
sábado, 5 de junio de 2010
Por cierto, he rebasado los cinco años sin fumar

domingo, 22 de febrero de 2009
lunes, 4 de agosto de 2008
Todo el mundo está de vacaciones menos yo,
que estoy en paro. Hay una sensible diferencia entre tumbarse al sol con o sin trabajo, y si no que se lo pregunten a Leon de Aranoa.Entre que ya no tomo psicotrópicos y que la vida está peleona, lo único que me apetece escribir es cacaculopedopis y, como diría una tía mía muy estupenda, "si no puedes decir nada agradable es mejor no decir nada". Bueno, tampoco le hago mucho caso porque si lo hiciera me pasaría la vida callada como una muerta. La verdad es que tampoco escribo ni nada porque me da pereza.
Cosas memorables de la última semana:
Susanalacuidadora ya no es más cuidadora. Lo que empezó muy bien ha ido degradándose en apenas tres meses hasta ganarse a pulso la categoría "hijasdelagranputa" y ya no trabaja más en mi casa. Ciertas irregularidades, incluidos aperitivos a mi costa y siestas dignas de Obelix sufragadas por una servidora, han hecho que esta tipa saliera de mi casa tan rápido como fue posible. Se puede tomar el pelo a mucha gente durante poco tiempo, pero no se puede tomar el pelo a una persona todo el tiempo (o algo así creo que era),
La nueva cuidadora se llama Daniela. Tiene un hijo más que la otra (4 a 3) y tres años menos (28). Parece buena persona. Lo malo, para ella, es que tendrá que ganarse la confianza gramo a gramo (por poner una magnitud a la confianza). Con la otra he tenido bastante.
De momento, lo primero que hice fue enseñarle la garrafa de aceite reciclado, por si las moscas y los cólicos.
Sigo con ganas de fumar. Cada vez más. Y siempre que alguien me dice "bravo por no fumar" me entran ganas de salir corriendo y besar en la boca al primer estanquero que encuentre.
Mono y yo nos vamos a dormir. Es un capullo pero al menos no da patadas.
Prometo alguna que otra entrada sobre mis aventuras en la Seguridad Social, la institución que más lerdos y lerdas tiene por centímetro cuadrado de mostrador de atención al público. Y también prometo ponerme al día sobre la (ausente) ley de dependencia.
martes, 22 de julio de 2008
Esta mañana pensaba que lo que más me gusta
martes, 10 de junio de 2008
Hoy sería un buen día para volver a fumar,
viernes, 2 de mayo de 2008
Un mes me falta, un mes justo y llegaré a los
Si todo sigue como hasta ahora, este mayo pasará volando.
Qué cerca estuve anoche de pasar de todo y volver a fumar. Y qué poco se lo imagina la persona que tenía al lado... Cada vez disimulo mejor.
Por cierto, que me da igual lo bien que se está sin fumar, y lo bien que he hecho dejándolo, y lo bien que le sienta a mi cuerpo no ingerir nicotina. Me queda un mes para los tres años de abstinencia pero me siento como si llevara una semana sin mi camello.
miércoles, 1 de agosto de 2007
viernes, 11 de mayo de 2007
Comparto patio de luces con alguien que fuma
Además, debe ser un alguien resentido que odia a los ex-fumadores, porque se pone a fumar justo cuando mis defensas están más bajas: después de cenar, a media tarde, sobre las dos de la madrugada... Ahora que lo pienso, el alguien debe fumar a todas horas. Voy a abrir la ventana, que hace un rato que no le huelo y acabo de prepararme un café.

viernes, 2 de marzo de 2007
Sí señora, un año y nueve meses, que suman
21 meses por todo lo alto, sin un cigarrillo en la boca, ni siquiera apagado. Miedo me doy si un día hago la tontería de acercarme un piti a los labios. Aún sería capaz de encenderlo con el poder de la mente. Para lo bueno no, pero para lo malo tengo una potencia cerebral que ríete tú de una barra de uranio enriquecido. Cosas buenas de todo este periodo de abstinencia: ahora ya no espero el día 2 para escribir una entrada efeméride. Incluso tengo que forzarme a recordar que cada día 2 subo un peldaño.
Cosas menos buenas: sigo queriendo no haber dejado de fumar. Como diría Escarlata: mañana será otro día.
miércoles, 14 de febrero de 2007
Tremendo y peligroso momento el de esta tarde,
mientras, de pie, trataba de no chocar con nadie en el autobús. Iba mirando las musarañas cuando un pensamiento ha venido de la nada y se ha instalado dos segundos largos y hondos: "creo que ahora podría fumar un cigarrillo y no pasaría nada". Hace 17 años pensé lo mismo a los seis meses de dejar el tabaco. Fume uno y ya no paré hasta hace apenas nada.Esta vez han pasado veinte meses hasta que el pensamiento verdemoco se ha materializado. O soy más sabia o mi mente va más lenta. La gran ventaja es que ahora sé que sí pasa, y no me apetece volver a pasar por todos estos post de nuevo con lo que conlleva. No, no. Pero ¡qué cojonudo! el pensamiento verdemoco sigue ahí, dando vueltas, y dando por el saco también. Para compensar, le voy a hacer tal tortilla de patatas a mi madre que apuesto que después de cenar llamará a un notario de urgencia para testar a mi favor (de una vez por todas... )
A ver si el mandala me ayuda a mantener la serenidad.
martes, 16 de enero de 2007
Volviendo a la idea original de este blog,
Ahora fumaría.
