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domingo, 2 de agosto de 2009

De estar en paro no todo es malo. Por ejemplo,

poder hacer lo que quieres con tu tiempo tiene sus ventajas. Yo suelo aprovechar el mío para leer y para ir a museos. Soy una museera compulsiva (debe haber una palabra para esto que me pasa). Dos de las últimas exposiciones disfrutadas han sido la de Robert Capa y la de Gerda Taro.
Conocía la obra de los dos fotógrafos, lo que sirvió para que la disfrutase más.
Rober Capa, el conocidísimo fotógrafo de guerra que murió al pisar una mina en Indochina. Gerda Taro, fotógrafa a la sombra de Capa, su pareja, empezó a destacar por si misma a partir de su trabajo en nuestra guerra civil, apenas unos meses de gloria hasta que murió atropellada por un tanque casi veinte años antes que él, en plena juventud y creatividad.

Si vives en Barcelona, o pasas por aquí, te recomiendo que pases por el MNAC antes de que acabe septiembre y te dejes absorber por los fragmentos de vida que captaron estos dos magos de la luz.

lunes, 29 de enero de 2007

En septiembre, Xavi y yo nos fuimos a pasear


por Barcelona como dos turistas, algo que recomiendo que haga cualquiera en su propia ciudad. Es lo más parecido a desdoblarse sin tomar ácidos ni padecer secuelas de electroshock. Nos subimos a un bus turístico y me dediqué a disparar fotos. Las he colgado en la red para que puedas verlas, si quieres.

martes, 12 de septiembre de 2006

Rebasé los 15 meses sin humo en Punta Cana

pero, con sinceridad, apenas me acordé de la efeméride. ¿Que qué tal Punta Cana? Bien, gracias. Mucha playa, mucha siesta bajo palmera, mucha agua, mucha lectura, y poquísimo contacto con la realidad dominicana. En una excursión a Higüey pudimos comprobar que la pobreza en ciertas zonas es extrema, aunque menos que la de sus vecinos haitianos, inmigrantes que son mano de obra barata en el cultivo de la caña de azúcar. En esa excursión, desde el camión militar camuflado de tigre en el que íbamos, dos mujeres jóvenes lanzaban rotuladores, gomas Milán nata, sacapuntas y otras baratijas a los niños que nos salían al paso. Les pregunté el motivo y la que mandaba, con suficiencia, me contestó que para eso los niños corrían tras nosotros, y lo sabía porque ya habían estado antes. Era su forma de contribuir al desarrollo escolar. El momento escalofriante fue cuando estas damitas del ropero arrojaron desde el camión unos colores a una niña en medio de una carretera, a la vez que nos cruzábamos con un coche. La niña tuvo el tiempo justo de saltar al arcén, alentada por los bocinazos del coche, que tampoco hizo un gran esfuerzo por detenerse. A partir de ahí, tras las exclamaciones de algunos (yo y dos más) del camion, las chicas caritativas empezaron a lanzar los rotuladores con intención de que no cayesen en medio de la calzada. Estaría bien empezar a cambiar la mal entendida solidaridad por la cooperación para el desarrollo. Aunque creo que estas mujeres hacían esto con buena intención, a mi me recordó cuando, acabada la guerra civil española, recién tomada Barcelona por los fascistas, soldados italianos lanzaban mendrugos de pan a los barceloneses desde un camión mientras les filmaban (mi mamá lo vivió en directo).
Bueno, ya he regresado mentalmente.
La foto del césped es mía, de mis pies pisando un pueblecito del interior de República Dominicana del que ignoro el nombre (porque soy una desgraciada que jamás admitirían en Lonely Planet.)
Esta otra la he robado de la web de Duaita, que ha subido fotos nuevas, porque al mirarla he visto el perfil del continente americano, incluido el azul del mar. Aunque si la miro más también distingo la cabeza de un alce oliendo una trufa gigante. No sé, igual si que debería tomar litio o algo...

miércoles, 30 de agosto de 2006

Bueno, chao. Cuando regrese cuento cosas

Porque volveré, aunque ganas, ganas, lo que se dice ganas, pues no. Para aislarme aún más me llevo un libro que apunta lo mejor: "Una historia de amor y oscuridad", de Amos Oz. Me lo regaló Bárbara; sólo por su dedicatoria ya vale la pena. Y para que tú también tengas algo que leer te dejo un enlace interesante: la web donde Duaita tiene alojada su obra, mitad fotografía, mitad ilustraciones. Lo último que ha subido es una serie de bodegones. Aunque me gustan todos, mis preferidos son "La creació" y "De colors". Pero también "El roig", "Les cireres", "Petxines" y"Girasols". Recuerdo el otoño que subí a su casa de Olot y nos dedicamos a hacer fotografías, Duaita con su Reflex analógica, yo con mi Cyber-Shot digital puesta en automático. Las dos hicimos buenas fotos, sólo que las suyas nacían de la reflexión y las mías de un dedo nervioso en el disparador. La mini foto que acompaña esta entrada es "Fruitart", una de sus piezas. Fotogénica ¿verdad? Me pasan a buscar dentro de cuatro horas. Me voy a la ducha y a prepararme un café.