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sábado, 29 de noviembre de 2008

Entre tanta actividad post-hospitalaria

y contestar los teléfonos (uno fijo y otro móvil, porque soy una mujer de mi tiempo), ni he podido abrir el portátil y contar qué tal había ido todo.

Bueno, pues todo ha ido como tenía que ir, o sea, bien. Además de toparme con el oncólogo más divertido del mundo, sus noticias fueron excelentes.

El bicho era un poco más cabroncete de lo que parecía por la foto (atención adictos al Facebook, Meetic y otros) y tuvieron que rebañar un poco más, pero acabó soltándose de la teta y ahora yace en un portaobjetos.

El ganglio centinela se portó como un campeón y no dejó entrar a ninguna célula con ce de cáncer.
Estoy curada en un 95% y el 5% que queda saldrá huyendo con radio o con quimio, o con ambas terapias, según convenga tras saber la naturaleza exacta del bicho (que va a ser radio sólo, casi seguro, y me quedaré con las ganas de probar el aceite de marihuana, ya lo sé).

Se puede tener cáncer y sobrevivir, yo soy la prueba. Y no porque me haga la chulita. Le pregunté al oncólogo si iba a morir de ésto y me dijo que no. Acostumbrada a que los médicos nunca se mojen en el diagnóstico si no lo ven claro, tengo la seguridad que no será el cáncer lo que me lleve a cocheras.


Me quedan veine días para la primera visita con la médica que guiará mi recuperación, así que será mejor que a partir de ahora me ocupe de otras cosas, como agradecer a todas mis amigas y mis amigos que me hayan cuidado tanto y de forma tan intensa. Siempre me abruma pensar en la cantidad de personas que me quieren.
Otra cosa en la que debo concentrarme es en encontrar trabajo. Sí, me despidieron la víspera de mi ingreso en el hospital, pero de esos hijos de puta hablaré en otro momento.

Continuará.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Amparo 1 - Cáncer 0

Así, a modo de resumen. Ahora sólo espero a que venga el médico, me informe de los pasos a seguir y me largo a casa. Mi cama, oh, mi cama.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

En un hospital, las nueve de la noche equivalen

a las dos de la madrugada, hora humana. Bueno, estar ingresada está siendo menos malo de lo que pensaba, claro que aún no me han sajado, me han permitido cenar lo que una mente perversa considera normal (pescado rebozado frío y verdura) y es la primera vez que me acuesto en una cama articulada. Casi acabo como relleno de un bocadillo de colchón por hacer el imbécil con el mando. He de reconocer que tanto la habitación como el servicio son estupendos.

Me ha interrogado una auxiliar, una enfermera, otra enfermera y más tarde otro auxiliar travestido ha venido a depilarme el pecho. Tras aclararle que mi apellido no es Magila le he retado a encontrar un sólo pelo fuera de su sitio (cabeza, cejas, pestañas) y me ha reconocido, con un deje de envidia, que estoy perfecta. ¡Pelos a mi!

Me ha dicho que me duche a las seis de la mañana. No le he contado que a esa hora podría ahogarme bajo la alcachofa porque mis funciones automáticas como respirar aún no se han reincoporado a mi cuerpo desde donde sea que vayan a bailar la conga cuando duermo. Sólo le he dicho que si me operan a las once, ducharme a las seis es inútil.

Me ha dicho que me despertarán a esa hora para que me duche y que yo misma. Qué obsesión con la ducha.

Acaban de pincharme una inyección para la circulación y me han preguntado si llevo prótesis dental. Empiezo a temer que me hayan confundido con mi vecina de habitación, Mercedes, 84 dicharacheros años, con la que comparto bicho en la misma teta. Vaya, ella en la suya y yo en la mía, pero ambas en la derecha. No ronca. Es un buen presagio.

Mañana el bicho habrá muerto y pasado o el otro, si no tengo fiebre ni ninguna otra complicación (las hay a montones, pero yo ni caso) me largarán a casa. A ver si es verdad. La cama articulada mola, pero ni punto de comparación con la mía, tan grande.

Antes de tomarme las drogas adormideras regalo de la casa voy a ver si me meto entre pecho y espalda un par de capítulos de la sexta temporada de El ala oeste de la casa blanca. Ñam.

lunes, 24 de noviembre de 2008

"¿En qué departamento de Vall d'Hebron

te tratan?
- En mamología pataria.
- ¿Perdona?
- Huy, no, en patología mamaria. Es que a veces mezclo las letras..."



Me encantaría tener devant al autor o la autora del lema del pabellón, que le iba a explicar un par de cosillas de cara.

martes, 18 de noviembre de 2008

Bonito lugar para trabajar


ahora que está restaurado. Casa Ramona había sido una fábrica textil de principios del XX que fue utilizada como caballeriza por la Guardia Urbana de Barcelona durante el franquismo, esa dictadura que vivió España, tan sensible al arte.
Por suerte para todos, Fundació La Caixa (pasta gansa) se quedó con la fábrica, la limpió de bosta, la restauró y ahora es un centro cultural bastante potente.

Me encanta la terraza de Casa Ramona porque tiene forma de mar.










