Páginas

lunes, 28 de abril de 2008

Me pregunta Roser que qué tal el domingo. Pues bien,

ayer acabó de manifestarse una inflamación con dolorcito en el codo derecho (Gracias Dios mío por hacerme rarita, ergo ambidiestra) y sobre las once de la noche, cuando estaba disfrutando de una copa de bailey's en mi nueva gran cama heredada, se rompió una pata. Una vez Indiana y yo nos recuperamos del descabalamiento me puse a hacer bricolaje. Terminé a medianoche, sacando el somier (sí, con el brazo a la mierda) y durmiendo sobre el colchón directamente en el suelo. Mi perra, encantada. Así se ahorra el salto.

Mi madre empieza a mostrar signos de rebelión cuando la devuelvo a la clínica el domingo por la noche. Ayer, tras la cuesta, las rampas y el ascensor, justo al llegar a su habitación del internado me dijo: "hala, vámonos que yo aquí no me quedo". Eran las diez de la noche, momento del día en que suelo ser bastante persuasiva, que me lo dice a las tres de la tarde y me la traigo de vuelta a casa cuesta abajo.

En mayo se incorpora una persona nueva a mi vida (mi casa, mi nevera, mi cama si alguna noche tengo suerte y libro... ). Se llama Susana y viene a cuidar a mi madre cuando yo esté produciendo para mantener a la abeja reina. Es boliviana, como Magalí, la santa que ponía en orden mi casa y a la que acabo de licenciar tras tres años de servicios porque estoy en un momento de prioridades. Menos mal que Susana es íntima amiga de Magalí y ésta me ha prometido ponerla a marcar el paso si se desmanda. Espero que mime mucho a mi madre, además de todo el resto de cosas que ha de hacer con ella.

Aprovechando la jerga militar que me ha salido en el párrafo anterior(cuando organizo, organizo, y me sale el instinto alejandromagnífico), aprovecho para compartir contigo que los periodistas me tienen hasta más arriba de lo razonable con motivo de las crónicas y noticias sobre la Chacón.

La Ministra de Defensa está embarazada. Pues os jodéis, pero empieza a resultar cansino que cada noticia escrita, radiada o emitida lleve la coletilla "viaja acompañada por un médico/pediatra/ginecólogo".
A ver, plumilla de tres al cuarto (el despectivo vale también para el presidente, el consejo de administración y los subsiguientes cargos que te dicen qué y cómo transmitir. Vuelvo a empezar que hasta yo me pierdo con tanta subordinada.

A ver, plumilla de tres al cuarto, Juan Carlos de Borbón también lleva médico a cuestas, y la Princesa de Asturias cuando ha estado embarazada. Y muchos ministros y otros altos cargos, si lo precisan, llevan un equipo médico adecuado para la dolencia que sufran en ese momento. Totolahaba. Hostia. Vale ya de tanta tontería.
Es ministra, está embarazada y planea seguir en activo hasta que las contracciones lleguen en oleadas de diez minutos. Pues te jodes si no te gusta, y empieza a transmitir lo que a todos los españoles nos importa de su trabajo: la intención, la gestión y el resultado de la suma de ambos.

La carrera de periodismo es una de las más fáciles, por eso la escogí, porque no tenía ganas de dar palo al agua. Pero la profesión de periodista es una de las más difíciles. Y no hablo de alcanzar la excelencia, aún menos en la generación eseemeese. Simplemente pido oficio y ganas de no sumarse a la mediocridad del momento.

