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domingo, 30 de septiembre de 2007

Hablé con Pilar anteayer, para ver cómo había

ido la concentración en la plaza Sant Jaume. El resumen es "acabó bien y el servicio de transporte puerta a puerta se ha reanudado".

La versión extendida empieza con una concentración de trescientas personas en silla de ruedas más acompañantes y varios taxis adaptados plantadas frente al Ayuntamiento de Barcelona. Aparece el alcalde, Jordi Hereu, pregunta qué pasa y reúne a los portavoces --mi amiga Pilar y tres o cuatro personas más-- para tener una reunión en ese momento. Como para subir al despacho del Alcalde en silla de ruedas tenían que usar el ascensor uno a uno e iban a tardar demasiado, acaban reunidos en la garita de un perplejo guardia urbano. Hereu les escucha, convoca a la garita a otros responsables municipales y la reunión termina con la reanudación del servicio, como debe ser.
¡Como me gusta este Alcalde!

En otro orden de cosas, si te interesan todos los detalles, aquí tienes la web de la Plataforma "Porta a porta per sempre".

sábado, 29 de septiembre de 2007

Debo estar leyendo unos tres o cuatro libros a la vez, y

así no hay forma de terminar ninguno, claro. Bueno, es como si te gusta el té, o el chocolate; variar los sabores forma parte del placer.

En fin, el preámbulo sirve para anunciar que he añadido un nuevo comentario en Interletraje sobre "Atrapada al mirall", la última novela de Gemma Lienas, empezado y acabado el mismo día. Es una pasada. Sentí la necesidad de saber qué iba a pasar a continuación, como con "La sombre del viento", y no pude parar de leer. Bueno, hice un paréntesis para trabajar pero a la que llegué a casa por la noche ya no hubo forma y seguí leyendo hasta conocer la historia completa. Me gustó mucho, te lo recomiendo.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

¿Cómo evitar publicarla?


No te mates por ir mirando las alcantarillas de Barcelona ni de ninguna ciudad de España. Los genios están en Brasil.
Aquí hay más, pero la de arriba me robó el corazón. Hasta la encuentro tierna...

lunes, 17 de septiembre de 2007

COMUNICADO. La Asamblea de Usuarios


del Servicio Puerta a Puerta (AUSPaP) convocan una concentración cudadana
miércoles, 19 de septiembre
6 de la tarde
plaza Sant Jaume (Barcelona)
bajo el lema
TRANSPORTE DIGNO PARA TODO EL MUNDO


Barcelona dispone de un servicio puerta a puerta para personas con movilidad reducida. Desde hace unos meses de Instituto Municipal de Disminuidos (IMD) ha tomado la decisión de derivar los servicios al transporte público de forma arbitraria y sin hacer un estudio previo de quien puede o no puede acceder de forma autónoma al transporte ordinario.

Esto ha comportado que muchas personas que no pueden utilizar el transporte ordinario se hayan quedado sin alternativa y encerradas en casa, en algunos casos sin poder ir al trabajo.

El 26 de julio un grupo de afectados convocaron una concentración ante la sede de la IMD y se reuieron la Sra. Roser Torrentó (gerente de la IMD). Llegaron al acuerdo que NO se derivarían más servicios y que se remitiría el problema a la Comisión de Transporte. Esto no ha sido así: continúan derivando servicios, a pesar de todo.

Para más información consultad la página PORTA A PORTA PER SEMPRE

viernes, 14 de septiembre de 2007

La culpa de este texto texto la tiene Carme, que fue

la que empezó con una entrada sobre el inicio de curso. Estaba escribiendo un comentario en su bloc cuando me he dado cuenta que era tan largo que casi mejor lo subía al mío. Sí, esta es otra entrada más sobre septiembre y su significado biológico - histórico - cabalistico de marras.


Septiembre nunca me ha gustado, con permiso de mis amigas Virgo.
Desde finales de junio hasta mediados de septiembre, una servidora felizmente se asilvestraba

a) en mi calle y aledañas,

b) en el jardín de la casa de la playa de unos tíos míos,
c) en una combinación de A+B, con breve parada entre A y B y entre B a A para vomitar en algún punto de las curvas de l'Ordal.

Un día de septiembre, alrededor del 15, me arrancaban de la vida para enterrarme en el cole ¡hasta el próximo junio! Como buen ente precoz, empezaba con los sudores fríos el primer día del aciago mes. ¡Para qué aparcar el sufrimiento hasta empezar el cole!


