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jueves, 23 de junio de 2011

Vuelvo a tener energía, y eso me hace estar especialmente

contenta. Hoy, un mes después de la histerectomía y la ooforectomía bilateral, no he necesitado parar a descansar en ningún momento ¡desde las 9 de la mañana!. 

Hoy ha sido una jornada llena de actividades y de gestiones, teniendo que cruzar Barcelona de mar a montaña y de montaña a mar un par de veces, con sus respectivos zigzagueos para poner una nota de color, ¡todo en transporte público!

Al salir de casa he asumido ir descansando a medida que necesitara reponer fuerzas pero no ha hecho falta. Siete horas después, con todos los deberes cumplidos, he regresado a mi guarida, he parado una horita para comer y en la sobremesa he empalmado varias sesiones de compras, además de tender 8 kilos de colada. 

Estoy muy orgullosa de que mi cuerpo haya vencido el tremendo cansancio que me ha acompañado estos 30 últimos días, dejándome salir de nuevo a la luz.

¡Hala! La próxima semana, a trabajar. Se acabó la baja por fin. Muchas gracias a los que me habéis cuidado tanto, de nuevo, con mención especial a Mariona, que es una santa. Soy una de las personas más afortunadas que conozco (sonrisa). Y por si fuera poco ¡es verbena de Sant Joan!

domingo, 5 de junio de 2011

Nunca me gustó el circo, pero en mi familia los niños

opinábamos poco. A los 6 años me llevarón a una función del Gran circo americano. El olor, mezcla de serrín y orines, era desagradable, los payasos me dieron entre pena y susto y las cabriolas de los saltimbanquis me dejaron fría. Pero si recuerdo con viveza esa tarde de un domingo de otoño es por los animales: elefantes, tigres y leones haciendo cucamonas para entretener a un grupo de mocosos que no entendían demasiado bien qué pasaba allí. Tengo esa certeza porqué yo era la más lista y no captaba el sentido de todo aquel esperpento, con carcamales hablándonos a gritos, como si fuéramos estúpidos.

Quién nos llevó a mi hermano y a mi nos invitó a primera fila y fuimos los niños afortunados a los que les pusieron un cachorro de tigre en la falda. Eso no se me olvidará jamás. Aunque debí tener abrazado al tigre menos de diez segundos, el desgarro que sentí por la separación fue enorme. Siempre fui una niña muy sentida, disimulona, pero sentida.

Todo esto viene a que Antena 3, una cadena de televisión española, está a punto de estrenar un programa de telebasura basado en las reacciones de un chimpancé. Y como me pilla mayor para instalarme en una plaza pública para mostrar mi indignación, lo expreso en mi ciberespacio con el deseo de que tú también te indignes y corras la voz, firmes la petición, dejes comentarios en el muro de su programa... lo que se te ocurra y sume a favor del pobre animal (me refiero al chimpancé, no a Flipy, ideólogo del enjendro maltratador, por cierto). 

Recomiendo el visionado del vídeo que cierra esta entrada, que explica porqué es mejor usar a los nietos de José Manuel Lara y de Maurizio Carlotti en vez de al chimpancé para un programa estúpido como éste. La idea de usar a los herederos de los presidentes de la cadena de televisión es totalmente mía. ¿Que qué culpa tienen los niños? ¿Y qué culpa tiene el chimpancé? Ya que esos dos humanos van a enriquecerse aún más con el programa, qué menos que colabore la famiglia.