Uff, para desahogarse es mucho mejor esto del bloc que llorar con una peli. Hala, me largo a comprar un somier.

bebe

miércoles, 23 de abril de 2008

Trece días sin escribir nada, a pesar de tener

un montón de cosas para contar. De ellas, seguro que recordaré algunas conversaciones que vengo manteniendo con una enferma de cáncer, compañera de mi madre en la clínica. La mujer lleva catorce años peleando con el bicho y empieza a estar cansada. Cuando se deprime y quiere hablar de lo que siente, todo el mundo la abruma con palabras de ánimo, nadie quiere cerca el rumor de la muerte. No la dejan estar triste. Yo si la dejo, y la escucho. Es una mujer muy valiente.

jueves, 10 de abril de 2008

"Vals latino es una novela psicológica escrita con

un lenguaje fresco, mucha energía y en un estilo vigoroso que evita que decaiga la tensión. Su autora nos propone a través de un sólido argumento y una original estructura una intensa meditación sobre el amor y la felicidad, con unos personajes muy bien logrados, humanos y próximos a través de los que descubrimos que siempre hay una oportunidad para redimirnos."

La autora, María Lameiras (Ourense 1964) es doctora en psicología y profesora titular de la Universidad de Vigo. Pionera en la introducción de los contenidos sexológicos en la formación universitaria, compagina sus obligaciones docentes en el campus de Ourense con una intensa actividad investigadora en torno a la sexualidad y al género, que difunde dentro y fuera de nuestras fronteras.

La presentación de Vals Latino será hoy, jueves 10 de abril, a las 19,30 en el "Institut de Sexologia de Barcelona" (c/ Urgell, 83, 2a planta).
La entrada es libre y seguro que la charla será interesante.

La información me ha venido directa de Carme, que es amiga de la autora y además le está organizando la presentación. ¡Suerte!

miércoles, 9 de abril de 2008

He rechazado el trabajo que me habían ofrecido, y eso

que eran 8000 eurillos más (brutos) que lo que cobraba en el último. No me disgustaba el rollo, pero no, algo me decía que no. Quizá un comentario hecho al azar sobre la capacidad de mi jefe directo para ser borde a ratos haya influido una pizca. Espero que quién me ha susurrado "nooooo" al oído no haya sido un espíritu guasón, porque ahora no estoy para bromitas.
Sigo pidiendo al universo un trabajo donde me lo pase bien, donde entiendan que es normal que algún día me de por cantar en medio de una reunión y, sobre todo, donde encuentre a compañeros que no se extrañen si reproduzco onomatopeyas de cómic cuando se me cae una carpeta, o que no es tan raro hablar con la máquina de café. Adoro a Bette Davis pero estoy hasta allí de actuar para parecer que soy como el resto para que no se inquieten.

Si me equivoco, me jodo. Si estoy en el camino, aunque sea lento, acabaré sintiéndome bien todos los días. Es filosofía de lateral de caja de cereales, pero es la mía. Y, como dice mi Doctora Defcon 2, "ahora un jefe borde sería una bomba de relojería para usted" (ésto, dicho con la misma entonación que Flotats, lo que algunas veces me hace perder la concentración y pasaría al contra-ataque para preguntarle cosas de su vida).

Hoy he tenido una sesión divertida (para mi). En un momento del monólogo le he dicho que ahora me interesaría mucho que mi padre estuviese muerto (si todo sale como espero, ya lo contaré, pero si te lo explico ahora tendría que matarte) y ha levantado las cejas que ni ZP. Y yo que creía, a cierta edad, que lo de "matar al padre" era tan freudiano, tan cool"... Total, que he tenido que explicarle, r-a-c-i-o-n-a-l-m-e-t-e porqué me haría tanta ilusión ser huérfana de padre en este preciso momento. Ella ha seguido insistiendo en "jolín-jolín" y (no he podido evitarlo) me ha salido la vena, "mirachiquitina". Incluso le he puesto ejemplos y no le he hecho dibujos para aclararle la situación porque me ha pillao sin Pilot a mano. Total, que regreso la próxima semana, pero cada vez me mira más raro. Si en vez de ser de la SS fuera privada estoy seguro que pensaría "con ésta me hago el chalet". Tampoco le ha convencido mi teoría sobre el azar que me ha hecho nacer mujer en vez de rana o piedra. Con lo fácil, y explicativa, que me parece...

