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miércoles, 28 de diciembre de 2005

A tres días del fin del mundo

escribo por no callar. Tengo un resfriado de aupa, un funeral en perspectiva para el viernes y un nuevo plan para enero: sobrevivir a las clases de gimnasia en aguas profundas. No se trata de submarinismo, noooo, aunque igual lo pruebo este verano, que mi peluquera Raquel sí lo practica y me ha engrescado. Lo de las aguas profundas es lo mismo que el aguagim, pero sin hacer pie. Si no me ahogo el primer día, daré testimonio del proceso. Aprovechando que estoy de vacaciones, ayer desperdicié parte de mi madrugada viendo un programa de Antena 3, que por cierto, tiene un trocito de web dedicada a la ley del tabaco y lo que comporta. Bueno, pues el programa de marras se componía de, a saber: un telepredicador anti-humo, fumador redimido peor que Savonarola, que basándose en el libro de Allen Carr "Dejar de fumar es fácil", daba consejos al público del plató, unas 150 personas y 6 ultra fumadores en primer plano. El guión era sencillo: el telepredicador iba dando consejos, aderezados con reportajes testimoniales "quemalmesientaelpiti" de los 6 ultra fumadores y sus sufridas familias, siempre bajo la atenta vigilancia y las oportunas acotaciones de Teresa Viejo, maestra de ceremonias. Un reloj digital en cuenta atrás presidía el plató. Todo el mundo fumaba (faltaba Garci) pero cuando el reloj llegase a las 00:00:00, allí se apagaban los cigarritos y ¡hala! ¡a empezar una nueva vida sin humo! En fin, un programa tonto como una catedral, cuya efectividad será nula excepto para los 6 ultra fumadores, a los que espero que arropen con una terapia apropiada. Dentro de un mes, o de tres o de seis, volverán a emitir un programa basado en el éxito y el fracaso de algunos de ellos. Otra noticia: los de Espasa me han ofrecido leer el libro de Carr (me lo envían gratis a casa) y publicar una crítica en este blog. Deben haberles propuesto lo mismo a los cincuenta mil diarios sobre dejar de fumar que hay colgados. Recuerdo que hojeé el libro hace cuatro años y pico en la casa de Katy en Sevilla, pero entonces ni quería oír hablar de dejar el camellito. En cuanto lo lea publicaré una crítica en condiciones. Tiene otro que se llama "Es fácil perder peso". ¡Ese es el que deberían enviarme, caramba! Porque perder kilos no debe ser difícil, la lástima es que kilo que pierdo, kilo que acabo encontrando... De momento, estoy a cinco días de los siete meses, que se dice pronto. Soy una campeona.

miércoles, 14 de diciembre de 2005

Publicidad bendita

que hace casi 20 años que das de comer a mi familia. La próxima semana me cambio de agencia. Para ganar más y trabajar lo mismo, así que no está mal el trueque. Y, por aprovechar el título, diré que me gustan los anuncios del Ministerio de Sanidad ("las películas" que dicen algunos de mis colegas, un tanto cursis ellos) que se están emitiendo ahora en la tele. Un hombre y una mujer, fumadores, se quejan (ensartando un cliché tras otro, vale) de la prohibición de fumar en bares con menos de 100 m2 y la de fumar en las empresas. Están hechos a modo de testimoniales, con un tono adecuado y una producción cuidada. Qué lástima que los gestores de la web de ese ministerio no tengan claro que muchos españoles accederán a su página buscando información para dejar de fumar, entre otras cosas relacionadas con el tabaco. Bueno, pues que nadie se estrese buscando un enlace rápido en portada más allá de uno para bajarse los spots de la campaña (un mp3 de 6 megas.) Gracias chatos. Sois estupendos captando la "alarma social" de la peña. Accede a la información que dan --menos da una piedra de chisquero-- haciendo click aquí, ahora que (hoy) sólo faltan 17 días para el fin del mundo fumadoril (Antena 3 dixit i sobreimpresionat en cada telediarium.) Por cierto, ya está decidido: en enero empiezo la dieta. Sólo leyéndolo me entra hambre... El contenido de este blog va a ser precioso dentro de tres semanas. Pero si estoy pudiendo con el tabaco, igual lo logro con la comida (rica.) Ahora mismo mi aspecto físico es super tecnológico: 16:9.

viernes, 25 de noviembre de 2005

Trident es mi dios y yo su profeta

Estoy alcanzando la categoría de rumiante otra vez. Masco y masco, en fresa, en menta, en clorofila y hasta en fabada si se diera el caso. Oh, cómo fumaría en ciertos momentos del día. Pero no, sólo masco. Y guarreo, para qué nos vamos a engañar. Agrupo con la lengua todo el chicle en las palas de delante y hago una bola a base de mordisquear la goma. Entonces lo estiro con los dedos (lejos lejos si no hay nadie cerca) y lo enrollo y vuelvo a estirarlo, y lo mordisqueo de nuevo y me lo vuelvo a meter en la boca. Hago globos y los peto con ruido. Y mientras tanto, no fumo. Después está la guarrada versión chupachup, pero eso lo cuento otro día. A punto de los seis meses y no hemos adelantado nada con el mono. Si a los nueve meses sigue conmigo le pondré nombre.

miércoles, 23 de noviembre de 2005

Me estoy saliendo de madre

Y un dia me van a partir la cara. Hoy he quedado con Majo para tomar un algo. Venía con una amiga suya, que no iba a quedarse, aunque tomaba un café con nosotras y se iba. La chica quería fumarse un cigarrillo con el café y se ha ido con el cáncer a otra parte porque y, sin darme cuenta, me había sentado en la zona de no-fumadores; por casualidad, que ni he visto el cartel. Total, que encima le he dicho "prefiero que no me fumen". Pobre criatura. "No, no, si me fumo el cigarrillo en otro lado y me voy". Y así ha sido. Ha venido a despedirse, ya no ha estado tan simpática conmigo. Pero es que no puedo evitarlo. No quiero que me fumen. No quiero tener nada que ver con el cigarrillo. Aún me queda mucha rabia dentro. Excuso decir que cuando le digo a alguien que no quiero que me fumen, ni el tono y el gesto indica broma. Lo que digo va muy en serio, pero no debería ir en borde. Y lo estoy siendo mucho. No puedo evitar ir diciéndole a la gente que conozco y fuma que el tabaco da cáncer y que el cáncer mata pronto y mal. Y la respuesta popular es encoger el cuello y salir pitando de mi círculo de influencia verbal a fumarse con la calma.
La semana pasada entré con dos amigos en un estanco. Ellos necesitaban comprar tabaco y yo aproveché y me cargué de chicléts (sí, aún estoy en la etapa oral, pero es que mi día a día es de muchos nervios.) Aproveché para arengarlos contra el cigarrillo mientras buscaba monedas para pagar y al dárselas a la estanquera me encontré con su mirada. En la vida había visto tanto odio en una cara. Pensé que yo había estado totalmente fuera de lugar y que estaba a punto de convertirme en una cruzada apocalíptica anti tabaco sin que nadie me lo pidiera. Y también que me importaba una mierda el odio de la estanquera, aunque me supo mal haberla ofendido. Todo está siendo muy raro estos días. Me voy a dormir.

martes, 15 de noviembre de 2005

Ustedes son formidables

Ese era el título de un programa de radio de los años 50 que conducía el gran Alberto Oliveras. Y me va al pelo para agradecer todas las muestras de apoyo que he recibido, y que he transmitido puntualmente a Martita. Que también sirva esta entrada para decíos que os quiero mucho, pero que lo digo poco, y es que no se puede ser perfecta, ni aún siéndolo.

El tabaco mata. Y mata mal y pronto. A partir de esto, vosotros mismos. Colaboré con una asociación anti-sida durante casi diez años. El "a mi no me va a tocar" había sido el lema de las personas infectadas de VIH que venían a buscar apoyo, porque "sí toca". El virus también mata mal, aunque en ocasiones no tan rápido. El cigarrito, el piti, el cigarrin, el malborito... --ya le puedes llamar Boby, como a tu perro-- no es tu amigo. Es lo que te va a joder la vida y, aun peor, la vida de los que te rodean. "¿No me muero yo? ¡Pues haré lo que me dé la gana y seguiré fumando!". Vale, además de una postura de lo más inteligente, es una mentira como una casa. Porque cuando un amigo se muere, arrastra una parte de ti. Así que, aviso a navegantes, no quiero que se me muera ningún amigo más por culpa de la mierda del tabaco ¿vale? Eva y Vicens han empezado a intentarlo hoy. Es más probable que Eva sea la que lo pase más cafre: no sabes cuánto, cariño, pero vale la pena. Tú ganarás salud y El Corte Inglés ganará una pasta inhumana porque tendrás que comprarte ropa nueva un par de tallas más grande. Eso es lo de menos. En serio, si alguno de mis amigos me dice que tiene un cáncer por culpa del tabaco no llegará a morir porque haré que parezca un accidente. Estáis avisados.