Y no es que me fuera mal, no. Mi nota más baja era notable.
Muchos amigos de la calle también eran amigos del colegio. Los profes se alegraban de verme y estrenaba zapatos, regla, libretas, libros, bata (a cuadritos rosa y blanco, abrochada a la espalda). El año que había suerte hasta era yo la que cedía graciosa y selectivamente mi flamante Milán Nata para que otros la olieran, primero los allegados, pero no mucho porque ese aroma indefinido se iba si aspirabas muy fuerte ("¡dame, que me vas a gastar el olor!"). Al menos, esa era la leyenda.

En fin, fui una niña corriente, con extrema facilidad para hacer amigos y sin problemas de aprendizaje, solo que me aburría tanto como cualquier otro superdotado en un colegio no preparado para criaturas extrañas. Mi primer día a los 4 años duró 6 horas en las que no dejé de llorar clamando por mi mamá; enseguida supe que aquello no estaba hecho para mi. Pero también fui una niña práctica. Sabía que hasta que mis padres murieran, o hasta cumplir los 18, ambas remotas
alternativas, no podía escapar, así que trataba de pasarlo lo mejor posible.

Durante la hora del patio seguíamos practicando exóticas salvajadas veraniegas, algunas importadas desde otros rincones de España, según el pueblo paterno o materno de veraneo, hasta que el ritmo escolar y el frío nos atrapaba y recuperábamos los juegos de toda la vida. A ver quién no ha estado a punto de partirse el espinazo con el "cavall fort", la versión catalana de churro-mediamanga... A mi me dejaban jugar los chicos gracias a ser una alfeñique que saltaba como una pulga y tener un hermano mayor que hacía de base.

Y fuera del recreo, lo más interesante del curso sucedía cuando alguna profa o algún profe se lo curraba. Entonces contaba con toda mi atención raya rendida admiración, aunque eso no era frecuente. Lo normal era vivir en el tedio nueve meses que, poco antes de San Juan, acabarían en una entrega de notas, brillante para mi, regada con las lágrimas de casi todas mis compañeras ("acompáñame a casa que mi padre me mata y luego mi madre, ya verás.").

Así que, ¡otra vez verano!, ¡otra vez a descalabrarse las rodillas trepando para desmochar la morera del pobre vecino que jamás entendió como aquellos salvajes que invadían su jardín organizados a lo comando de la CIA se esforzaban tanto por alimentar obsesivamente con el fruto de su árbol a unos gusanos de seda cuya metamorfosis en mariposa tenía mal pronóstico sólo con ver la caja de zapatos con agujeros que les servía de cuna.

Montar hogueras de San Juan en julio, volar con la BH al aligerarla de cualquier elemento que no fuera imprescindible, incluidos frenos, que para eso estaba el pie pisando la rueda delantera. Aprender de los adultos de catorce, de dieciséis. Entrar en casa a mediodía a por el bocadillo para seguir jugando en la calle. Salir disparados, cada mochuelo a su olivo, al oír el coro de alaridos maternos llamando a retreta. Negociar bocadillo nocturno("vaaaa, y saco la basura y al perro") y a seguir jugando en la calle un par de horas más hasta el último aviso, esta vez paterno.
Sentir en la distancia una difusa letanía materna "Amparo los deberes, Amparo los deberes", una molestia que empezaba a mitad de julio y no cobraba cuerpo hasta la primera semana del temible septiembre, y vuelta a empezar.


Una semana antes de un fin de un curso volví a casa con los cuadernos de deberes para ese verano. Sin dejarme soltar la cartera, mi padre me llevó en volandas al colegio, a la vuelta de la esquina.
"Ángeles, este año mi hija no va a pasar el verano haciendo deberes. No los necesita." La directora y él discutieron cinco minutos sobre la necesidad o no de ser igual que los otros niños y la importancia crucial de repasar conceptos durante las vacaciones.

Fue a mis doce años. La dirección del colegio había comunicado unos días antes a mis padres que me habían concedido una matrícula de honor global, por el curso completo.

Regresé a casa, ya sin los Vacaciones Santillana, exenta de cualquier objetivo que no fuera embrutecerme con mis compañeros de correrías.
Mi padre debió ejercer como tal cinco o seis veces en toda su vida. Esta fue una de ellas, regalándome casi tres meses de absoluta libertad.