No me sabe mal ir a la psiqui porque empiezo a encontrarle la gracia a los aledaños. Hoy es el primer día que en la sala de espera he disimulado estar conectada al móvil mientras leía el periódico. Pero, en realidad, observaba a las otras individuas, miradas esquivas, movimientos repetitivos, cierta agresividad al socializar mezclada con ansiedad por ser aceptada. Im.-presionante, señoras y señores. Lo mejor es que se saludaban al conocerse de otras terapias.

Porque todos vamos a lo nuestro, pero si tuviéramos tiempo para observar (y ganas) comprobaríamos que estamos viviendo en el nido del cuco (sin cuco. El pájaro, listo él, hace tiempo que se largo a un mundo mejor. ¡Anda que yo soy cuco y también me quedo a ver el segundo acto!) Como decía Aquel, "hay más fuera, que dentro". Si, si, ya, yo también estoy fuera. Pero espero la próxima visita con expectación, a ver qué tal la sala de espera.

cuco>/

lunes, 7 de abril de 2008

Prueba superada. Seguimos para bingo y quién sabe

hacia qué otros planetas. Mi madre ha venido a pasar el fin de semana a casa. Bueno, más que venir ella la he traído yo, si quiero atenerme a los hechos. Para que el pícnic resultase bien he tenido una semana espectacular.

Lunes: Intento hablar con la doctora de mi madre en la clínica, pero no se deja. Se ve que se le está muriendo un paciente y la mujer tiene prisa.

Martes: día empleado a fondo en la ortopedia, alquilando grúa, comprando colchón de aire con compresor, comprando arnés para grúa, comprando más cosas pequeñas e investigando para que sirven todos los aparatos que tienen allí, por si acaso.
También logro hablar con la doctora de mi madre en la clínica. Se deja poco, pero le arranco el pase pernocta para el finde.

Miércoles: día empleado a fondo en la Seguridad Social. Encuentro a Dios en la Tierra, quien ha tomado la forma de la enfermera de mi madre. Regreso a casa con 160 pañales, 80 empapadores, cremas y otras pociones, todo ello gratis.
Por la noche me hacen una entrevista para un trabajo que no va nada conmigo, pero como les pido todo lo que quiero y no me dicen que no, la cosa queda en suspenso hasta esta semana. Ojalá no me salga porque sí, es pasta, pero no estoy segura de que me compense. Ya veremos.

Jueves: Horrorizada, corro hacia la ortopedia: he olvidado alquilar las barandillas para la cama. De paso, recojo la silla de ruedas y el cojín especial, que ya han llegado, y los subo al hospital. Por la tarde voy a Ikea con Richard. Necesito sustituir la mitad del sofá.

Viernes: Por la mañana vienen a traerme la grúa y una barandilla (su pareja está de viaje y no va a poder estar para este fin de semana). La grúa se queda, la barandilla se va porque no se entiende con la cama. Mi somier es muy suyo y cuando se le atraviesa algún complemento no hay quien lo haga encajar en nada.
Por la tarde viene Eva a casa para actualizar su currículo. Al entrar tropieza con el cuenco de agua de Indiana.

Llega Magalí a casa. Le digo que deje de limpiar y se ponga a organizar la habitación de mi madre. Magalí se lleva bien con las instrucciones de montaje de cualquier cosa y en un pispás monta un MASH en lo que fue mi habitación (ahhhhh, en fin, una madre es una madre) que parece que la hayamos tenido así toda la vida. Encima, al irse se va con mi máquina de coser e instrucciones para que haga piezas que necesito para la toilette diaria de mi ancestra.

Casi de noche llegan Carles y Josep Ma., desmembran el sofá (que para su equipo les hubiera querido Torquemada), lo bajan a la calle y, al salir, uno de los dos tropieza con el cuenco de pienso de Indiana. A las 10 de la noche, justo cuando termino de montar el sillón Ikea, llega Bárbara para ir a cenar con Jelen. Puñeteras las ganas que tengo de cualquier otra cosa que no sea tumbarme en el nuevo sillón, pero la cena, y las risas, y el alcohol me sientan bien. Estas mujeres saben animar.