domingo, 13 de noviembre de 2005

Marta me ha dejado sola

A las 6 menos cuarto de hoy hemos hablado y hemos quedado en que el próximo viernes la sacábamos de casa, aunque fuera en brazos. "No se, no se, estoy muy floja"."Bueno, pesada, ya veremos", me ha dicho. Un beso. Sí, un beso. Y tres horas después me ha llamado Eva llorando. "Amparo, que Javier dice que Marta se ha muerto". Cuando Julia ha logrado meterme en el taxi de su amigo Mariano y media hora después me ha dejado en Sugrañes 22, Javier, el marido de mi amiga estaba en el bar de al lado.Tenía que ir al tanatorio a arreglar los papeles y me ha pedido que hiciera algo. Amparo ha llamado a Sancho Davila, ha suplicado ayuda llorando y un enterrador, una hora después, ha venido a casa de Marta, a arreglar los papeles. Mientras esperaba que vinieran los del tanatorio, entre Amparo y Vicens hemos fregado la sangre del salón, porque ha muerto rápido, pero mal. Vinieron dos ambulancias e intentaron resucitarla, pero se les quedó en las manos. Y luego le he lavado la sangre de la cara y de su cuello con una toalla húmeda, para que el médico la viera presentable. La he besado. Estaba en la cama, fría, pero tanquila. Su marido seguía abajo, en el bar, muy afectado. Ha subido cuando le he llamado para que firmase los papeles del tanatorio.Yo me moría por dentro, pero he hecho lo que hago siempre, enterrar a mis amores. Sólo yo sé lo mucho que he querido a esta niña y me arrepiento tanto de habérselo dicho tan poco. Marta ha sido la única persona del mundo con la que he podido ser yo.
Ahora son las tres de la madrugada y sólo puedo llorar mi rabia. Rabia porque mi hermana no merecía morir a los 42 años por culpa del tabaco y porque me he quedado sola. Antes de que llegaran los del tanatorio y la metieran en la bolsa de plástico, mientras su marido seguia afectadísimo en el bar, entre Vicens y yo le hemos escogido un traje pantalón precioso de color marfil, su ropa interior exquisita, sus zapatos geniales y mañana veremos lo que han hecho con todo. Debería irse como vivió, como una de las mujeres más guapas, más sexis y más sobradas y estupendas de este siglo. No merecía morir como ha muerto, no merecía muchas de las situaciones que le ha tocado vivir. Es cierto que Marta ha sido muy amada y será llorada durante mucho tiempo. Yo la lloraré siempre. Y jamás olvidaré que ha sido el puto cigarrillo lo que la ha llevado a la muerte. Primero, la radio y la quimio. Más adelante, pesando 40 kilos. Esta tarde vomitando sangre y trozos de tráquea y yéndose tras una embolia, y todo por un camel tras otro, una mierda tras una mierda. La mayoría de los que leéis este blog no la conocíais. Marta ha sido una de la mujeres más espléndidas del universo. La venció el cáncer por culpa del cigarrillo. Esta noche me seria más fácil morir que seguir contando cosas. Cuando pase el calentón del entierro será horroroso. Este blog empezó porque Marta me retó a que las dos dejáramos de fumar. Yo dejé el tabaco. Ella me dejó a mi y jamás la perdonaré por ello. Me siento tan sóla, tan mal, me duele todo tanto. Se ha muerto mi hermana, la que siempre me prometió estar ahí, la que decía que siempre podia contar con ella, que mientras ella viviera no me faltaría nada. Marta, la que me protegía de todos y todo, la que era tres meses menos pero ejercía de hermana mayor, la que me abría los ojos a otras realidades. Ahora me falta todo. Sólo puedo llorar. Aún no puedo creerlo.

miércoles, 9 de noviembre de 2005

Inventando la sopa de ajo

O igual es verano y no me he enterado. O igual la redacción de El Periódico ha caído en manos de becarios de Geografía e Historia. No sé bien qué, pero algo está pasando en el mundo de la comunicación cuando en un medio como ese diario dedican el "tema del día" a demostrar el éxito del tabaco barato entre los jóvenes y otros individuos humanos de escaso poder adquisitivo. Como no compro El Periódico, sino que lo gorreo por internet, no puedo saber quién firma estos geniales reportajes de alta investigación, y es una pena porque me gustaría contrastar parecer con el genial periodista. ¿Así que las tabacaleras han sacado al mercado tabaco rubio barato para que lo consuman quienes no tienen mucha pasta? ¿Por qué un medio como El Periódico da tanto espacio a una información del género imbécil? ¿Cuál será el próximo reportaje? ¿La clase media entrampada hasta las cejas por las hipotecas compra muebles baratos en ikea como alternativa a utilizar sillas formadas por pilas de diarios viejos? ¿Los lapiceros escriben mejor si se les hace punta con cierta regularidad? No entiendo porqué nos explican la relación tabaco barato + poder adquisitivo limitado. Que yo recuerde, pocos de mi grupo empezamos fumando Wiston (entonces era "la marca"; el éxito de Malboro vino después.) Por lo general, comprábamos los cigarrillos de uno en uno (5 pesetas, 2 fortunas) con lo que, encima, evitábamos que nos descubriesen el paquete de droga en casa. Hasta fumar camel --en mi caso-- con despreocupación y alevosía, y encima comprarlo por cartones, pasaron muchos años. Bueno, nada, que hoy estoy un poco rabiosa, pero no por el tabaco (eh, que sigo con ganas pero abstinente) sino por las bajas presiones, la tormenta qu ha caído en Barcelona sin avisar y el sueño que tengo.

viernes, 4 de noviembre de 2005

¡Cinco meses y yo sin adsl!

No he podido dejar constancia del hito hasta hoy, dos días después. Es que he estado un tiempo sin conexión a internet por tocar lo que no debía. Claro que gracias a haber tocado lo que no debía ahora he podido recuperar la conexión sin pasar por caja. Una ventaja es una ventaja, venga de donde venga.
Ayer me hicieron la revisión médica laboral, no porque la necesitase, sino porque quiero aprovechar todo lo que me den en el trabajo que sea gratis. (Que nooooo, que los post-its y los pilot que saltan de la mesa de la oficina a nuestros bolsillos técnicamente no son un regaloooooo del jefe.) Total, que me hicieron una soplometría y tengo unos pulmones que ni el Johnny Weissmuller en sus mejores tiempos. ¡Ja! Y eso, fumando como una carretera desde los 14 o así. ¡Ahí es ná! Por eso no entiendo que aun saque el bofe en el cuarto tramo de escalera, o que siga sin poder hacer más de dos largos de piscina seguidos. ¿Será que estoy envejeciendo? A ver, porque sé que es así, pero tampoco hay para tanto ¿no? ¿Para qué habré dejado de fumar ya tan mayor?

lunes, 31 de octubre de 2005

Los rusos también opinan que el tabaco mata

Tampoco se si toooodos los rusos, pero por lo menos hay un grupillo que ha montado una paranoia que se llama "Fumar mata". Es gracioso. Me lo ha enviado Eva, que es la proveedora oficial de este tipo de cosas (¿cómo las encuentras, reina?) y que tiene un blog propio genial, "Variatio Delectat", que recomiendo a todo el mundo.

miércoles, 26 de octubre de 2005

Soy linux ¡viva FON!

Es cierto, me he vuelto loca pero es que estoy entusiasmada. Acabo de inscribirme en FON, una revolución que ha iniciado Martin Varsavsky, ex mandamucho de Jazztel entre otras pymes, y me enamorao de lo que cuenta. Se trata de compartir el ancho de banda que nos sobra a los adeseeles wifi. A eso se le llama ser "Linux". También puedes ser Bill, que significa cobrar por lo que te sobra, pero eso sería ir contra mi naturaleza. Además, ya lo dice mi madre, "el día que tu cobres por algoooooo..." Huelga decir que su tono no suele ser festivo cuando me reprocha la poca ansia crematística que tengo. En fin, que me parece estupendo y que he explicao fatal lo de FON, pero no importa porque lo mejor es que lo leas en formato original, que para eso he puesto enlaces. Ah, llevo ya más de 700 euros ahorrados y casi 300 cigarrillos menos. Otro día explicaré mi transformación en abstinente capulla, pero hoy el espacio es para FON.

martes, 18 de octubre de 2005

El mono encontró el camino de regreso

Ha aparecido en el trabajo esta tarde sobre las 7. Se ha sentado en una esquina de la mesa mientras yo tecleaba sin descanso para evitar mirarle de frente. Él, con absoluto descaro, ha clavado sus ojos en mi, sonriendo. Es un cabrón. Ahora estoy en casa y me he asegurado de que no entrase conmigo. Temo que deba estar planeando la venganza. Espero que no logre colarse porque hoy no tengo mucha fuerza para impedirle nada.
Mañana será otro día.

