la cama ya, que adormilarse con los CSIes también tiene lo suyo.
Siete y media de la mañana. Pues menos mal que este nuevo trabajo tenía que ser intelectual...

lunes, 10 de noviembre de 2008

Primer día de trabajo

Sin incidencias. Agradable. Tengo una super pantalla de 19".
Aún huele un poco a pintura, pero a falta de drogas más duras ya me gusta el mareillo tóxico que desprenden las paredes.
Aquí fuma todo el mundo, pero nadie en la oficina. Eso me gusta. Cada vez soporto menos el humo (menos sin irritarme y querer fumar. Momento tenso.)
Vamos a ver si esta vez logro pasar el meridiano de los doce meses sin percances.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Al igual que Obama, también estoy en campaña.

Él persigue ser el próximo presidente de los EEUU y yo busco trabajo. Bueno, la verdad es que con los tiempos que corren no se qué es más difícil.
He publicado mi currículo en la red para que esté accesible a quien pueda interesar.

Para ir centrando el tema, busco:
- Trabajar en Barcelona.
- Sueldo proporcional a mi experiencia y conocimiento.
- Jornada completa (intensiva ya sería la bomba).

Y ofrezco:
-Experiencia y conocimientos proporcionales al sueldo.
- Multidisciplinariedad.
- Capacidad de sacar adelante y resolver lo que sea, menos cálculos de estructuras y similares.

A ver, esperanzas tengo porque Xavi me trajo de Japón un gato-imán chino para atraer la felicidad, que está enganchado en la cocina y Mònica me regaló el mismo gato pero en dorado y en 3D, de los que mueven el brazo sin parar gracias a una pila en el trasero, que atrae la prosperidad, el gato, no la pila.
Entre los dos gatos, un San Pancracio de plástico, una Kumharas de hierro, un Budita de ves a saber qué y varios cuarzos y velas, algo tiene que salir. A ver si termino este 2008 sin más percances.

lunes, 18 de agosto de 2008

Estoy en la biblioteca, trabajando. He preferido

quedarme cerca de casa por si las moscas debo salir corriendo otra vez, aunque creo que no. He llegado a las diez y media y las salas ya estaban llenas. Me he instalado en una de las mesas redondas con conexión para mi portátil y hasta ahora he estado produciendo sin parar y con cierta comodidad.

Pero, ah, cruel destino, eso se acabó. Acaba de sentarse un imbécil con Mac a mi vera. Digo a mi vera porque la mesa no es demasiado amplia. De una mesa de dos donde estábamos dos, hemos pasado a una mesa de dos, con el intruso. Lo primero que ha hecho es quitarse el reloj, dejarlo en la mesa, frotarse las manos, sorberse los mocos y abrir el portátil.

Me he rayado. Me cuesta compartir espacio. Creo que he ido de acampada tres veces en mi vida, una de ellas engañada. No me gusta tener a nadie tan cerca sin haberle invitado. Me molesta que rompan mi burbuja.

No, no me molesta, me pone de mala uva. Creo que volveré a casa. Aunque también está invadida (la cuidadora de mi madre es un mal necesario, pero no deja de ser un mal) igual me calmo y retomo el trabajo.

¿Como podemos estar a 18 de agosto y que una biblioteca municipal esté tan llena? ¿Qué le pasa a la gente? ¿Es pobre? Vaya mierda de crisis, de burbuja inmobiliaria y de invasor con bermudas. Sí, el tipo lleva bermudas. Encima, se ve que está escribiendo y necesita inspiración, porque se levanta y da paseitos. Lástima que no se dé contra una columna.

Y lleva colonia. Mucha colonia. Tanta colonia que le huelo sin dificultad.
Me gustan los hombres limpios pero me molesta la gente que me obliga a oler como ellos huelen, o a oír lo que ellos oyen, o a ver lo que ellos ven, sin desear nada de eso.
Me va mirando de reojo. Si le inspiro algo, será como mínimo el personaje de una asesina en serie. Mejor será que no refleje lo que me inspira él a mi.