Sábado, el gran día: Como no he dormido pensando en lo que se me viene encima, incluido el momento "cambio de pañal", me levanto totalmente grogui, me ducho y subo al hospital a buscar a la mediopensionista. Volvemos a casa previo paso por la frutería (bendita Alba, que me sube la compra después de cerrar) y por la señora Pilar, la tienda de siempre.

Tras varias paradas de vecinos, vecinas y (estoy segura) extras alquilados para la ocasión (no creo que haya tanta gente en mi barrio) que quieren saludar a mi madre, llegamos al "momento ascensor". Días antes hice una prueba con Arantxa, mi vecina y canguro oficial de Indiana, que tiene una estructura similar a mi madre. Pues sí, logro que mi madre, la silla, las bolsas de la compra y una servidora quepamos en un cubículo de dimensiones parecidas a un ataúd puesto de pie, pero del que no me voy a quejar porque nos sube y nos baja.

Llegamos a casa. Indiana no se fía de que esa ama sea la suya y la huele constantemente. "Qué bien que estés en casa, mamá". "Si. Creo que me he hecho pipí y me escuece". Vale. Entendido, corto y cambio.
Cojo grúa, amarro a madre, izo a madre, des-izo a madre en cama y Valor y yo nos ponemos a lo que nunca creía que pudiera hacer: cambiar el pañal. De todas las operaciones que se efectúan con una persona paralítica, ésta resulta ser la más fácil. Bueno, porque llevo cuatro meses viendo como se hace y, como los búhos, me fijo mucho. En un plis-plas la lavo, le pongo cremita, pañal nuevo, le coloco el arnés de la grúa y la izo de la cama para des-izarla en el sillón Ikea. ¡Qué te crees tú eso, rubia! La puta grúa es manual y me resulta del todo imposible estirar el arnés para colocarla bien en el sillón al mismo tiempo que, con la otra mano, desatornillo el chisme que hace que baje la persona colgada a lo Mowgli recién capturado en una red.

A pesar de la tensión del momento (piernas abiertas, brazos totalmente extendidos para llegar al arnés y al tornillo, sonrisa abierta de mamánopasanada, logro sentar a mi madre en el sillón en una posición más o menos decente. La dejo en un duermevela y empiezo a preparar su comida: merluza al vapor con hierbas de todo tipo para sustituir a la sal. Come como una reina. ¿Tendrá disfagia psicológica sólo en el recinto del hospital?

Al cabo de un rato llegan Vicens y Eva con un armario que me han ido a comprar a Bauhaus. Dejo a Eva de canguro de mi madre y me largo con Vicens y su Jeep a buscar el segundo sillón, éste heredado de Julia y Aída. Vicens y Julia hacen todo lo pesado (cargar el sillón en la baca) mientras me dedico a hablar sin parar. Ambos piensan que sería buena idea que yo fuera sentada en el sillón, como Mister Bean. Les quito la idea de la cabeza a base de insultitos y volvemos a casa. En el portal están Luis y Xesco, que se encargan de subir el sillón a casa y, ya puestos, se quedan un rato, a ver como traslado a mi madre del sillón Ikea al sillón heredado, infinítamente más cómodo. Mi madre se dedica a hacer lo que mejor sabe hacer: conversar con todo el mundo, en especial con los hombres y pedirme que haga café. Como el armario Bauhuaus viene sin instrucciones y Vicens me ve la cara de pánico, coge el toro por los cuernos y en un cuarto de hora ya lo tiene listo para revista.

A las nueve de la noche me doy cuenta que mi madre no ha cenado y quedan pastillas por tomar. La obligo a tomarse un café con leche y un donut (todo muy dietéticamente correcto, ya), le enchufo las pastis, la acuesto y la cambio. Improviso unas barandas con sillas y abrazaderas. Se queda dormida al instante y puedo sentarme ante el ordenador a escribir un freelance que me ha salido y que me interesa muchísimo hacerlo bien y entregarlo en plazo (al día siguiente). A las 12 y pico mi cabea muere y me arrastro a mi nueva habitación, la ex de mi madre.

