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jueves, 13 de octubre de 2005

Oh, oh, Katy se ha agobiado

leyendo las entradas. Y todo porque dice que no doy consejos sobre cómo afrontar el hecho de dejar de fumar. Es verdad, pero porque no tengo. Sólo puedo decir que llevaba un año, que se dice pronto, pensando en liberarme del tabaco. A veces me negaba, a veces lo veía posible, aunque siempre con cierta angustia, es verdad Katy. Tú sabes lo que cuesta porque estuviste un año. Y luego cuatro meses, y otra vez dos semanas. Sabes que es mentira que el mono dure tres semanas. El mono puede instalarse en nuestra vida durante meses y no es un compañero agradable. Pero ¿quién djo que era fácil dejar de fumar? Fumar puede llevarte lentamente a un cáncer de loquesea y dejar el cigarrillo te lleva directo al insomnio, la depresión ligera, el sobrepeso, las burlas y el resquemor de algunos amigos que siguen fumando... pero a la larga compensa. Llevo un par de semanas recogiendo testimonios de fumadores empedernidos que lo dejaron unos meses, hasta unos años, y han vuelto a caer. Y, por fin, hace un par de días que estoy tratando con personas que ya no fuman desde hace años. Duaita también lo dejó hace mucho y no ha vuelto, pero Duaita es especial. Yo, que estoy a punto de coronar los cuatro meses y medio, regreso a este diario regularmente para darme cuenta del camino que llevo y tener presente a dónde no me gustaría regresar. Katy, ya encontrarás el momento para dejarlo, que posiblemente no sea ahora,y también la forma de buscar ayuda, en pastillas, parches, chicles, acupuntura, terapia sicológica o lo que sea. Lo que siento es que cada vez que me leas te agobiarás, porque te reconocerás en muchas situaciones que explico y porque lo que escribo no es nada más que otra forma de terapia, eso sí, la mía.

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