Cosas buenas de mi trabajo: aún me deja tiempo para disfrutar de exposiciones como la de Mucha. Sí, claro, el mismo día en el CaixaFòrum. Tampoco espero milagros.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Mañana tengo que estar a las 7.30 am

trabajando. Les he dicho que daba lo mismo que estuviera o que no, porque a esa hora tengo la misma capacidad intelectual que una ameba involucionada, pero ellos han insistido y yo iré.
Cuando se den cuenta de que no vale la pena hacerme madrugar, igual me apoyan contra la máquina de cocacolas para que no estorbe. Yo lo agradecería, la verdad. Entre el calorcito y el ruido del motor es como estar en una cuna.
Pero por si la mañana se presenta guerrera, que igual va a ser que si, me voy a la cama ya, que adormilarse con los CSIes también tiene lo suyo.
Siete y media de la mañana. Pues menos mal que este nuevo trabajo tenía que ser intelectual...

sábado, 15 de noviembre de 2008

Ayer, después de casi dos meses esperando

el diagnostico, una doctora muy atareada me dijo "siéntese" y luego me soltó que tengo un tumor en el pecho derecho. Algunos pensamos que casi todo lo malo viene desde ese lado de la vida.

Zas. Cáncer de mama. ¿Yo? Imposible. Mi mejor amiga murió de cáncer. He visto desfilar a demasiada gente por tumores que empezaron siendo nada. ¿Y ahora me va a tocar a mi? Ni hablar.
Afortunadamente, hay poco de lo que preocuparse. El tumor es tan pequeño que si se cae de mi pecho se mata (como el "bichito de la colza") y no parece que los ganglios estén afectados, aunque sabré más después de que me extirpen el bicho y el ganglio centinela (que majo, vigilando sin descanso).

Todo esto pasará dentro de unos diez o doce días. Hospital, anestesia, quirófano y cierta pachuchez supina durante un par de días, quizá una semana.
El zafarrancho organizativo en el que estoy sumida para colocar a una madre y una perra es de órdago. A la madre casi la tengo resuelta y mañana imploraré de rodillas a mis vecinas que alojen a mi perra el par de días (espero) que estaré fuera.
Luego, una semana de convalecencia y vuelta al trabajo. Ah, porque esa es otra. Estreno trabajo y estreno cáncer. Es difícil superarme cuando me pongo a estrenar.

Me temo que voy a estar un tiempo algo pesadita, tumor va, tumor viene. Primero fue dejar el tabaco, ahora será dejar el cáncer. Le dejo yo, me deja él... da lo mismo. El caso es no volvernos a ver.

Por todo esto y algunas cosas más no he tenido muchas ganas de escribir nada durante algún tiempo. He estado demasiado ocupada informándome sobre mi cáncer. (y buscando trabajo, y poniendo lavadoras, y, y, y...) Voy a dejar de forma permanente algunos enlaces sobre cáncer de mama, por si te resultan útiles. El que más me ha ayudado es esta excelente página chilena. Los otros tampoco están mál.

Le debo una entrada a Eva, una de las amigas que más tiempo lleva soportándome. Estrena bloc y promete. Se ha hecho seguidora de mi bloc. Voy a ver cómo me hago seguidora del suyo. Si llevamos más de treinta años siguiéndonos, ¡cómo no vamos a hacerlo ahora en el cyber!

Aviso a navegantas
Un doctor muy listo y al que estoy eternamente agradecida descubrió algo raro en mi pecho gracias a una mamografía rutinaria que me hice con desgana hace meses, por casualidad. De hecho, estoy en este lío porque me llamaron cuatro meses después,para que fuera a recogerla y, de paso, a hacerme más pruebas. Así empezó todo.

Moraleja
: Nenas, haceos mamografías. Son gratuitas. Vale, e incómodas (si estás leyendo esto y eres un hombre, imagina tu pito aplastado con fuerza entre dos planchas de metacrilato), pero salvan vidas. La mía entre ellas. Cuento con ello.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Primer día de trabajo

Sin incidencias. Agradable. Tengo una super pantalla de 19".
Aún huele un poco a pintura, pero a falta de drogas más duras ya me gusta el mareillo tóxico que desprenden las paredes.
Aquí fuma todo el mundo, pero nadie en la oficina. Eso me gusta. Cada vez soporto menos el humo (menos sin irritarme y querer fumar. Momento tenso.)
Vamos a ver si esta vez logro pasar el meridiano de los doce meses sin percances.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Islandia no es un país para correrse una juerga,

y si no, recuerda que allí nació Björk. De hecho, la intención de sus padres era llamarla María, pero se aburrían tanto que le complicaron el nombre por entretenerse un rato y así les salió, con voz de delfín (si eres de Greenpeace, que sepas que no es un cumplido.)

A lo que iba. Aburridos son un rato, pero también son listorros. Una noche, un par de amigotes sacaron eso tan típico de "todo el mundo debería votar el presidente de los Estados Unidos". Miraron por la ventana, siguieron viendo nieve y decidieron quedarse en casa, calentitos, y montar una web donde todo el mundo pudiera votar el presidente de los Estados Unidos.
Por eso, hace días que corre una web desde donde votar Obama o McCain que se llama If the world could vote.
Ni que decir tiene que gana Obama por goleada, algo que no parece estar tan claro en los USA.
En la web islandesa hay votaciones geniales. Por ejemplo, en Sierra Leone el 100% de los votos (3) es para Obama.

¿Valor estadístico? Ninguno.
¿Rigor antropológico? Aún menos.
Vamos, que no sirve de nada, como dicen los autores, pero yo voté. Que no sea por mi si gana McCain.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Se avecinan tiempos mejores, aunque se lo

toman con calma, no vaya a ser que a Amparo se le arreglen las cosas tan rápido como se le estropean y a la pobre le de algo, más que nada por la falta de costumbre.

Una señal de que mi situación está a punto de cambiar a mejor es que llevo unos días desayunando con personas que me echan el humo de sus cigarrillos a la cara, gracias a Dios.


Por cierto, hoy cumplo tres años y cinco meses sin cigarrillo en la boca. Lo decía más que nada para hacer honor al bloc.