Mañana será otro día.
Mañana será otro día.
Mañana será otro día.

lunes, 17 de octubre de 2005

El mundo está mal repartido

Mientras unos se mueren de asco, a otros nos arrollan las circunstancias. Hoy he empezado a trabajar en una agencia de comunicación. Bien, divertido, ameno, encima haciendo equipo con Xavi --bueno, de hecho, quién me ha fichado-- y a eso de las 2 menos 5 recibo una llamada en el móvil que me suelta "Aranchaaa, ve preparándote la comida que yo sigo en urgencias con la señora Mari". a) Arancha es mi vecina. b) Quién llamaba era Luis, su padre, evidentemente perdido en la agenda de su móvil. c) La "señora Mari" es mi augusta madre. Pues nada, he agarrado mi moto --una Scoopy tronada que debería llamarse Pegaso-- y ¡hala! al hospital. Una vez he localizado a la señora Mari, aparcada en urgencias de Sant Pau, y ambas mucho más tranquilas, ha coincidido que el sanitario de puerta la ha llamado para atenderla y hacerle "la historia". Más o menos eran las 2 y media. Teniendo en cuenta que han aparcado a mi mami a las 11 y media, sólo han tardado 3 horas en hacerle caso. Hasta aquí bien. El sanitario recolector de "historias" era un chulito retador de veintipocos, que ante los nervios y la angustia de la señora Mari al llegar al hospital decidió dejarla "un rato" (tres horillas) en "observación" (aparcada en una silla de ruedas) para ver qué le pasaba en realidad. Últimamente la profesionalidad de algunos elementos de los servicios de urgencias me tiene tan perpleja que ni siquiera me he enfadado. Ante la falta de paciencia del sanitario por las respuestas un tanto dispersas de la mujer de 82 años y medio que tenía delante, sólo le he apuntado "tranquilo, tiene miedo y ochenta y dos años". Pero debo haberlo dicho con mirada de Lee Van Cleef, porque el sanitario chavalote ha moderado sensiblemente el tono y, a pesar de que el de mi madre tampoco era precisamente colaborador, hemos logrado terminar "la historia" en paz y concordia. Propongo que a estos chiquitos que estudian enfermería o medicina como segunda opción les hagan una prueba el primer dia de clase. Si son incapaces de imaginarse a los 80 años con cierto realismo les obligaría a viajar con el espíritu de la Navidad futura todos los fines de semana de un cuatrimestre para pasar de curso. Al regresar a casa --yo cabalgando a Pegaso y mi madre en taxi, acompañada por el santo de mi vecino Luis-- los mecánicos del ascensor lo tenían desconectado y semi-destripado. Sólo he tenido que subir siete pisos, pedirles que lo conectasen, bajar hasta mi casa, acomodar a mi ancestra en el sofá y administrarle un calmante. He regresado a la agencia, he trabajado sin parar hasta las siete y pico y en ningún momento he pensado en fumar. No creo que esté curada, sino que sin darme cuenta he dejado al mono olvidado en algún punto entre el trabajo y el hospital pero no me inquieta, sabe volver a casa.

jueves, 13 de octubre de 2005

Oh, oh, Katy se ha agobiado

leyendo las entradas. Y todo porque dice que no doy consejos sobre cómo afrontar el hecho de dejar de fumar. Es verdad, pero porque no tengo. Sólo puedo decir que llevaba un año, que se dice pronto, pensando en liberarme del tabaco. A veces me negaba, a veces lo veía posible, aunque siempre con cierta angustia, es verdad Katy. Tú sabes lo que cuesta porque estuviste un año. Y luego cuatro meses, y otra vez dos semanas. Sabes que es mentira que el mono dure tres semanas. El mono puede instalarse en nuestra vida durante meses y no es un compañero agradable. Pero ¿quién djo que era fácil dejar de fumar? Fumar puede llevarte lentamente a un cáncer de loquesea y dejar el cigarrillo te lleva directo al insomnio, la depresión ligera, el sobrepeso, las burlas y el resquemor de algunos amigos que siguen fumando... pero a la larga compensa. Llevo un par de semanas recogiendo testimonios de fumadores empedernidos que lo dejaron unos meses, hasta unos años, y han vuelto a caer. Y, por fin, hace un par de días que estoy tratando con personas que ya no fuman desde hace años. Duaita también lo dejó hace mucho y no ha vuelto, pero Duaita es especial. Yo, que estoy a punto de coronar los cuatro meses y medio, regreso a este diario regularmente para darme cuenta del camino que llevo y tener presente a dónde no me gustaría regresar. Katy, ya encontrarás el momento para dejarlo, que posiblemente no sea ahora,y también la forma de buscar ayuda, en pastillas, parches, chicles, acupuntura, terapia sicológica o lo que sea. Lo que siento es que cada vez que me leas te agobiarás, porque te reconocerás en muchas situaciones que explico y porque lo que escribo no es nada más que otra forma de terapia, eso sí, la mía.

lunes, 10 de octubre de 2005

Cosas que no les gustan a los fumadores

Que les pidas un cigarrillo (empiezan a sonreír) y acto seguido lo desmenuces lentamente. Se ponen serios de golpe y empiezan a pensar en qué momento de la noche te has vuelto imbécil.
Que apagues los cigarrillos a medio fumar que se queman en los ceniceros.
Que, de forma involuntaria, te huelas la ropa después de una noche de tabaco ajeno sin parar.
Hay más. Ya las iré enumerando.

lunes, 3 de octubre de 2005

Cuatro meses

Y un día, y casi 20 horas en este momento. La semana pasada fue tremenda, con monos continuos. El sábado salí y volví a tener un ataque de melargocorriendooenciendounpiti sobre las dos de la mañana, pero me quedé y no encendí nada. Eso sí, en toda la noche bebí agua, coca light y un cortado. Si no hay tabaco, mejor sin alcohol. Así tengo menos ganas y más control. Cuatro meses ya...

viernes, 30 de septiembre de 2005

Me fuman en estéreo

Hoy he estado en la joyería de Vicens y Eva. Les quiero. Son un encanto juntos y por separado y además me han proporcionado la enorme satisfacción de poder decir que si yo tuviera pareja me gustaría que funcionase como la suya... pero fuuuuuumaaaaaan todo el rato. Están tan unidos que cuando uno enciende un piti el otro le secunda. Preciosa imagen para enmarcarla en un corazón y añadirle un par de angelotes con arco, fechas y carcaj. En mi etapa de pre-ex-fumadora me resulta un poco difícil no ponerme nerviosita ante tanto humo a mi alcance y he de concentrarme en repetirme "no fumo... no fumo... ¡no fuuuuuumooooo, caramba!" (en vez de "caramba" iba a poner "coño", pero he considerado que no quedaba fino para el cyber y lo he omitido.) Antes de escribir esta nueva entrada me he dado una vuelta por la Escuela Eroski para dejarde fumar, que aunque no sea mi libro de cabecera (ese es "Peter y Wendy") me ayuda a pensar en otra cosa y a reafirmarme en la decisión. El sábado celebraremo el cumple de Vicens y volveremos a ser dos no-fumadores --su hijo de diez años Isaac y yo-- contra ellos y otras dos chimeneas, Marta y Xavi. Ah, por cierto, Marta sigue intentando dejar el cigarrillo pero el coco se le resiste y va acumulando mierda en el cuerpo. Va a ser un sábado estupendo (fiesta, risa, alcohol...) pero tensito. Volveré a caer en la comida. Y encima he prometido llevar canelones. Haré una bandeja de más, para cuando el hambre de madrugada ataque, que atacará. ¿Y si llevo pipas? Con no escupir las cáscaras en la alfombra...
Nota: He empezado a hace dieta. Cada gramo de menos es una "colina de la hamburguesa".
Nota 2: ¿Si digo que siento cierto placer, leve e inconcreto, ante el apocalipsis que se prepara para los fumadores en 2006 estoy siendo más mala que chunga, o las dos cosas?

viernes, 23 de septiembre de 2005

Estaba cocinando un estofado

mientras escuchaba "Minoria absoluta" en RAC 1 cuando han empezado a charlar sobre la normativa que prohibirá fumar en los bares a partir de enero de 2006 que, en este momento, aún es un anteproyecto de ley. Y he tenido una revelación, la segunda en un mes. Hace más de tres meses yo iba diciendo que lo dejaría en 2006, aprovechando lo pesado que iba a ser fumar tranquilamente. Teniendo en cuenta que pertenezco a la media estadística, habrá mucha gente que lo hará (yo lo he dejado antes por una ligera desviación hiperactiva.) Si sumamos los que dejarán de fumar y los que seguirán haciéndolo, pero con actitud retadora debida al cerco, vamos a vivir un principio de año lleno de mala leche, porque dejarlo lo da e ir por la vida desafiando, también. Ommmmmm.

miércoles, 21 de septiembre de 2005

Es una tontería como una casa, pero

me ha entrado una angustia y un nosequé cuando he visto la noticia de que en Suecia no se puede fumar en los bares desde el 1 de junio. Que visto con distancia me digo "ni eres sueca, ni eres azafata de vuelo, ni has planeado jamás ir a Suecia". Y lo que aún es peor, he dejado de fumar, así que el que prohiban fumar en cualquier parte debería traerme sin cuidado. No tengo claro si soy una pre-ex-fumadora solidaria o, simplemente, me estoy afianzando en la estupidez que ya traía.

