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viernes, 24 de marzo de 2006

No quiero ir a trabajar

ni mañana, ni ningún otro día. No es fácil escribir esto cuando una perra de nueve quilos y mucha personalidad se interpone entre el portátil y mi cabeza. Ella decide cuándo llevo demasiado tiempo atada a la máquina y, la verdad, suele tener razón. No quiero volver a preocuparme por el resultado de mi trabajo, sobre todo cuando una buena parte no depende de mi. Tengo un mal presentimiento sobre el final de un proyecto que culmina la semana próxima y me trae por la calle de la amargura. Me ha venido así, de golpe. Igual mañana pienso diferente. Me encantaría colgar por los pulgares al sádico que inventó el departamento de cuentas en las agencias de publicidad. Igual puedo volver al telemarketing o a vender lo que sea. Mi angustia y yo nos vamos a la cama.

martes, 21 de marzo de 2006

La casa Usher

Así, a primera vista, lo parece, pero a medida que vas leyendo resulta que es la casa Archer. Por fin Foscardo se ha puesto manos a la obra y, plas, ya sumamos otro blog amigo. Claro que lo colocaré en la sección de enlaces selectos, pero me apetece darle una bienvenida pública*, además de los buenos deseos que ya escribí en su recién estrenado y prometedor diario.

*A partir de tres lectores un blog se considera público, que lo he preguntao.

Big fish

Ayer por la tarde vi una película --Big Fish-- que hacía tiempo tenía pendiente, rescatada de entre las otras que siguen pendientes. Me daba pereza, pero recordé que alguien me comentó que era bonita. Como no me apetecía asistir voluntariamente a ningún drama enlatado, puse la peli bonita y caí en sus redes. Es un cuento de hadas sobre la vida y nuestra elección sobre cómo pasar por ella. Creo firmemente que algunos libros llegan a nuestra vida en momentos determinados, hasta el punto de saltar de la estantería a nuestras manos si no estamos suficientemente atentos. Ahora empiezo a pensar que con las películas pasa lo mismo. El sábado vi "Volver" de Almodovar, una historia sobre aparecidos que al conseguir su objetivo en el mundo siguen su camino hacia donde sea que vayamos al morir. Marta jamás desaparecerá de mi corazón y de mi pensamiento, pero hace un tiempo que está constantemente a mi lado. No capto su mensaje, así que tendré que esmerarme, a ver si logra continuar el viaje. Ayer durante todo el día no dejé de pensar que éste ha sido el primer año que no he discutido con ella para que venga a la cena de mi cumpleaños. Ayer por la noche, aunque nadie era consciente, pensé que era el primer año que Marta iba a asistir a mi cena de cumpleaños sin discusión previa. Y así hasta que me muera.

lunes, 20 de marzo de 2006

Un 20 de marzo de 1963

nací, a las once menos cinco de la noche. Siempre me ha parecido una buena hora para iniciar cualquier cosa. Además de mi nacimiento y también el 20 de marzo,
en 1786 Gustavo III funda la Academia Sueca
en 1852 Harriet Beecher Stowe publica
La cabaña del tío Tom.
en 1873 La Asamblea Nacional republicana de España aprueba la abolición de la esclavitud en la isla de Puerto Rico.
en 1944 se crea en España el Documento Nacional de Identidad.

Personajes con los que comparto día:
William Hurt,
Holly Hunter, Spike Lee, Benito Zambrano y Lina Morgan.



jueves, 16 de marzo de 2006

Leer no mata, pero tampoco quita de fumar

por lo menos a mi. Ya he llegado todo lo lejos que he podido del libro "Es fácil que las mujeres dejen de fumar" de Allen Carr. Sobrepasado el capítulo 10, no he podido leer ni una sandez más.
Si lo critico como libro de autoayuda, diré que está mal escrito -o pésimamente traducido- redundante, lleno de ruido y de observaciones que parecen sacadas del Reader’s Digest. En mi opinión, no aporta nada, da vueltas en círculo y el trato que dispensa al lector está a medio camino entre la absoluta pedantería y el entrenamiento para marines.
"Es fácil que las mujeres..." es una de las variaciones del libro "Es fácil dejar de fumar si sabes cómo", que ya va por la 49 edición y ha sido traducido a 9 lenguas. Vender vende, claro que también hay personas que se tiran por el balcón de un séptimo piso antes de morir como San Lorenzo. Es lo que tiene la desesperación. Allen Carr, su autor, es un asesor financiero, ex-fumador ("no fumador", diría él), más listo que el hambre, que un día pensó "ahora o nunca" y puso sobre papel su experiencia. Además, patentó el método "Easyway" para dejar de fumar, con centros presenciales de terapia en Barcelona, Madrid y Los Corrales de Buelna (Cantabria). El equipo de "quitadores" (instructores) también se desplaza a otras capitales periódicamente.
Siento cierta admiración por Allen, o por lo que ha conseguido dejando de fumar --han sido tantos días viendo su nombre sobre mi mesita de noche...-- pero no aconsejo la lectura del libro-ladrillo, a menos que no tengas amigos, en cuyo caso da lo mismo en que forma emplees tu tiempo. También diré que no es lo mismo leer el libro-ladrillo mientras fumas pero buscas ayuda, a leerlo, como yo, cuando hace más de nueve meses que lo has dejado (¿equivocada estrategia de márqueting de la editorial quizá?) y más cuando el texto repite incesantemente que la vida sin humo es Dios y Carr su profeta, que la fuerza de voluntad no vale una mierda, o crea expectativas como un capítulo que se llama "El hambre" (ahí me ha dolido, vaya) y cuyo contenido no pasaría un tribunal deontológico si se tratase de una promesa publicitaria. Vamos, que no voy a perder más el tiempo. Os recomiendo un paseo por los enlaces que os ofrezco y que os gastéis los casi diez euros que cuesta el libro-ladrillo compartiendo cervecita con algún amigo, ahora que tenemos el verano en puertas. Coincido con Fernando Trueba en dos cosas: creer en Billy Wilder y dejar libros a medias. Hay tantos libros para leer, y la vida es tan corta, que si empiezo uno y no me atrapa lo dejo sin remordimiento. O no es el momento o no es el libro. O ambas cosas.

