con menos rotundidad. Bueno, sí puedo pero no me da la gana. Te lo mereces. Te quedan horas, bonito, y cuando suenen las doce pienso brindar por 2014 sin dedicarte siquiera un recuerdo.
Mundo: a ser felices y a seguir al pie del cañón. La vida es un baile y mientras estamos en ella ¡hay que bailar!
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martes, 31 de diciembre de 2013
sábado, 31 de diciembre de 2011
A 24 horas de 2012
Nunca sé como va a ser un año hasta que termina. Para mi, mujer afortunada, 2011 ha sido mucho mejor que 2010. Crisis, cambios políticos, meses que no llegan al final del sueldo, nueva ración de hospital... Pero también reencuentros emocionantes, nuevos proyectos, crecimiento personal y la estabilidad que siempre me proporciona mi gente.
A 2012 le pido ser suficientemente valiente para no callar ante las injusticias y lo bastante lúcida para reconocerlas a tiempo. Y también espero que me permita seguir al lado de los que quiero.
Te deseo un feliz año nuevo conmigo.
sábado, 24 de diciembre de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
jueves, 30 de diciembre de 2010
Llegó el momento de los buenos deseos para el próximo año
A todas y todos los que pasáis por aquí en algún momento, a los que me habéis dado ánimos, a quienes me hacen reír, a todos los que me rodean sin cercarme, a los que dejan que me acerque, a quienes están cerca, o lejos, pero siempre ahí. A los que me enseñan, a aquellos de los que aprendo, a los que me animan a ser yo misma porque creen que eso es bueno y a ese cálido grupo de personas que se declaran mis amigas y mis amigos, incondicionales, bravos, magníficos. Haré todo lo que esté en mi mano para que 2011 os traiga todo aquello que deseéis.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Aún no he pensado mi felicitación, pero no puedo evitar colgar ésta,
dedicándome a lo que me dedico ;-) Para ir haciendo boca de las fiestas que se nos avecinan. Recomiendo mirarlo a pantalla completa.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Hace unos días estornudé y Eli, la cuidadora de
mi madre, me deseó "salud y dinero, porque amor ya tiene". Esta mujer, que lleva en nuestras vidas desde abril sin desfallecer, ha tenido la oportunidad de observar mi cotidianidad de cerca y, mucho más sagaz que yo, se ha dado cuenta de que si de algo estoy rodeada es de amor.
Antes del estornudo pensaba dedicar esta Nochevieja a bailar sobre el cadáver de 2009, uno de los años más duros de mi vida. Pero cuando Eli me soltó ese extraño "jesús" fue como si el gong de la Rank sonase en mi cabeza. A pesar del cáncer, de la debacle económica, de pachucheces varias, de apuestas fallidas y de sentirme, la mayor parte del tiempo, en un túnel sin atisbo de salida, 2009 ha sido un año excelente gracias a la generosidad de mis amigas y de mis amigos, tan abrumadora que me siento la persona más afortunada del mundo.
Si hago un repaso rápido es cierto que no he tenido un principio de siglo fácil, ni en lo personal ni en lo profesional, pero junto al recuerdo de cada desastre siempre hay una amiga, un amigo cuidándome, este año que acaba, aún más si cabe. Todas y todos a mi lado, haciendo piña, ayudándome a aguantar el huracán, atendiendo a todas mis peticiones; reconozcámoslo ya, este año he estado pesadita.
Además de a mi gente tengo que dar las gracias a medio planeta: vecinos y vecinas de mi edificio y de mi barrio que han estado ahí cuando les necesitaba, comprensivos, discretos. Amigos de amigos de amigos que me han agarrado justo a tiempo de impedir que me atrapase el ciclón. En vez de preguntarme porqué recibo tanto, lo acepto y espero poder corresponder en algún momento.
Deseo que 2010 me traiga el mismo amor y que tú y yo sigamos compartiéndolo.
martes, 30 de diciembre de 2008
Feliz 2009 a todo bicho vivente que pase por aquí
Gracias Anna por enviármelo, y por ir pensando en mi.
lunes, 29 de diciembre de 2008
En algunos lugares la Nochebuena se celebra
a primera hora de la tarde del 24 de diciembre, entre ellos el sociosanitario donde está mi madre hasta que me recupere del todo. Tengo algunos problemillas con una cicatriz estúpida que se empeña en seguir abierta; bobadas.
Esta Nochebuena participé con mi mami en la fiesta de Navidad que les montan a los ancianitos. No les importa mucho que aún haya claridad porque la mayoría apenas reparan en el significado del contraste día/noche y porque les dan polvorones, fantadenaranja y hasta chupitos de cava a los menos medicados.
La noche americana estuvo amenizada por una orquesta de dos miembros, dos. Uno de ellos, con gorro de papanoel, tocaba un organo electrónico y la otra miembro cantaba como podía.
El instante memorable de la fiesta llegó, al menos para mi, justo antes de que la cantante, embalada tras cuatro canciones y un popurrí villanciquero se arrancase con una polca. La artista, dirigiéndose a la platea, lanzó una propuesta peculiar: "¡vamos, todos a dar palmas!".