lunes, 19 de septiembre de 2005

Efectos secundarios

Sigo con el insomnio, la irritabilidad y la depresión, aunque más leve. Hasta dentro de nueve meses no se me considera ex-fumadora. He estado dando vueltas y más vueltas por la red en busca de apoyo moral y me he encontrado con una guía para dejar de fumar bastante completa. Entre otras cosas, explica de forma racional, los síntomas y efectos del síndrome de abstinencia: lo que enumero al principio, más el aumento de peso, por ejemplo. Y es que con la cantidad de porquería que lleva un cigarrillo, aún nos pasan pocas cosas a los que hemos fumado tanto.

jueves, 15 de septiembre de 2005

De repente empiezo a entender algunas cosas

Estaba leyendo la entrevista de Ima Sanchís a Irvine Welsh, el escritor autor de 'Trainspotting' en "la contra" de La Vanguardia (son superfán) cuando me ha venido una iluminación, como le pasó a Saulo camino de Damasco. Entre otras cosas, dice Welsh, explicando porqué dejó la heroína: "Un día pensé 'Yo no estoy disfrutando con esto, tengo más resacas que placer', y ese hecho empezó a molestarme". Y he tenido un retorno al pasado. De repente he recordado los sustos que me llevaba pensando en un cáncer de lengua de lo que me dolía y picaba después de soplarme 60 camellitos en una sesión. O cuando, al terminar el segundo largo de la piscina, me giraba y veía mi resuello flotando perdido en medio del agua. También he revivido la de veces que el olor de mi pelo, de mi ropa, de las cortinas de mi casa o de la ropa, el pelo y la piel de mis amigos fumadores me tiraba de espaldas, de puro humo concentrado. Y las veces que salía de casa a la hora que fuera de la madrugada a buscar un paquete de tabaco porque se me iba la vida si no tenía los cigarrillos a mano, y me sentía miserable por dejarme vencer. Creo que toda la vida me gustará fumar. Y si pudiera precedir el momento justo de mi muerte igual me encendía un piti diez minutos antes, que iba a saberme a rayos, como el primero a los 10 años, un ducados. Pero ahora empiezo a sumar (o a restar, segun se mire) todo lo que no me gustaba del tabaco. Todo esto me hace sospechar que estoy pasando por la segunda fase del duelo. La negación me llevó un año, hasta que decidí parar el consumo. Ahora estoy imnmersa en la ira, proyectando mi rabia en el entorno inmediato, mayormente el que no fuma, para qué nos vamos a engañar. Están por llegar la negociación, la depresión y la aceptación, ¿verdad Duaita? Vamos, que me espera una temporadita estupenda.


martes, 13 de septiembre de 2005

¿Nos toman por idiotas?

Hace unos días que capto por televisión los anuncios paneuropeos de la Comisión Europea y, por lo menos a mi, me dan ganas de llamar al ministro o al director general de turno que haya aceptado el pago de los anuncios y ponerle verde, por gastarse el dinero de todos en tanmaña gilipollez. Los estupendos de la Comisión Europea han pensado que emitiendo unos anuncios basados en el burla-burleta (en vez de fumar cigarrillos, los pobres actores soplan matasuegras) a los toxis nos van a entrar unas ganas locas de dejar de fumar, orientarnos a La Meca y pedir perdón por todos los cánceres que hemos fomentado a nuestro alrededor. Mira, dejar de fumar, vale, pero que encima nos tomen por idiotas me altera la sangre. ¿Quién ha sido el director creativo de la campaña? ¿Un recién trasplantado cerebral? Por no hablar del equipo de cuentas, que seguro que lamieron, rieron y acataron lo que hizo falta con tal de pillar la cuenta. Y el responsable del cliente, como mínimo, un imbécil que encima de no haber fumado en la vida debe ser fan de los Teletubbies. ¡Que prohiban lo que crean oportuno pero que no nos toquen la narices! ¡Hombre ya! Espero que a los de la agencia, si se les ocurre aparecer por Cannes, la prefesión les corra a gorrazos.

miércoles, 7 de septiembre de 2005

Hoy he conocido a un caballero

He ido a donar sangre, a ver si ya tenía hierro suficiente y sí, hasta níquel me han encontrado (eso es de chupar la puerta de la nevera las noches que no recuerdo la combinación del candado.) El hombre-médico me ha pinchado un dedo, me ha tomado tanto la presión en el brazo que casi me abomba el cráneo y, tremendo momento protocolario, me ha preguntado el peso. Yo le he contestado "42 años" y le he ofrecido una sonrisa patética de "te lo escribo en un papelito, por favor". Él hombre-médico ha levantado una ceja y, menos mal, una comisura del labio, así que en una explosión de emotividad le he explicado que he dejado de fumar (con las orejas gachas) pero, profesional inflexible como pocos me ha vuelto a preguntar "¿peso?". Entonces, a lo Norma Desmon, le he dicho "68, 69, 72... ¡qué más da!" y el hombre-médico ha anotado en mi ficha "68". He vuelto a sonreírle, pero esta vez ya normal.

lunes, 5 de septiembre de 2005

Una situación de narices

Hace un par de entradas Eva me pregunta si ya sé a qué huelen las nubes. Y la verdad es que sí lo sé. Supongo que dentro de un tiempo le encontraré la gracia a haber aumentado el olfato, porque aún fumando la intemerata siempre gocé de la capacidad olfativa de un cerdo trufero. Pero hoy por hoy reconozco que, algunas veces, saber a qué huelen las nubes es un martirio. El caso es que no vivo en un jardín y no puedo extasiarme con el aroma de las rosas, ni siquiera con el del césped recién mojado, porque tenemos una sequía de aupa. Vivo en Barcelona y más a menudo de lo que desearía sufro sus efluvios, sobre todo en ciertos barrios donde la gente, no los residentes sino los extranjeros cafres que están de paso, dejan su huella en forma de vómitos, orines o mierda. Las nubes huelen a todo eso, y a polución salvaje y, muy de vez en cuando, a nada.

"El infierno de los fumadores"

Maitena, una filósofa que dibuja, hizo esta viñeta sobre los fumadores. Vale que yo ya soy ex (y un poco chulita diciéndolo, porque sólo llevo 3 meses fuera del circuito) pero me siento identificada con lo que cuenta.

La viñeta está publicada en la web de Maitena.

domingo, 4 de septiembre de 2005

Pues ya hemos llegado a los 3

meses de abstinencia total, excepto lo que no puedo evitar como pasiva. Estoy justo a la mitad de donde llegue la vez anterior, hace 16 años. Hace unos días recapitulaba el proceso para mi misma, sin decirle nada a nadie, y ¡anda que ahora volveria a dejar de fumar! Recuerdo el primer día, la primera semana, como algo lejano, brumoso, ciertamente tenso e imposible de repetir. Por eso más me vale no volver a fumar, o me convertiré en una toxi clandestina que fuma en urinarios públicos. Rosa Ma Sardà hizo una gran parodia sobre esto en televisión hace unos años en forma de sketch. Qué lástima que ahora nos estemos volviendo tan y tan serios que seamos incapaces de verle la parte divertida a la vida y a las toxicomanías diversas. Hala, voy a celebrar el hito con un croissant con mermelada. También podría pillar la moto y bajarme a las Ramblas a comprar un camel en un kiosko, pero no será esta noche.

jueves, 25 de agosto de 2005

Se non è vero, è ben trovato

Como al dejar de fumar lo único que hago es dejar de fumar, he encontrado un artículo de Vargas Llosa sobre el asunto. Las luminarias del departamento de "lo estoy dejando" del Hospital de Sant Pau (Barcelona) también le clasificarían a él como toxi, supongo. Anda que si llegan a conocer a Poe les da un algo.

El artículo lo publicó El País (20.07.2000) y yo lo encontré arrebujado en sololiteratura.com, excelente web por cierto.