martes, 14 de marzo de 2006

Me voy al Tibet

Bueno. Decir "me voy" quizá sea un tanto arriesgado, a la par que pretencioso. En realidad debería decir "estoy empezando a ahorrar para largarme a Tibet este verano". Hace algunos años que no viajo sola y vuelve a apetecerme mucho. Y si no me llega para Tibet iré a India. Ahora que no fumo puedo dar tres vueltas y media a la Tierra volando sin repostar. Aburrido pero factible.
Humm. Tibet está cerca, lo noto. Estoy visualizando una imagen que me encanta: Amparo, bandolera en ristre, tratando de descifrar un mapa sentada a una mesa con un té, con un café, con un lo que sea que se beba allá, despistada y feliz en medio de la nada. Sola, sin nadie que me opine, que me opte, que me indique, que me haga el favor de dejarme tranquila. Sin tener que explicar que un viaje (mi viaje) no tiene porqué (coño) ser el paradigma de la democracia y que si se me hinchan las narices, mi voto vale por dos. Cuestion de talla. Sin buscar una tienda en medio del desierto donde vendan pilas alcalinas recargables para la cámara digital, ni suero fisiológico porquesemesecanlosojos (yavesquelástima); sin explicar qué estoy leyendo, qué estoy pensando, qué me estoy untando en la tostada. Sin negociar el tiempo que puedo detenerme delante de una estatua que me cae simpática, sin tener que ajustar mi ritmo al otro, sin acelerar, sin esperar, sin nadie. El paraíso. Tibet. No te muevas que esoy yendo hacia ti, hacia mi.

sábado, 11 de marzo de 2006

Ese sentimiento de estar de paso

a veces cansa. Sería delicioso sentir que algo de lo que me rodea forma parte de mi vida, pero aún no me toca. Un oráculo me aconsejó dejarme llevar este 2006. Le estoy haciendo caso, sin fe, pero con obediencia benedictina. Por eso permanezco en un trabajo que me importa un ardite, participo en una acción política orgánica, cuando lo mío es la trinchera y dejo que el caballo se me desboque en la alimentación en vez de en el tabaco, por citar la primera de mis drogas preferidas, todas controladas hoy por hoy. Y encima ni debería quejarme porque, a pesar de ser mujer, nací en la parte agradable del mundo. No he tenido que buscarme la vida en basureros, empecé a trabajar en serio a los 19 y no haber tenido una educación mejor es responsabilidad mía. Si me pongo coherente, que puedo, reconozco que me quejo por vicio. Hasta la soberbia que me mantenía en alerta permanente está dejando el paso libre a la ironia relativa de la madurez, y eso acabará por sentarme bien. Lo sé, pero no aún. Todavía necesito procesar muchos porqués. Cuando me pongo así de tonta me acuerdo de Esther. Todo este mejunje inconexo que ahora vomito en el ciber antes lo soltaba cerca de las orejas de esta amiga, whisky va, cigarrillo viene. Ella escuchaba paciente y de golpe soltaba "ah, claro, se acerca tu cumpleaños". Esther, tan pragmática y tan conocedora de sus amigos.

jueves, 2 de marzo de 2006

Hala, ya soy Ex

Bueno, eso dicen los manuales. Al llegar a los 9 meses de abstinencia se pasa a la categoría de ex. Sí, abstinencia. Porque ni se me ha olvidado el sabor ni el olor de un cigarrillo. De vez en cuando pillo el paquete de Lucky de una compañera, saco un cigarrillo, me lo acerco a la nariz y aspiro. Huele rico. Vaya. Soy una ex, pero sin militar. (Vuelvo a guardarlo en el paquete, junto a sus hermanos, sonrío y regreso a mi mesa.) Ayer logré recordar fumar, físicamente me refiero. Fueron dos segundos de concentración y pude recuperar la sensación del humo retenido un instante en mi boca, luego bajando por mi garganta y saliendo por la nariz. Humm... qué rico. Me encanta el poder de la mente.