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martes, 7 de junio de 2005

Pleno al 15

Dejo el tabaco y dejo el trabajo. Si en este momento de mi vida hubiera tenido novio ¿también lo habría hecho desaparcer del horizonte? Ah, eso nunca lo sabremos. De momento, lo que si tengo seguro es un paro como la catedral de Burgos pero sin subsidio, y con ahorros sólo para llegar a agosto. Que si fuera de natural camarera especializada en terrazas de verano pues aún podría encontrar algo en esa fecha, pero va a ser que no.
La decisión de dejar el trabajo ha sido estupenda. Como cada tarde en la oficina, voy y le enciendo unas velas al Universo (otro día lo cuento, es un rollito esotérico que alguien me explicó y yo me creí, en el que le pides al Universo y él te responde) y le pido que se aclare mi situación profesional, que muy clara no estaba. Pues no sé qué ataque clon me agarra que entra mi jefa por la puerta y ha pasado a "ex" en cinco coma tres segundos. Pim-pam. Dame la liquidación y zas, va y me la da. Espero que el Universo sepa qué está haciendo conmigo, porque como mi arrebato haya sido consecuencia de uno de sus ataques de humor lo tenemos claro ambos. Bueno, sobre todo yo y mi circunstancia. El nombre de este blog, "Estupendo ¿y ahora qué?", ha sido premonitorio...

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