Jordi Tanaka

Así se llama el médico de cabecera suplente de la médico habitual de mi madre. Hoy ha estado en casa, porque hace unos diítas que estamos un poco agitadas y doloridas, así que he llamado a la Sanidad Pública, principalmente por compartir el agobio. Y, voilà, Tanaka ha entrado en nuestras vidas. Además de japonés y médico es hombre, tremenda combinación, con lo que insistía en explicarle a mi madre lo de sus vértebras chafadas radiografía en mano, una y otra vez. Yo, que la conozco bien, veía como, con la mirada, ella intentaba transmitirle "dame la morfina y ¡lárgate!", y, claro, he tenido que pedirle que diera por dadas las aclaraciones sobre osteoporosis y sus circunstancias y pasáramos sin más dilación a escribir recetas y más recetas. Bueno, todo este rollo es el preámbulo para contar que Tanaka, arrojado como pocos, me ha dicho que he de perder peso. A ceja alzada le he contestado que acabo de dejar de fumar y me lo como todo pero él, impasible, ha insistido. Le he respetado por su edad, por su cultura milenaria y porque no tengo ni idea de cómo deshacerme de un cadáver.

domingo, 21 de agosto de 2005

El tango se equivocó

Veinte años lo son todo, y como prueba el Velvet, un local que era lo más cuando yo era joven y socializaba. Pero lo más hasta el punto de tener un portero que seleccionaba quién iba a tener el honor de divertirse dentro, práctica común a finales de los 80 y durante los 90. Ahora sigue yendo el mismo público con la diferencia que sí pueden entrar los que antes se quedaban en la calle. Fauna y flora, de todo hay. ¿Qué por qué he acabado ahí? Porque celebrábamos que Xavi ha entrado en la treintena (durante la cena me recordó que le conocí a sus 24) y hoy Velvet era una buena opción para tomar la primera. En fin, público peculiar aparte, he aguantado casi una hora. Es tan difícil socializar sin un cigarrillo tras otro... Porque, las cosas como son, a mi me ayudaba mucho trasegar camels en situaciones así, donde estás con muchas personas pero con ninguna en especial y hablas y dices y cuentas pero sin sustancia. Total, que cuando ya no podía aguantar más sin fumar me he largado corriendo y aquí estoy, poniendo por escrito lo mucho que me cuesta codearme de noche con otros humanos sin mis adoradas y cancerígenas muletas. Menos mal que ya estoy en casa. Voy a ver si logro narcotizar al mono y me calmo y que mañana sea otro día.

viernes, 19 de agosto de 2005

Masoquista pero feliz

Ayer vi una película excelente, Smoking Room, que en los Goya 2003 tuvo la mala suerte de competir con "Los lunes al sol" y "Te doy mis ojos". Smoking Room se llevó el Goya de mejor director novel. El guión debería ser de análisis y estudio obligatorio en tooooodas las academias de cine del planeta.

222

no es la galleta que se pide por su número, sino los 2 meses, 2 semanas y 2 días que llevo en dique seco. E insisto en comentarlo porque estoy en medio de una crisis. Reitero que no es un deseo incontrolable de fumar, sino de no haberlo dejado. A tal estupidez sólo puedo contestar que en ese caso tampoco existiría deseo, por lo tanto no sé de qué estoy discutiendo con Hyde. Oh, como me irrita liarme en discusiones desdobladas que no llegan a ninguna parte.

Otra cosa que quería dejar por escrito es que hoy he tocado fondo. Como mami me pide drogas nuevas casi cada día he vuelto a la farmacia y (oh) me he comprado una caja de chicles saciantes. En el prospecto he leído que son muy aconsejables "durante los procesos de cesión tabáquica". ¿Quién será el imbécil que redacta los textos técnicos de lo que sea? Un eufemista ¿se hace o nace? Así que no he dejado el tabaco, sino que he procedido a cesar el consumo. Vale, pues sigo acusando un primate igual o superior que antes.

miércoles, 17 de agosto de 2005

Mataré al mono

No hoy, ni mañana, pero un día de estos le pillaré distraído y le daré un mamporro que le dejaré seco. Porque me tiene frita la criatura. Hace unos diítas que visualizo un cigarrillo. Y el enganche gestual que creía superado no lo está aún. También es cierto que paso por un momento un poco tenso: madre accidentada, tareas domésticas que me salen por las orejas, panorama laboral incierto inciertisisimo... Vale, no estoy instalada en Nirvana precisamente, pero ya hace dos meses y medio que lo dejé y aún veo cigarritos. Ah, me olvidaba. El otro día, mientras iba a la farmacia de guardia, me descubrí apartando la mirada del rótulo del estanco, como si temiera cometer un acto pecaminoso. Estoy fatal. Necesito machacar al maldito mono. También necesito dejar de comer, dicho sea de paso.

viernes, 12 de agosto de 2005

Chispazos

O coletazos, o latigazos, llámale como quieras. Desde hace una semana o así me acuerdo del tabaco de forma intermitente. Ya se que es una tontería como una casa, pero no puedo evitarlo. El miércoles estuve en urgencias de Cruz Roja por un mal materno y me sentí muy bien, muy "buena hija" porque podía quedarme en la sala de espera mientras le hacían pruebas, en vez de salir desesperada a fumar con la angustía de calcular mal el tiempo y arriesgarme a que me llamasen por megafonía y yo fuera, narcotizándome y dando una imagen pésima, de hija desnaturalizada.
Tengo ganitas de fumar, o de no haberlo dejado Y sigo comiendo como un tiranosaurus regina. Empiezo a estar inconmensurable.

sábado, 6 de agosto de 2005

Se acabó

Terminé con el ayuno. Dicen que da claridad mental, pues debió ser la luz que me entró directa a las meninges la que me alertó de estaba haciendo el canelo. ¡Qué hambre, madre mía! He aguantado cinco días como una reina, ya no me quedan toxinas vivas en mi cuerpo y hoy he vuelto a alimentarme de forma sana y natural, y no como en estos últimos tiempos.
Fruta, cereales integrales, mucha verdura y mucha agua. Ah, y una caminata a paso ligero atravesando Barcelona, de mi casa a la de Duaita. ¡Hala! Tres cuartos de hora de la una a la otra. He llegado, he jugado con los gatos (bueno, con Sadie, porque Max se ha tumbado en un rincón y no me ha hecho ni caso), me he desparramado un rato en el sofá y he regresado en bus. Si sigo así una temporada volveré a tener un peso razonable, dejará de dolerme la rodilla y la espalda y no tendré que comprarme ropa nueva.
Ventajas del ayuno: estaba tan obsesionada con la comida que olvidé por completo el tabaco.
Ayer estuve dando vueltas por webs y blogs sobre tabaco. En verdad os digo que los extoxis estamos más allá que acá, aunque eso sí, la obsesión de dejarlo nos une, seamos de donde seamos. Todos tenemos las mismas neuras, las mismas aprensiones y el mismo temor: ¿seré capaz? Yo no lo dudo. Y por lo menos esta vez no caeré en el error de hace 16 años: "bah, por uno... ".

viernes, 5 de agosto de 2005

Marta deja de fumar

Hoy los oncólogos le han dicho que el tumor ya no está, que se ha largado harto de tanto rayo y tanta química y la reina, aprovechando la buena noticia ha empezado la terapia-cuenta atrás para dejar de fumar. ¡Por fin! En cuanto las dos podamos volver a comer como las personas (ella por las secuelas del tratamiento y yo porque estoy tarada y ayuno) iremos a celebrarlo por todo lo alto.
Hoy es un gran día ;-)

jueves, 4 de agosto de 2005

Oe Oe Oe Oe, Oeeee, Oeeeee

Soy la mejor y no porqué yo lo diga, que si que lo digo, sino porque a las pruebas me remito:
Dos meses, 2 días y 13 horas.
2543,29 cigarrillos menos y 305,19 euros más.
Lo de los diecinueve céntimos lo entiendo, pero lo del 0,29 cigarrillo... Igual será por el que me estaría fumando ahora mismo. Igual sí.
Bueno, pues no se acaba aquí la cosa. No sólo dejo de fumar, sino que dejo de comer.
Así escrito parece que me esté preparando para desparecer del planeta, cuando en realidad estoy haciendo una dieta de desintoxicacion. En breve no quedará una toxina viva en mi cuerpo de aburridas que están, y porque la dieta se basa en, a saber: NO COMER NADA, sólo tragar un brebaje que se llama sirope de savia, mezclado con limón y agua. No paso hambre, pero tampoco recomiendo que se me acerque un desconocido, aunque sea para regalarme flores. Hoy es el cuerto día del ayuno. Los dos primeros los pasé durmiendo. Bueno "durmiendo", se me caía la cabeza como a la niña del exorcista cuando ve el rosario por primera vez. Además, me doy cuenta de los millones de anuncios de comida que pasan por televisión. Uno de mis preferidos lo pasan en un teletienda de madrugada; un robot que pica, mezcla, muele ¡de todo hace la cosa! Y luego los yankies gorditos untan todo en enormes tostadas, o se lo comen a pelo. ¡Pues ahora no lo puedo ni ver! Mi mando a distancia va como loko buscando anuncios de perfumes, de juguetes. Hasta añoro los de los cuadernos de verano de Santillana... Ayer salí a la calle, porque tenía una entrevista de trabajo. Y hoy no he salido aún, pero he socializado mucho por teléfono. He hablado con Vicens, con Mercé y con Isabel, en este orden. En breve vuelvo a la vida civil pero me temo que usaré este diario para exorcisar los malos pensamientos que me vienen respecto a la comida. Mi augusta madre hoy me ha sorprendido comiéndose medio pollo a l'ast (con 82 años que tiene el angelito.) Eso sí, en la nevera tiene un donut light. Es la bomba. Es esto de los desórdenes alimentarios tiene alma de quiceañera estragada.
Dos meses sin fumar, cuatro días sin comer. Oe Oe Oe Oe, Oeeee, Oeeeee.