Ahora fumaría.
Ahora fumaría, y mucho.
(Pero no lo voy a hacer.
No lo voy a hacer.
No lo voy a haceeeeeeer.)
La madre que parió a King Kong.
jueves, 2 de noviembre de 2006
Frente al portátil, en pijama y zapatillas después de
ser interventora en una larguísima y agotadora jornada electoral que no ha tenido los resultados deseados, con la perspectiva de unas semanas llenas de incertidumbre y conversaciones para constituir de nuevo un gobierno de izquierda PSC-ICV-ERC que lidere el progreso social en mi tierra, he llegado al año y cinco meses sin fumar.
jueves, 19 de octubre de 2006
Sospecho que estoy un poco obsesionada, porque
hoy he vuelto a soñar con cigarrillos. Noche cerrada. Estaba subiendo a la última planta de una casa con almenas en un ascensor de hierro forjado cuando he empezado a deslizarme por Paseo de Gracia en la misma caja del ascensor, ahora en horizontal y sin techo, como una vagoneta minera pero con calados. Como no había conductor, ni caballos, ni nada, sólo yo al frente, he temido llevarme por delante a unos cuantos hombres y mujeres vestidos con túnicas blancas que veía al final de la calle. He deducido que debía ser la Mercé, o Todos los Santos, o alguna fiesta ciudadana de esas en las que nunca participo, y los de la túnica componentes de una agrupación lúdica, o así. Total, que la caja de hierro forjado, pesadísima, ha frenado suavemente delante de sus narices. Varios fumaban. Una mujer de pelo rizado, casi como Harpo Marx, se ha apoyado en la caja mientras daba caladas a un piti y, algo pesarosa, me ha explicado que quería dejar el tabaco pero le resultaba difícil. Yo, ligeramente alucinada aún por no habérles arrollado, asentía con simpatía hacia ella y el resto, que me miraba de reojo. En ese momento, no me preguntes porqué, he empezado a intuir que el grupo de las túnicas pretendía asesinarme.miércoles, 18 de octubre de 2006
Y ya van tres noches fumando sin parar. Debe ser
por eso que me levanto con dolor de garganta. No han sido tres días seguidos; el último fue anoche. Tampoco es que fumase demasiado. Recuerdo que la cajetilla era de cartón-cartón, blanca y verde (¡olé!) y creo que sólo quedaba el cigarrillo que cogí. En cambio, no recuerdo si me lo fumé o no. Sospecho que no porque mientras lo sacaba del paquete me sentía un poco culpable. Las otras dos veces no las tengo tan nítidas, porque hace más tiempo, pero si me veo con claridad dándole una calada al cigarrillo mientras mi pensamiento se desdoblaba. Por una parte, tuve miedo que esa calada me hiciera recaer de nuevo. Por la otra, me creía capaz de superar la adicción tras ese cigarrillo. Real como la vida misma, siempre pensando dos cosas contrapuestas a la vez, hasta en sueños.
Cristina de Roser, si lees esto, ¡felicidades por tus cuatro meses y pico! Y sí, el proceso es duro y es cafre, pero vale la pena :-)
miércoles, 4 de octubre de 2006
No voy a volver a fumar (de momento)
porque decir que nunca más lo haré sería estúpido. Pero muchas gracias por los ánimos (sois una monada). No pasa nada que no lleve sucediendo desde hace un año y pico: las ganas de fumar no han desaparecido ni un minuto. Se han dado casos de personas que dejan de fumar y no tienen mono ni nada (que en ese caso, lo justo es que se queden sin puntos en el carné, o que la resistencia de la lavadora se les llene de cal todas las semanas) pero lo normal es el via crucis que llevo contando en este blog desde hace 16 meses entre bromas y veras, que por otra parte es su razón de ser.La semana pasada fui de público a un programa de televisión que se graba en falso directo, y cuyo invitado era Lluís Homar, en promoción por La distancia. Ya fuera de cámara, no recuerdo el motivo, le contó a la presentadora que hacía ocho años que había dejado el tabaco, pero que en ese momento, al terminar la entrevista, se fumaría un cigarrillo. Instantáneamente le declaré mi héroe, y así sigue a fecha de hoy. Yo le entiendo perfectamente. Y él me entendería a mí, estoy segura. Aupa Lluís.
lunes, 2 de octubre de 2006
Que ganitaaaas tengoooo de fumaaaaaaar
(Hoy hace un año y cuatro meses. Me he acordado ahora. Pues qué bien.)
sábado, 26 de agosto de 2006
Hay cosas que nunca cambian
El otro temor es que voy a pasar un rato largo -todo el Atlántico- metida dentro de un avión sin poder fumar. Teniendo en cuenta que a mi no me afecta la prohibición porque cumpliré el año y tres meses sin Camel en República Dominicana, reconozco que puedo haber dejado el tabaco, ¡pero jamás dejaré de ser tonta perdida! Ah, qué momento...