Un tanto desconcertados, los más ágiles giraron lentamente la cabeza hacia quien tenían más cerca, preguntándose "¿tengo que dar palmas con mis propias manos o puedo chocar la que aún muevo con la que le funcione a alguien de por aquí?".
Igual para la Nochebuena 2009 el centro añade una Wii al show.
Esta Nochebuena participé con mi mami en la fiesta de Navidad que les montan a los ancianitos. No les importa mucho que aún haya claridad porque la mayoría apenas reparan en el significado del contraste día/noche y porque les dan polvorones, fantadenaranja y hasta chupitos de cava a los menos medicados.
La noche americana estuvo amenizada por una orquesta de dos miembros, dos. Uno de ellos, con gorro de papanoel, tocaba un organo electrónico y la otra miembro cantaba como podía.
El instante memorable de la fiesta llegó, al menos para mi, justo antes de que la cantante, embalada tras cuatro canciones y un popurrí villanciquero se arrancase con una polca. La artista, dirigiéndose a la platea, lanzó una propuesta peculiar: "¡vamos, todos a dar palmas!".
Un tanto desconcertados, los más ágiles giraron lentamente la cabeza hacia quien tenían más cerca, preguntándose "¿tengo que dar palmas con mis propias manos o puedo chocar la que aún muevo con la que le funcione a alguien de por aquí?".
Igual para la Nochebuena 2009 el centro añade una Wii al show.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Si eres una oveja, espero que pases la noche
martes, 25 de diciembre de 2007
domingo, 31 de diciembre de 2006
jueves, 21 de diciembre de 2006
viernes, 15 de diciembre de 2006
Aquí, la boquita de piñón, ha soltado un "¡me tienen
hartaaaaa los malditos niños que contestan el teléfonoooooo!", algo bastante trivial si no fuera porque se lo he gritado a la oreja de una pobre mujer a la que tenía que persuadir para quedarse con una tarjeta de crédito que ni falta le hacía. La señora en cuestión ha contestado un lacónico "ah, pues muy bien...", que hasta parecía estar de acuerdo, y yo he cancelado la llamada antes de darle mi nombre (Marta Pérez). El ejercicio de mi profesión tiene esos riesgos, que te confías en una cadencia llamatriz y de pronto viene un informático sádico al que ni conoces, acelera la entrada de llamadas y para cuando te quieres dar cuenta ya le has soltado alguna barbaridad a alguien. ¿Eso me preocupa? No, porque ya de natural soy bastante... digamos que "creativa" a la hora de expresarme; no tiene mérito, es un don, o quizá un gen familiar mutado. El problema es que todo lo que hablamos se graba y siendo viernes imagino a un cliente ocioso enganchado a los auriculares, escuchando todo lo que decimos y nos dicen. Ya se que tú encontrarías cosas más interesantes que hacer un viernes por la tarde, probablemente porque no eres cliente, o porque no te dedicas al márqueting, o porque tu cerebro es normal y no ha mutado tras seminarios esadeieseeada.
Ah, ¿que por qué estoy harta de niños que contestan el teléfono? ¿Sabes lo agradable que resulta, tras ciento veinte o ciento treinta micro-conversaciones, que un mocoso de cuatro años descuelgue el auricular y a pleno pulmón suelte "¡digaaaaaaaaaaaaaaa!" con esa voz de pito tan peculiar que les sale a esa edad? Lo único bueno es que si estás medio dormida te despiertas de golpe (con ansia asesina, pero de golpe). Aunque lo mejor está por llegar. Mientras te acuerdas de su padre y de su madre alternativamente le preguntas, con la voz más dulce que encuentras en tus entretelas, "¿puedes decirle a Fulanita de Tal que se ponga?", el enano reconcentrao se queda en silencio diez segundos para soltar luego "¡noooooo!" y colgar. Vamos, que estás por volver a llamar y si se pone la criaturita gritarle "¡los Reyes son los padreees!", como hace años Richard aulló a los niños que esperaban la cabalgata en venganza por quedarse atascado entre carroza y carroza al empeñarse en atravesar Barcelona en coche un 5 de enero al atardecer. Yo iba con él y aún me río al recordarlo.
Ah, ¿que por qué estoy harta de niños que contestan el teléfono? ¿Sabes lo agradable que resulta, tras ciento veinte o ciento treinta micro-conversaciones, que un mocoso de cuatro años descuelgue el auricular y a pleno pulmón suelte "¡digaaaaaaaaaaaaaaa!" con esa voz de pito tan peculiar que les sale a esa edad? Lo único bueno es que si estás medio dormida te despiertas de golpe (con ansia asesina, pero de golpe). Aunque lo mejor está por llegar. Mientras te acuerdas de su padre y de su madre alternativamente le preguntas, con la voz más dulce que encuentras en tus entretelas, "¿puedes decirle a Fulanita de Tal que se ponga?", el enano reconcentrao se queda en silencio diez segundos para soltar luego "¡noooooo!" y colgar. Vamos, que estás por volver a llamar y si se pone la criaturita gritarle "¡los Reyes son los padreees!", como hace años Richard aulló a los niños que esperaban la cabalgata en venganza por quedarse atascado entre carroza y carroza al empeñarse en atravesar Barcelona en coche un 5 de enero al atardecer. Yo iba con él y aún me río al recordarlo.
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