sábado, 16 de julio de 2005

Otra vez Xavi

No sólo fuma, sino que tiene el mismo cenicero que yo tenía, uno super sesentoso, redondo, como las sillas de "2001" pero con tapa, para encerrar colillas y colillas (caben 20 con holgura, solvencia contrastada.) Me lo regaló Mónica para uno de mis cumples y vive dios que mientras estuvo en mi poder cumplió como pocos ceniceros lo han hecho. Y aquí estoy, en su casa, delante del ordenador, con el cenicero kubrickiano a mi izquierda y un sendo paquete de malboro a mi derecha. Y no malboro light, sino el de verdad, el de la calada potente. Como Xavi es un buen amigo me ha dejado al alcance un estupendo Marqués de Riscal que me acompaña mientras yo actualizo y él cocina. Igual debería dejar esto e ir a ayudarle, claro que debería hacer tantas cosas que no hago... Y además, las cocinas suelen ser territorios muy íntimos, casi tanto como los cuartos de baño. Si yo fuese super rica, pero rica de las que jamás saben en qué día viven ni qué tarjeta les da puntos descuento, tendría un baño de invitados totalmente aséptico y mis amigos jamás sabrían dónde está el baño de mi casa. Es el único espacio que descubre t-o-d-o-s los secretos de una persona. O, por lo menos, de una persona como yo.
El miércoles acabo el trabajo estresante. Por una parte me quedo en el paro. Y por la otra parte doy gracias al cielo porque estaba físicamente en la ruina.
Propósitos para la próxima semana: dejar de comer y aprender inglés. ¡Ja! Que noooo, que sólo me concentraré en dejar de comeeeeer.
La mesa está servida. Me voy a cenar lomo a la cerveza, ensalada César, queso de cabra buenísimo y más cosas que aún no sé.

lunes, 11 de julio de 2005

Enfilando el segundo mes

Trabajar, comer y dormir. Sólo tengo tiempo para pensar en estas tres cosas. Estoy metida en un trabajo tan estresante que si aún fumara no bajaría de los tres paquetes diarios. ¡Soy la bomba! A lo máximo que he llegado ha sido a aspirar con cierta fruición el humo despistado de algún malborillo ajeno, pero eso no es pecado, y si lo és, será venial.
Estoy pensando seriamente en convertirme en una "ex" chuga. Amargarles la vida a los fumadores, reivindicar los derechos de los pasivos, reclamar un espacio sin humo en los restaurantes a los que vaya, toser con impertinencia cuando alguien encienda un cigarrillo cerca de mi... no se, lo normal que hacen algunos no fumadores, principalmente por diversión. No se, voy a madurarlo un poco más. De momento, constato que paso bastantes momentos sin recordar que fumaba, y eso es positivo. También es cierto que, de vez en cuando y no todos los días, me salta el piloto automático y me asaltan las ganas de fumar, pero me duran diez segundos. Cuando el ansia excede de ese tiempo le digo a quien tenga delante "qué ganas tengo de fumar ahora mismo" y la respuesta de mi interlocutor siempre es positiva y de refuerzo para que no lo haga. Lo que oculto, y lo confieso, son las pocas veces en que, olvidando dónde y con quién estaba, me he concentrado en evitar matar esa colilla, sacar ese cigarrillo de ese paquete ajeno, darle una calada a ese piti (...si sólo será una... ) Lo dicho, soy la bomba.
Cosas buenas: mi aliento matutino ya no se confunde con el de un dragón.
Peso: Tras el pánico inicial, calculo que he aumentado unos cuatro kilos, nada irreparable. (Vas listo si piensas que pondré mi peso por escrito.)

miércoles, 29 de junio de 2005

Estaré durmiendo

cuando rebase la primera cota importante: un mes sin humo (propio, que ajeno ya ¡les vale!)
Más de mil cigarrillos de menos. Pues sí, Majo, eso es una pasta, exactamente unos 133,48 eurotes, que en este momento de mi (inexistente) economia, mejor en mi bolsillo que en el de Hacienda.
Te dejo. Voy a ponerme en cosas menos interesantes pero más productivas.

martes, 28 de junio de 2005

Qué calor

Pues sí. Podría intentar quedar estupenda con un titular magnífico, pero tengo el cerebro licuado. El aire acondicionado pertenece a la zona de la casa que le tocó a mi madre en el reparto de bienes, así que me conformo con el ventilador asesino, porque ya van dos resfriados en quince días y porque un día sus palas dejarán de amenazarme con oscilaciones y caerán sobre una o dos de mis manos, cercenándomelas.
Estoy a dos días de empezar a contar el tiempo en meses d. C. (después de Camel) y empiezo a pensar seriamente en dejar de comer. En tres días no he engordado nada. Tampoco he adelgazado, vale, no es el momento de ponerse lírica, pero algo es algo.
Ahora mismo voy a por un vaso gigante de coke con hielo y mucho limón y me planto a terminar de ver "Mujeres desesperadas".

sábado, 25 de junio de 2005

Uff, uff, uff

Estoy actualizando desde casa de Dani. No tengo ni idea de porqué me pasa esto, pero ha sido entrar en la casa y tener unas ganas locas de fumar. Tengo asociado el espacio al tabaco con más intensidad que otros lugares. Es como mi Triángulo de las Bermudas particular. He acariciado a la gata, he mirado las fotos, he tocado los arcos, he empezado a tocar todo lo que tenía al alcance y ahora estoy delante del ordenador escribiendo que me muero por un piti. Audrey Hepburn me mira desde una columna pero no me habla. Soy toxi pero aún no estoy chalada. Mientras Dani prepara la cena voy a concentrarme en disociar su casa del camel. Igual no le importa que siga tocando cosas. Intentare evitar las caras. ¡Tengo chicles! ¡Estoy salvada!

Tres semanas y pico

Un pico corto, de dos días, pero pico al fin. El jueves, verbena, fui a una fiesta de cumpleaños y una persona me dijo que si llevaba tres semanas ya lo había conseguido. Era una forma de dar ánimos, supongo. Creo que en la fiesta sólo otro y yo no fumábamos y fue curioso observar en tercera persona como los toxis buscaban ceniceros o se pedían fuego entre ellos.
El mismo jueves, un poco antes, tuve función ¡y nadie fumó en el camerino! Gustavo tenía el camel por allí encima y yo lo iba mirando de reojo, ¡me era tan familiar! pero no encendió ni uno a pesar de ser su debú. Y Rafel aguantó sin fumar como un señor, y eso que es una chimenea, como yo antes. Muy monos los dos. ¿Algún día iré por ahí sin acordarme que fumaba y sin pensar en si alguien fuma? Bueno, ya he superado las tres semanas.

miércoles, 22 de junio de 2005

Mañana será el primer jueves

desde octubre que estaré más concentrada en no fumar en el camerino que en salir a escena. Un compañero de teatro, en un rapto de generosidad, prometió intentar abstenerse. No habían pasado 12 horas del rapto cuando me envió un sms diciendo que iba a ser que sí, que de no fumar nada de nada. Es curioso, ahora que lo pienso de los siete que estaremos embutidos en el camerino sólo fuman dos. A eso le llamo "franca minoría". Menos mal que uno es ducados y el otro nobel, que si no igual me daba un ataquito. Después del teatro, fiesta de cumpleaños en un ático con terraza, vieja conocida donde he llegado a fumar lo que no está escrito. Me espera una verbena preciosa.

lunes, 20 de junio de 2005

Hay que ver

la de días que no actualizaba la página. Y es que he estado muy ocupada:
- durmiendo
- huyendo del mono
- viendo pelis only for your eyes
- huyendo del mono
- intentando no comer como una tragaldabas
- huyendo del mono
y en varias cosas más, todas por el estilo. Además, ando medio constipada, pero con una tos y unos mocos de los que suscitan el comentario "¡es que tienes que dejar de fumar, que esa tos es del tabaco!". Pues mira, listo, ya lo he dejado y no me constipaba así desde sexto de EGB, que pasé del metro cuarenta y cinco al metro cincuenta y tres actual. Un estirón, que decían las madres, y un pedazo de fiebre con alucinaciones incluidas. Entonces aún no fumaba. Debí empezar a tontear con el tabaco el verano de 6ºa 7º, entre los 12 y los 13 años.
El fin de semana sufrí los embates de la nicotina y aguanté, aunque me costó m-u-c-h-o. El sábado estaba en un bar y ¡salí a la calle a no fumar! Esto ya es lo último. Y es que la abstinencia me cambia el ritmo del Universo. Por ejemplo, estoy sufriendo un ataque de nicotina tal que fumaría cualquier colilla desconocida abandonada a su suerte y, sorpresa, alguien que me habla. Bla, requetebla, y tal y eso, ¡con un cigarrillo en la mano! Y yo contestando "anda", "mira", "caramba", aunque en realidad ni sé lo que me dice ni lo que le contesto porqué sólo tengo ojos para ese cigarrillo. Oye, y qué rabia dan los que te hablan con un cigarrillo entre los dedos ¡que ni siquiera han encendido! Voy sonriendo y asintiendo con la cabeza mientras pienso "¡pero no lo entretengas tontolahaba! ¡O te lo fumas o deja que corra!". Seguro que esos hacen lo mismo con los porros. Y esa es otra. El otro día pensaba ¿volveré a fumar porros? Mira, eso me importa menos porque es la droga más tonta que he consumido. Bueno, menos un par de veces que me pasaron un chocolate estupendo, de esos que dan risa y lo ves todo rosa, pero vamos, que no me importa demasiado. Lo más raro de todo es que me impongo una distancia mental tan grande que intento imaginarme fumando y se me hace extraño, a pesar de que aún, cuando salgo de casa, siento que el bolso va vacío.