A la mierda la concentración.(Esta ilustración estupenda -se llama "ataque de ira"- la he sacado de un blog interesante: Moni Quetta).

lunes, 7 de julio de 2008

Trabajar diez horas diarias, fines de semana incluidos, y

poder decir que me lo paso bomba es un privilegio. No tengo tiempo para casi nada que no sea planificar, coordinar, resolver y morirme de risa con humanos que preguntan a qué hora cierra internet, por poner un ejemplo. Disfruto de un equipo magnífico (Varinia, Joan, Teo), que está dejándose la piel para que todo cuadre en el Universo. Y también disfruto de una compañera que --santa paciencia-- me despierta todos los días a las 7 de la mañana para espabilarme por teléfono y otra que me cuadra el presupuesto (una heroína). De un ángel de la guardia en forma de ancianita venerable que lo ve todo y vela por todos. Y dos jefes, uno de barba blanca y otra de pelo rubio, que hacen que me sienta parte de un todo.

El día 18 termina mi contrato. El 21 sin falta iré a ver al señor del INEM, que a este paso debe pensar que me he enamorado de él y no se cómo decírselo de tan a menudo que me acerco a su oficina últimamente. Habrán sido un par de meses espectaculares, sobre todo desde mediados de junio. Adrenalina en vena.

Vídeo cortesía de María Eugenia Manrique, artista plástica universal, o así.

miércoles, 25 de junio de 2008

Trabajo porque no tengo más remedio. Dicho esto, los del

Parlamento Europeo (esos señores y señoras que están en Bruselas haciendo no se sabe muy bien qué) están trabajándose subirnos de las oficiales 40 horas semanales de curro a 65, 25 horillas más de nada, igual para evitarnos caer en los vicios del ocio debe ser. Es una incógnita si ellos y ellas entran en el bombo. De momento, los que sí entramos seguro somos los de a pie. Pues bueno, la cosa es hay una campaña que se llama "¿65 horas? ¡Ni de coña!" a la que me sumo, aunque no se si servirá de algo. Por lo menos, que no nos quiten el derecho al pataleo y si tenemos que trabajar veinticinco horas más a la semana, pongámonos de acuerdo para coger bajas discontinuas que al cabo del año sumen la diferencia de horas. A la mierda los y las eurogilipollas que legislan estas tontás.

65 horas forges



Puntos de partida:
el texto de referencia
la página de la campaña en contra de la burrada, por si te quieres sumar
el blog de Bárbara, origen de esta entrada
un artículo de El País que me parece oportuno
y el bloc de donde he sacado la viñeta de Forges que ilustra este texto, que me gusta más que el sello de la campaña.

miércoles, 9 de abril de 2008

He rechazado el trabajo que me habían ofrecido, y eso

que eran 8000 eurillos más (brutos) que lo que cobraba en el último. No me disgustaba el rollo, pero no, algo me decía que no. Quizá un comentario hecho al azar sobre la capacidad de mi jefe directo para ser borde a ratos haya influido una pizca. Espero que quién me ha susurrado "nooooo" al oído no haya sido un espíritu guasón, porque ahora no estoy para bromitas.
Sigo pidiendo al universo un trabajo donde me lo pase bien, donde entiendan que es normal que algún día me de por cantar en medio de una reunión y, sobre todo, donde encuentre a compañeros que no se extrañen si reproduzco onomatopeyas de cómic cuando se me cae una carpeta, o que no es tan raro hablar con la máquina de café. Adoro a Bette Davis pero estoy hasta allí de actuar para parecer que soy como el resto para que no se inquieten.

Si me equivoco, me jodo. Si estoy en el camino, aunque sea lento, acabaré sintiéndome bien todos los días. Es filosofía de lateral de caja de cereales, pero es la mía. Y, como dice mi Doctora Defcon 2, "ahora un jefe borde sería una bomba de relojería para usted" (ésto, dicho con la misma entonación que Flotats, lo que algunas veces me hace perder la concentración y pasaría al contra-ataque para preguntarle cosas de su vida).

