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domingo, 2 de noviembre de 2008

Se avecinan tiempos mejores, aunque se lo

toman con calma, no vaya a ser que a Amparo se le arreglen las cosas tan rápido como se le estropean y a la pobre le de algo, más que nada por la falta de costumbre.

Una señal de que mi situación está a punto de cambiar a mejor es que llevo unos días desayunando con personas que me echan el humo de sus cigarrillos a la cara, gracias a Dios.


Por cierto, hoy cumplo tres años y cinco meses sin cigarrillo en la boca. Lo decía más que nada para hacer honor al bloc.

1 comentario:

Eva dijo...

Que lleguen ya los tiempos mejores, tiempos de cambios para bien, de no sentirse mal, y que el humo del ducados sea como la magdalena de Proust y nos lleve hacia nuestros tiempos de Yupi.