jueves, 16 de junio de 2005

Dos semanas sobria

¡Ea! A los que dudaron, a los que me miraron con condescendencia al rechazar un piti, a los que negaron que lo estoy intentando, gracias.
A todos los otros, a los que me dan ánimo, a los que creen -como Mercé- que he vuelto pero siguen a mi lado igual o más, a los que me dan consejos para no caer, ¡os debo un crucero! Calculo que si me ahorro 1700 euros al año en camels, en cinco años os reuno a todos y nos vamos a dar unas brazadillas por el Caribe (pago yo, así que iremos al Caribe y .)
Cigarrillos de menos: 584,26
Direno ahorrado: 70,11 eurillos
Peso: Métete en tus cosas ¿vale?

miércoles, 15 de junio de 2005

Hoy fumaría

¡Mira por donde! Otros días no. Incluso había apartado un poco del blog de mi vida, pero hoy... Todo el mundo me da consejos que yo sigo. "Bebe agua" y claro, me paso el día yendo al baño, que parece que tengo un poro; "respira hondo", y respiro tan hondo que a veces creo el vacío a mi alrededor; "no pienses, mujer", y aunque me cuesta, a veces dejo la mente tan en blanco que parezco una máquina de cocacola... En fin, cualquier cosa antes de fumar. Pero hoy...

martes, 14 de junio de 2005

Para cerrarme con llave y tirarla luego al mar

Así estoy hoy, por dentrooooo. Por fuera me esfuerzo muchichísimo en que no se note demasiado. Me sobrevino el ataque de (ausencia de) nicotina sobre las 11 de la mañana. De pronto, no tenía ganas de pillar un cigarrillo, no; más bien tenía ganas de no haber dejado de fumar. Una cosa muy rara. Que dices "¿te meterías un cigarro en la boca?", pues no. No es eso. Es bastante probable que el ataque de hoy sea resultado de otro efecto secundario: se me está licuando el cerebro. Estoy de caramelos hasta el gorro. Encima, mi augusta madre, que desde que sabe que me falta hierro no deja de comprar cosas ricas, ha llenado el taper de las galletas con ídem príncipe, de infausto recuerdo porque me las comía a paquetes la otra vez que deje de fumar. ¿Y qué hago? ¿Estrangulo a una madre? Pues me aguanto el brote y me como las galletas. Si por lo menos me gustase el apio... Voy a montar el otro ordenador, a ver si me calmo.

No paro de sacar punta a los colores


Pintar mandalas es una terapia tan buena como comer caramelos sin parar. Menos hoy, que me he liado miserablemente con el ordenador, todas las noches pinto alguno. El otro día, ordenando mi caos, descubrí un compás así que en breve empezaré también a dibujarlos. Hoy apenas me he acordado del tabaco. Y mira que es mala suerte ir a trabajar a un edificio público donde hasta el jefe fuma en estos tiempos de cólera. No daré más pistas por si desembarca la liga anti-humo. Una cosa es dejar de fumar y otra ponérselo fácil a los anticamel. Anda y que les den.

domingo, 12 de junio de 2005

Actividad social superada

con ciertas dificultades, porque me he descubierto aspirando humo ajeno con fruición, pero puedo decir que estoy capacitada para salir por ahí a cenar, dentro de un par de meses. No sé qué tal me irá cuando salga de copas, porque aún no lo he hecho y no por miedo, sino por falta de liquidez. Salvador y Mabel me dieron una bolsa del corteinglés llena de caramelos sin azúcar. Voy a estar chupando hasta el día del Juicio. Mañana empiezo a trabajar por las mañanas y espero poder escaparme a la playa por la tarde. Entre una cosa y otra pasarán los días y podré escribir "hace un año que dejé el camel". Ayer me enteré en una conferencia que la falta de hierro puede deberse al estrés. Estupendo.
Nervios: lo normal en mi situación.
Irritabilidad: tendré que revisarme ahora que he terminado la regla.
Hambre: Igual que antes, o sea, toda, pero sin controlarme.
Peso: ¿a ti que te importa?

jueves, 9 de junio de 2005

Una semana

veinte horas y 51 minutos sin fumar. Ni yo me lo creo aún. Hoy Julia me ha dicho que no me imagina sin un cigarrillo. No confía en que me mantenga abstemia, pero lo importante es que yo sí confíe en mi misma. No he pensado demasiado en un fumar excepto hace un rato, cuando he abierto el portátil. El proceso ya no me produce tanta euforia, es cierto, e incluso a veces me parece que nunca he fumado y es que el cerebro es muy taimado. Ayer pasé dos momentos tremendos: a mediodía, comiendo con Xavi en el puerto. Vino, café, brisa marina y él dándole al malboro. Lo superé, pero me costó m-u-c-h-í-s-i-m-o. Por la noche cené en casa de Xavi y Ana. Tremendo. Ellos fumaban como carreteros y a la mañana siguiente me levanté con mal sabor de boca y resaca de tabaco. Igual me estoy volviendo asquerosamente sana. De momento te adelanto que he dejado de fumar 314 cigarrillos y he ahorrado 37,76 eurillos. Tengo un programita que proporciona estos datos. Me lo bajé de quitometro.org y aunque es una tontada, me hace gracia. Mañana empiezo un nuevo trabajo donde podría fumar si quisiera, pero no lo haré. Me faltan tres semanas para dar por concluido el duelo.

martes, 7 de junio de 2005

Morbo

Acabo de hacer el cálculo. En estos últimos 16 años que llevo fumando dos paquetes diarios me he metido en los pulmones lo peor de 233.600 cigarrillos. Jamás piensas en la magnitud cuando compras los dos paquetes o el cartón en el estanco. Casi un cuarto de millón de cigarrillos. Qué burrada.

La cosa va mejor

Pues igual sí, porqué tampoco tengo la necesidad de escribir constantemente lo que me está costando dejar el tabaco. El movimiento automático de la mano sigue estando, pero muy atenuado y aunque a veces busco con los ojos el paquete de camel, o llevo el bolso junto al ordenador, acción mecánica para trasportar cigarrillos y mecheros a la zona donde fumar sin pausa, ahora hasta se me hace extraño. Creo que se trata del entusiasmo de los primeros días. Hoy he estado en una reunión donde varias personas fumaban y lo he soportado mejor que bien. Eso sí, me he comido un montón de caramelos, sin azúcar, y la mitad de un paquete de chiclés. Estoy dándole fuerte al ejercicio para evitar desbordarme y parece que estoy consiguiendo contener la marea. De todas formas, en este momento si fuera plana me usarían para transportar acero de continente a continente. Ya solucionaré el sobrepeso más adelante. Ahora sólo me puedo concentrar en el tabaco (y en encontrar un trabajo.)

Pleno al 15

Dejo el tabaco y dejo el trabajo. Si en este momento de mi vida hubiera tenido novio ¿también lo habría hecho desaparcer del horizonte? Ah, eso nunca lo sabremos. De momento, lo que si tengo seguro es un paro como la catedral de Burgos pero sin subsidio, y con ahorros sólo para llegar a agosto. Que si fuera de natural camarera especializada en terrazas de verano pues aún podría encontrar algo en esa fecha, pero va a ser que no.
La decisión de dejar el trabajo ha sido estupenda. Como cada tarde en la oficina, voy y le enciendo unas velas al Universo (otro día lo cuento, es un rollito esotérico que alguien me explicó y yo me creí, en el que le pides al Universo y él te responde) y le pido que se aclare mi situación profesional, que muy clara no estaba. Pues no sé qué ataque clon me agarra que entra mi jefa por la puerta y ha pasado a "ex" en cinco coma tres segundos. Pim-pam. Dame la liquidación y zas, va y me la da. Espero que el Universo sepa qué está haciendo conmigo, porque como mi arrebato haya sido consecuencia de uno de sus ataques de humor lo tenemos claro ambos. Bueno, sobre todo yo y mi circunstancia. El nombre de este blog, "Estupendo ¿y ahora qué?", ha sido premonitorio...

domingo, 5 de junio de 2005

¡He superado la clase de teatro!