Hoy he tenido una sesión divertida (para mi). En un momento del monólogo le he dicho que ahora me interesaría mucho que mi padre estuviese muerto (si todo sale como espero, ya lo contaré, pero si te lo explico ahora tendría que matarte) y ha levantado las cejas que ni ZP. Y yo que creía, a cierta edad, que lo de "matar al padre" era tan freudiano, tan cool"... Total, que he tenido que explicarle, r-a-c-i-o-n-a-l-m-e-t-e porqué me haría tanta ilusión ser huérfana de padre en este preciso momento. Ella ha seguido insistiendo en "jolín-jolín" y (no he podido evitarlo) me ha salido la vena, "mirachiquitina". Incluso le he puesto ejemplos y no le he hecho dibujos para aclararle la situación porque me ha pillao sin Pilot a mano. Total, que regreso la próxima semana, pero cada vez me mira más raro. Si en vez de ser de la SS fuera privada estoy seguro que pensaría "con ésta me hago el chalet". Tampoco le ha convencido mi teoría sobre el azar que me ha hecho nacer mujer en vez de rana o piedra. Con lo fácil, y explicativa, que me parece...

No me sabe mal ir a la psiqui porque empiezo a encontrarle la gracia a los aledaños. Hoy es el primer día que en la sala de espera he disimulado estar conectada al móvil mientras leía el periódico. Pero, en realidad, observaba a las otras individuas, miradas esquivas, movimientos repetitivos, cierta agresividad al socializar mezclada con ansiedad por ser aceptada. Im.-presionante, señoras y señores. Lo mejor es que se saludaban al conocerse de otras terapias.

Porque todos vamos a lo nuestro, pero si tuviéramos tiempo para observar (y ganas) comprobaríamos que estamos viviendo en el nido del cuco (sin cuco. El pájaro, listo él, hace tiempo que se largo a un mundo mejor. ¡Anda que yo soy cuco y también me quedo a ver el segundo acto!) Como decía Aquel, "hay más fuera, que dentro". Si, si, ya, yo también estoy fuera. Pero espero la próxima visita con expectación, a ver qué tal la sala de espera.

cuco>/

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Hoy he tenido una de las mejores reuniones de

trabajo desde hacía mucho tiempo. Tengo a dos chicas magníficas en mi equipo, unas verdaderas panzerdivision, y cuatro copas de cava después, al salir a la calle, nos faltaba el Hombre de Hojalata para completar el grupo, saltito a saltito por el camino de baldosas amarillas.
Que conste que lo importante ya lo habíamos dicho antes de la segunda copa. Las dos siguientes han sido culpa del ambiente del tugurio y de los que fumaban en la mesa de al lado (hacemos las reuniones de trabajo en bares. Hay otra opción, pero es muy antipática y la eludo siempre que puedo) y cuando alguien fuma rubio me cuesta no aspirar (frunzo el ceño, que no se diga que llevo dos años y casi siete meses sin fumar nada).

Pero aspiro.

No debería fumar beber con todo lo que me estoy tomando, pero siempre llevo una rasqueta encima, por si tienen que despegarme del techo. Hay que ver lo bien que se ve todo desde arriba...

¿He dicho que odio a mi médica de cabecera? Principalmente, por borde. Me hace analizar nosécuantascosas y con los resultados en la mano me mira fijamente, mira el papel, vuelve a mirarme y me pregunta ¿usted bebe? Al principio no la entendí. Pensé que la probre tipa creía que yo era el sobrante de la liofilización del nescafé puro colombia. Pero, de pronto, se hizo la luz.
- La analítica indica una inflamación del hígado.
- Tengo veinte kilos de sobrepeso. En este momento tengo el higado de una oca cebada para las fechas que nos ocupan.
No me contestó pero me dió todas las recetas para ansiolíticos que le pedí acto seguido.