*
Carme Sánchez es una de esas personas que un día conoces por casualidad, o no, y luego te alegras mucho de que haya sido así. Tienes un enlace a su bloc en "Enlaces selectos".

lunes, 10 de septiembre de 2007

"Subir y bajar", o como con buena información

es posible entender el secuestro emocional que sufren las mujeres maltratadas. Y necesitamos esa información porque muchas veces nos pilla lejos, no conocemos a ninguna mujer que la sufra, o tenemos la suerte de disfrutar de una vida sin violencia y somos incapaces de entender como una persona común y corriente, como cualquiera de nosotros, se deja matar.

Este vídeo plantea un caso común. Al final del vídeo, si quieres, tienes la posibilidad de enviar un SMS al 7227 con el texto SUBIRYBAJAR. La mitad de lo que recauden será para la Fundación Mujeres. En este enlace puedes acceder a la información de prensa. Y si quieres más información puedes pasar un rato en el Observatorio de la violencia de género.

En Cataluña también tenemos entidades que se dedican a luchar contra esta erosión social, y también recursos públicos para mujeres que necesitan ayuda pero no saben por donde empezar.



domingo, 9 de septiembre de 2007

Añado un enlace nuevo, Amu Daria, porque vale

la pena compartir este bloc contigo, casi seguro que te gustará. Amu Daria es una página sobre la Ruta de la seda y Asia Central, escrito por Eduard Balsebre, del que sólo se que le encanta viajar y los viajes (su otro bloc es El bloc dels viatges). Amu Daria está en catalán, así que su autor, hombre previsor, ha añadido varios enlaces a diversos diccionarios. Para ser franca, las traducciones automáticas en web no son ninguna maravilla pero si algo te interesa mucho y necesitas un poco de ayuda, seguro que esos diccionarios de sacarán del apuro.

Amu Daria
está repleto de enlaces interesantes y prácticos para cualquiera que quiera viajar a esa zona del mundo. Y si quieres, pero no puedes, por lo menos podrás perderte un rato saltando de entrada en entrada en la otra parte del mundo.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Esta tarde casi arrugo a un ciclista. Sí, ya lo se,

las cosas no deben dejarse a medias, pero como el altercado ha sido a la puerta de un sitio donde iba a hacer un recado, he terminado dejándole escapar.

El merluzo iba pegado (literalmente) a mi moto y ha intentado rebasarme por la derecha (en subida, que también hay que ser idiota como ciclista) justo cuando yo iba a girar a mi derecha para subir a la cera y aparcar la moto.

Me ha gritado al oído "¡cuidado!" y yo, a la vez que clavaba la moto, le he soltado unos cuantos improperios (es la mejor forma de que pase un susto) mezclados con recomendaciones de lectura del código de circulación.

El imbécil se ha ofendido (pero no se porque; si es imbécil, es imbécil ¿no?), ha frenado, ha pasado de los coches de la calle y ha venido a por mi. Y yo he erguido mi metro cincuenta y tres de mala leche (que ando estos días algo tensita) y le he respondido en consonancia, aunque sin quitarme el casco, por si las moscas. Bajita y contestataria, sí, pero precavida.


Ha sido precioso. Todo un espectáculo de luz y sonido en medio de la calle que he terminado diciéndole "y apártate que tengo que aparcar". Creo que no me ha clavado el manillar porque era imbécil, pero por su mirada sospecho que ganas tenía. Su bici y él han dado media vuelta y ha desaparecido entre el tráfico.

Hay que se muy tonto para ir en bici creyéndose invulnerable, si reflectores, sin casco, sin timbre, sin nada y pasándose el código de circulación por el sillín. Hala, soy Dios, que he bajado a la Tierra a hacer ejercicio. No te preocupes si hago el imbécil y me arrollas, como soy Dios no me pasa nada.


Faltan 9 días para que la Guardia Urbana de Barcelona empiece a sancionar a los ciclistas que se saltan todas las normas a la torera. ¡Tengo unas ganas de que les cuezan a multas!

lunes, 3 de septiembre de 2007

Desde el viernes sin adsl por culpa de un

manazas de Telefónica, con la de cosas que tengo que contar y que el mundo espera ansioso.


Una de las cosas es que ayer domingo cumplí dos años y tres meses sin comprar tabaco ni fumarlo. La otra cosa es ofreceros una pincelada sobre el festival de cine de Venecia:

Ñam.