Al principio, raro, porque el cigarrillo me hacía mucha compañía. Pero más adelante todo fluía. También fluía un poco de mi mala leche, aunque me he esforzado mucho en hacerme la simpática. Primero, coz, después sonrisa. Igual ha colado, pero un par de veces me han dicho, medio en broma medio en serio, "fúmate un cigarrillo Amparo". Ya veremos qué pasará cuando toque camerino. Allí me fumaba uno detrás de otro. Mañana, otra semana laboral sin humo. Aunque sin llegar a que la cabeza me gire descontrolada, noto como el mal humor se apodera de mi. Me ataré a la cama pero antes voy a zamparme unas galletas de chocolate que, oh sorpresa, han aparecido en la nevera. Una cosa que he decubierto hoy es que hay un montón de personas en mis diferentes grupos que no fuman. Como yo fumaba tanto no me daba cuenta. Toxicómana y egocéntrica. Una combinación de lo más estupenda.

Tercer día sin fumar

He hecho ejercicio con la elíptica. A media tarde he cogido al vuelo la bolsa y me he ido a la piscina. He pintado nosecuantos mandalas. Uno de estos días los escaneo y los subo. Vamos, me he mantenido ocupada todo el día, tanto que me muero de agujetas. Encima apenas he dormido. Mala leche, hambre voraz e insomnio. Ya cumplo tres efectos secundarios del proceso de desintoxicación física. Dicen que dura entre tres y cuatro semanas. Vamos, que a final de junio tendré el tamaño de Australia pero estaré sanísima. El riesgo de infarto ha disminuido y el oxígeno en sangre vuelve a tener niveles normales. Ya no tengo monóxido de carbono en el organismo (bueno, digo yo que algo debo tener si vivo en Barcelona) y mis pulmones se están limpiando. Para que estén como una patena aún falta un año y medio, así que mejor me concentro en hoy, y mañana en mañana, y pasado en pasado... Hoy he ido a dar sangre y no me han dejado. Me han dado una lista de alimentos con hierro (te adelanto que tienen más las lentejas que las espinacas) y que vuelva dentro de un mes. Es probable que la modorra y los mareos sean de la falta de hierro y no de la falta de tabaco. Bueno, digo yo.

sábado, 4 de junio de 2005

Pinto, coloreo y no me como los colores pero...

Segundo día de vigilia. Ayer me hice con 47 euros de mandalas para colorear. Mientras los pinto no pienso en el tacabo, ni en la comida. Esta mañana he pasado al plan be: ejercicio y dieta a saco porque he alcanzado el peso "zeppelín". Joder, todo a la vez es difícil. Sigo empeñada en no consumir chicles, parches o vaporizadores. Lo peor, la decisión de dejarlo y dar el paso, está hecho. El resto es mero control mental. A ver qué tal me sale ponerme chulita, porque no estoy muy bien ni de control ni de mente estos días...

viernes, 3 de junio de 2005

¡Hala, ya he comido!

Estupendo bocadillo de chistorra. Como no me ponga frugívera este finde, en breve no pasaré por las puertas.
Qué curioso. A pesar de la chistorra, sigo mareándome como un pato. Y continuo odiando a todo el mundo, principalmente al mundo que fuma o que me habla, o que quiere que le preste atención. Tengo mucho sueeeeeño. Más de lo normal. Y cero ganas de mover un dedo. A ver cómo capeo lo que me queda de tarde.

¿Sabes cuando hierve la leche...

...y la espuma crece y crece y se va de madre y no sabes muy bien qué hacer porqué la leche se sale del cazo y se quema y huele raro y ensucia la cocina y te quemas los dedos porque quieres apartar el cazo sin tener en cuanta que la leche se ha salido porque está en el fuego? Pues así estoy yo esta mañana. Voy a cancelar todas las citas del fin de semana o me quedaré sin amigos.

jueves, 2 de junio de 2005

Uuuuffff

Hasta las 7 de la tarde más o menos he dominado la situación. Ahora han cambiado las tornas. Ha sido llegar a casa y descubrir que un montón de rutinas están unidas al cigarrillo. Y eso que pensaba que yo era una fumadora social. Anda que no. En cualquier caso, a lo largo del día he descubierto cosas interesantes, como que la mierda del tabaco me ha arrastrado a un mono físico de tal calibre que me mareo de tanto en tanto. Y que muchos cigarrillos los he fumado por ocupar los tiempos muertos. Cada vez que se me va la mano hacia la nada analizo el impulso y me divierte averiguar que cuando yo creía fumar por placer o por automatismo, en realidad lo hacía por una razón oculta. Igual soy un misterio en mi misma.
Estoy bebiendo té poco a poco. No puedo chupar un caramelo más. Voy a esperar un minuto de reloj, respirando profundamente. Igual los consejos de los cumbas sirven para algo en esta vida, además de para molestar.

13 horas

Las que llevo sin fumar. Vale, quizá no debería sumar las que dormí, aunque ni una vez soñé con tabaco. ¿Soñaré esta noche? Con cigarrillos, me refiero. Y si sueño que fumo, ¿habré recaído, o eso no cuenta?
La mañana ha pasado bastante bien. Algunos latigazos (5 ó 6) de ansia, sobre todo mecánica. La mano buscaba el paquete, o veía fumar a mis compañeras y me entraban ligeras ganas de estrangularlas. Pero nooooo, porque soy super tolerante y enrollada con los pobres toxis.
Ahora, por la tarde, es un poco más difícil. He comido (más o menos de dieta para controlar) y hace dos minutos me volvían los ataques automáticos "mano busca cigarrillo", pero ya pasó. Menos mal que tengo una visita en el mundo exterior y eso me distraerá un poco.
Lo estoy haciendo estupendamente bien, pero odio a todo el mundo, pequeño efecto secundario.

Empieza el fin

Sólo me he acordado intermitentemente del cigarrillo desde que me he levantado. Acabo de llegar al trabajo y ya tengo un chicle en la boca. Las dos personas con las que trabajo fuman como carreteros (como yo hasta hoy ¡ja!) y nada más entrar en el local se me ha ido la vista al cenicero de una de ellas, al cigarrillo de una de ellas, al humo que exhalaba una de ellas (es que sólo había una de ellas en el despacho.) Acabo de darme cuenta que mi cenicero con mis colillas y mi ceniza de ayer sigue en mi mesa. Voy a librarme de él, que una de las colillas aún podría aprovecharse. Que día más largo me espera...

Chao

Son las 2 de la madrugada. Me he fumado el último camel. He aspirado tanto que me ha sentado como un tiro. Mañana será otro día, esta vez de verdad.

Me cago en las autoridades sanitarias

Me queda un camel antes de pasarme el resto de mi vida sin fumar. Bueno, por lo menos esa es la intención. No tengo ni idea de si lo conseguiré esta vez, aunque si el camino es el viaje, el intentarlo, además de una putada, es suficiente.
Mi madre, abnegada y escéptica a partes iguales, me ha comprado medio kilo de caramelos solano sin azúcar y dos paquetes de chicles. No entiendo muy bien la proporción pero no voy a cuestionarme nada en los próximos días. Voy a ser superzen. Mi vida se va a convertir en un ohm constante para no entrar al trapo y liarme a bofetadas con el primer cretino que se cruce por delante. O por detrás.
Estoy retrasando el momento del último cigarrillo. Quizá debería haberlo fumado tomándome un whisky. Lástima no haberlo pensado antes. Porque no sólo no se puede fumar en este país sino que una persona adulta no puede comprar alcohol a partir de las nosécuantas de la noche. Me tienen un poco hartita con tanta regulación para salvarme la vida. Que se la salve a su puñetero padre, sea quien sea quien haga las leyes anti todo lo que me gusta. Un día de estos prohibirán los tíos, aunque lo tienen claro como se les ponga de punta el pinkpower. ¡Una mierda van a prohibir los tíos!
Pues eso, que he decidido dejar de fumar porque ya iba siendo hora. Y porque cada vez respiro peor, y aguanto menos en cualquier actividad física (ya no aguantaba mucho...) y porque mi amiga de toda la vida tiene cáncer y me retó a dejarlo juntas. Claro que, conociéndola, no sé porqué entré al trapo. Ella seguirá fumando y yo me pelearé con medio mundo.
Además, lo dejo "a pelo" porque tengo un año de lista de espera en el departamento de toxicomanías del Hospital de Sant Pau en Barcelona. Toxicómana. Pues vale, pues me alegro. Pues voy y lo dejo y lo unico que espero porfavorseñor es no volverme una histérica intransigente con los fumadores. Vamos, de momento, si queréis echarme el humo encima me dejo. O no. Ay, no sé. Estoy hecha un lío y aún no he dejado de fumar. Voy a dejar esta tontería del blog y me daré un homenaje con el último camel.
Y como dentro de veinte años algún imbécil de científico diga que se equivocaron y el tabaco no era malo, (que ya han tenido que disculparse por la mala fama que le dieron al microondas y al aceite de oliva en el pasado) hundo a tortas a las autoridades sanitarias con el aliento que me quede. Que me quedará mucho porque seré una extoxicómana super sana a los 102 años. Están avisados.