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viernes, 30 de octubre de 2009

Soy una mujer afortunada. Ya, vaya novedad.

Lo he dicho varias veces en este blog aunque, si te das cuenta, siempre por razones diferentes. Entre mis amigos y mis amigas hay personas que se dedican a la política con toda su alma, su tiempo, sus ganas y su inteligencia para mejorar la vida de todos. Por eso soy afortunada. porque cuando hay una Pretoria, o un Gurtel o cualquier otro lío por el estilo, sé que los implicados que salgan condenados son simples chorizos, y me importa un ardite el color de su guante o la marca de su reloj.

Pero sí es cierto que a la política en abstracto se le tienen ganas. No hay más que leer los comentarios de las noticias que hacen los lectores. Los políticos se dividen en íncubos y súcubos, aquí no se salva nadie y unos a otros se recomiendan vivamente no votar. Imagínate el resto de propuestas si esta es la más inteligente. La restitución del reconocimiento público que merece la política es un trabajo pendiente que tienen los partidos y las instituciones, aunque en eso ahora no voy a entrar.

En el caso Pretoria, donde una pandilla de delincuentes han robado todo lo que han podido y más al pueblo, mi partido, el PSC ha reaccionado como debía: con rapidez y contundencia sin olvidar la presunción de inocencia, porque las leyes están para protegernos a todos, y sin ley viviríamos en favelas gobernadas por maleantes.

Cuando escucho o leo que todos los políticos son iguales (de malos), ya no me exalto, sólo siento un infinito cansancio porque descalificar a un todo por una parte es de memos.
Como un médico me diagnosticó mal, todos los médicos son incapaces.
Como un drogadicto me puso un puñal en el cuello, todos los drogadictos son asesinos.
Como un funcionario me dio con la ventanilla en las narices, todos los funcionarios son impresentables.
Y así, ad nauseam ¿no? Vamos, que el único ser excelso en este planeta es quien suelta por la boca sapos y culebras sin tener el más mínimo conocimiento de causa.

De mi parte, puedes decirle a quien descalifique a los políticos en general que piense cuántos de sus amigos han usado los servicios médicos de la Seguridad Social, que repase la lista de niños conocidos que van a escuelas concertadas o públicas, que preste atención al agua potable que sale de su grifo, a la electricidad que ilumina sus casas y sus calles.
No continuaré porque la lista es interminable, pero todo lo que he enumerado y mucho más es posible gracias a la política. Ya, ya lo sé. Cuando les cuentas todo eso se enfadan e hilvanan unos discursos ridículos sobre su libertad de opinión y de expresión y de elección... que pueden disfrutar gracias a la política.
Yo sí conozco a políticas y a políticos que se dejan la piel para que todos vivamos mejor y merecen todo mi respeto.

3 comentarios:

Carmen Sereno dijo...

Tienes razón en que no se debe generalizar. Lo malo es que a esos políticos que se dejan la piel apenas se los visibiliza. Al final cuáles son los referentes que tenemos?? Pues los que tienen presencia mediática o social. Y cuando uno/una ve que con su dinero unos pocos se han pegado la vidorra padre, pues lógicamente, se indigna. Es cierto que la propuesta d eno ir a votar es una soberana futilidad, pero hay que empatizar con el descrédito y la decepción generalizada entre la población. Primero, porque ni los rojos ni los azules parecen saber cómo gestionar nuestros problemas. Segundo, porque da vergüenza tener que aceptar aquello de que el hombre, a más poder, más corrompible puede volverse. Y tercero, porque en este país la sensación de desprotección en todos los sentidos de los españolitos de a pie es terrorífica.

Un beso, magnífico post!

Raquel de Dones en Xarxa dijo...

hola amparo estoy haciendo el taller DC y he puesto de prueba tu blog. BSSS

Amparo dijo...

A tu disposición, guapa.