
Ni yo misma podría haberlo dicho mejor, o peor, o así.
La última de mi madre:
El domingo por la mañana me pregunta porqué ha venido el Príncipe a nuestra calle y le contesto que no me he enterado de la visita y que, a pesar de ser republicana, miraré el telediario a ver si dicen algo. Este mediodía me pide que me acerque y, poniendo cara de misterio, me susurra al oído:
- No sé porqué, pero parece que he sido la única que se ha enterado de la visita del Príncipe a nuestra calle.
No sé qué tal otra embolias, pero la suya es la bomba.
2 comentarios:
Mola. No tiene la menor posibilidad de éxito, y su principal objetivo - la preservación del ecosistema de la tierra - no tiene la más ínfima trascendencia a escala astronómica; pero mola.
Por lo menos A la extinción por la Razón es conceptualmente más satisfactorio y suena mucho más digno que A la extinción por el Pryca.
Creo que me voy a apuntar.
¡Uy, no! "la Razón" con mayúscula ...perdón ha sido un lapsus, quería decir "la razón".
...antes el Pryca.
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