Domingo: Me levanto sobresaltada porque estoy totalmente descansada al abrir los ojos. Voy al comedor y veo en el nuevo reloj Ikea que compré junto al sillón que es la una y media del mediodía. Entro en la habitación de mi madre y la encuentro despierta. "Mami, que es la una y media y me he despistado. Te pongo la inyección y ahora te levanto". Salgo de la habitación y por iluminación divina compruebo la hora en el móvil. Son las 8:20 am. Regreso a su habitación. "Mami, que te quedas en la cama un rato más", ahora ya con mi perra, que se ha enamorado del colchón que da masajitos.

Me ducho, me pongo a escribir un rato hasta terminar los textos que me quedaban y una hora después la levanto (cambio de pañal, vestirla, ponerle el arnés, izarla, colocarla en el sillón...) con ayuda de otra santa que vive en mi escalera, se llama Miriam y adora a mi madre. Les doy café a las dos y, al salir, Miriam me advierte que hay agua en el suelo. "Sí, todo el mundo tropieza con el cuenco de mi perra. Ja, ja.".

Entro, voy a recoger los cuencos para fregar el rincón del lago y me cae una gota en la cabeza. Llueve dentro de mi casa. ¡Dios ha escuchado las plegarias de los catalanes! Miro hacia arriba y la siguiente gota me cae en un ojo. Aleluya. El país con problemas de sequía y a mi me llueve dentro de casa. Tengo un puto escape, otra vez, ahora que voy tan boyante de pasta.

Pasamos el día inquietas porque a mi madre le duele todo, hasta que encuentro una peli de asesinatos en la tele y se le pasan un poco todos los males. Después de comer me siento en el sillón Ikea y me quedo roque hasta que suena el teléfono. Nuevo zafarrancho de personas en casa: Julia para hacerle reflexo a mi madre. Aída y la niña para hacernos compañía a todos y pasar el rato. Santa y Arantxa para charlar con mi madre, Rosa, otra vecina, para lo mismo. Voy haciendo cafés y tés y en los intermedios termino los textos y los envío. Hay algunos buenos y otros flojos, pero no tengo más energía para pensar en algo que no sea hacerme un ovillo, no sin antes tratar de paliar los efectos del escape.

Hacia las siete cocino una tortilla de patatas que mi madre se come encantada, más una mousse de fresas frescas y nata (soy la reina del minipimer). Indiana y Greta, la perra de Santa y Arantxa, la ayudan un poco y entre las tres dan cuenta de la cena.
Mi madre empieza a estar somnolienta y llamo a la clínica, a ver si puedo devolverla mañana, pero que nanai y la regreso pasadas las nueve de la noche. Mi madre no está conforme, pero tendrá aventura que explicar a sus amigas durante la semana.

Regreso a casa, me siento en el sillón (el de Ikea no, el otro) a zapear y me quedo roque hasta las 2 de la madrugada. Regreso a la cama y me quedo roque hasta hoy. El sábado que viene, más, pero ya sin miedo.
Me pregunto cómo se lo hace la gente que no tiene amigos.

carta

miércoles, 2 de abril de 2008

En dos días, ayer y hoy, he visto desfilar

dos camillas, dos, con un muerto en cada una. Ayer uno, hoy otro. Ayer nos hicieron entrar a todas las visitas en las habitaciones de nuestros familiares mientras sacaban al finado.
Hoy he vuelto a ver a los chicos de negro y camilla metálica sin colchón. Como ayer me perdí el desfile, hoy quería despejar la duda de si sábana blanca o bolsa negra. Éstos optan por sábana. Estaba con mi mami en la sala general cuando los camilleros se dirigían al ascensor. La puerta se ha abierto, ellos, resolutivos, han empujado la camilla hacia dentro, chocando con una mujer que salía y casi se desmaya.
Ayer lo hicieron con más disimulo, quizá el muerto era de natural discreto. Hoy el fiambre ha salido por la puerta grande, en olor de multitud.