
años sin fumar y ni tiempo tengo de quejarme, como cada mesversario, de las ganitas que sigo teniendo, a ratos, de meterme un piti entre pecho y espalda. En este tiempo que lleva mi madre hospitalizada he aguantado con mi propia mano dos cigarrillos ajenos ("aguanta el cigarrillo, que cojo el móvil", "aguanta el cigarrillo, que busco el móvil" y variaciones sobre el mismo tema) como si nada. Bueno, como si nada-nada no, que a estas alturas ya no puedo mentirte. Con pasión arrebatadora por meterle una calada al cigarrito de marras que lo dejara agotao hasta el filtro, pero aguantando estoicamente, que si lo dejo, lo dejo (de momentoooo).
Mañana trasladan a mi madre a un centro de convalecencia del que tengo buenas referencias y está al lado de casa. Se va del
hospital de Sant Pau con la cabeza bien alta, tras romper el corazón de más de un sanitario. A las enfermeras, a pesar de que la han tratado con mucho cariño y paciencia, ha terminado odiándolas un poco tras una mala singladura, con indios incluidos sentados en círculo. Hoy, una mujer horrible le pedía plumieres para niños de fuera, pero ella no ha cedido ni un palmo. No volverá a caminar sola aunque intuyo que vamos a viajar sin parar.