Mis amigas y amigos médicos dicen que sy una borde con sus colegas. Vale, pero ellos empiezan antes.
("¿Usted bebe"?" Es para responderle "¿Y usted folla?, porque igual venías más relajadita a la consulta, tia borde"). Moraleja: no vayas nunca al médico de la SS porque te derivará a siete u ocho especialistas más (en mi caso a dos, pero muuuuuy antipáticos). Menos mal que las listas de espera hacen que no vea a ningún médico más hasta enero.

jueves, 4 de octubre de 2007

Hoy he dado una charla a ciento veinte mujeres. No es la


primera vez que tengo tanto público delante. Por encima de cien es la segunda. La otra fue en Puigcerdà, en el teatro del pueblo, un monólogo a calzón quitado lanzado desde un escenario enorme. Tuve éxito. A la mierda la modestia que con ella no se come.
Cerca del centenar, alguna que otra vez en Llantiol, un café teatro de Barcelona, en noches de estreno. Lo normal era tener entre veinte y cincuenta personas en la sala, la mayoría muerta de risa.
Hoy he vuelto a tener éxito, esta vez dando una charla sobre una historia de mi trabajo. Siempre me sorprende que el público me haga caso.

Al terminar nos esperaba un pica-pica. Mi intención era tomar una copa de cava y cada vez que avanzaba hacia una de las mesas me pillaba una mujer por banda y, claro, venga a seguir explicando cosas.
Al cabo de tres o cuatro mujeres he logrado apalancarme cerca de una bandeja de hojaldres dulces. He pillado uno y antes de relamerme, una rubia bulldog ha venido y me ha arrebatado la bandeja, "porque tiene que haber para todas, ¡a ver!". Consciente de que estaba en misión especial he ahogado un "¡bruja, más que bruja!" que pugnaba por salir de mi gaznate. Menos mal que una de mis fans ha aprovechado un descuido de la bulldog para pillar de nuevo la bandeja y ponérmela a tiro. "Come, mujer, come, que te vas a quedar sin". Les gusta tanto como hablo que hasta me ven delgada. Qué monas.

miércoles, 11 de julio de 2007

En este momento del año, cuando seguimos

acudiendo al trabajo pero como si no porque la mente ya está en el TI de Cancún (es un poner), ha caído en mi correo, de parte de Eva, un estupendo resumen sobre la gestión del tiempo laboral.

El dibujo viene de Lees Doodles.

miércoles, 2 de mayo de 2007

A un mes de los dos años sin fumar, me encuentro

escribiendo esta entrada de madrugada, por tonta, por haber tomado café a media tarde. Así de floja soy. Pero con el café, con la cocacola, con el te y con cualquier cosa que sea para no dormir. Y mira que lo sabía. Incluso he pensado, "ya verás, mañana olvidaré escribir que llevo 23 meses sin piti y seguimos para bingo", y ¡hala! ¡café con hielo padentro! Si es que no aprenderé nunca.

Cosas buenas de no dormir: que a las veintitantas horas en vela entra una tontería cerebral bastante agradable, parecida a tener el cráneo forrado con porexpan.

Cosas menos buenas: que a ver cómo afronto una reunión mañanera con el cerebro acorchado. Con evitar que la cabeza se me caiga para los lados será suficiente. Espero.

Ah, feliz día después del Día del Trabajo. Aprovechando la efeméride, Jesús Caldera ha declarado que espera conseguir, dentro de los próximos 8 años, que el 40% de los puestos en los consejos de administración de las empresas los ocupen mujeres. Si lo logra y encima yo soy una de ellas (me refiero a consejera con talón suculento) soy capaz de quitar del móvil la foto de mi perra y poner la suya.

Anda, el 2 de mayo ¿no se formó Aquí el cristo padre hace 199 años? Me da que si...

viernes, 5 de enero de 2007

Como esta noche los Reyes Magos van a estar

muy ocupados, pasaron ayer por mi casa y me dejaron un nuevo trabajo que promete ser la bomba porque conjuga varios elementos que me gustan y, además, se trata de algo que está arrancando. Me gusta iniciar cosas, me gusta tener un trabajo con cara y ojos y me gusta que este 2007 haya empezado con buenas noticias.