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martes, 17 de noviembre de 2009

Hay que ver la tangana que se puede liar durante

la inocente sobremesa de una cena de cumpleaños. Hace nada, tres semanas y algún día suelto, celebrando el cumpleaños de Julia, Lolo nos cuenta que en la protectora de animales de la Rabassada piden mantas para paliar el frío que pela a perros y gatos allí refugiados.

"Ah --digo yo tan estupenda como siempre--, hagamos una campañita entre nuestros colegas, a ver si logramos algunas mantas". Y nos ponemos a ello, Lolo en logística y una servidora en la comunicación, as usual, no sin antes pillar por sorpresa, a traición y con alevosía a cuatro mandamasas de Envialia, una empresa amiga de mensajería, paquetería y... vaya, tú les das algo para que lo lleven a la otra parte del planeta y ellos lo cogen y lo llevan.

Resumiendo, que estamos muy contentos porque hemos recogido muchas mantas. Y pelotas, huesos, pienso, colchonetas, cunitas, jarapas, collares... y demás artilugios propios de perros y gatos, con los que se lo pasarán bomba mientras esperan a ser adoptados. Si lees esto y eres de las almas caritativas que llevó su manta a una de las oficinas de Envialia, un millón de gracias.

Y no hemos recogido más cosas porque no podíamos absorber todas las peticiones de recogida (a partir de 4 mantas pasamos por los domicilios), que si no, aún estábamos liados.
Ha valido la pena mejorar la calidad de vida de unos animales que jamás debieron ser abandonados. Lo único positivo del abandono es que, por lo menos, se han librado de unos amos cafres. Claro que hay excepciones, como los pocos perros recogidos porque pertenecían a ancianas y ancianos solos que han ido a parar a una residencia, o han muerto, pero son los menos.

En las fotos, una de las terrazas de la Prote, el almacén lleno de mantas y algunas de las bolsas de pienso que también nos dieron.

3 comentarios:

Felix Casanova Briceño dijo...

Amparo...

En mi nombre os doy muchas gracias por lo que habeis hecho. No sabes que alegría me da...
De vez en cuando voy a una protectora los domingos a pasear algún perrito, pero siempre me vuelvo con una desazón muy grande. Que crueles somos los humanos...

Besos y feliz semana

Amparo dijo...

Sólo subo a la Protectora cuando estoy decidida a llevarme a un chucho. Todos mis animales han salido de allí, excepto mi última amiga, Indiana, a la que rescataron de un contenedor de basuras con apenas dos semanas y el 3 de enero próximo cumplirá quince años. ¡Qué jóvenes éramos las dos!
Cualquier cosa para mejorar la vida de los que lo pasan mal, animales, vegetales o minerales, vale la pena.

Anónimo dijo...

Qué alegría de post! Al recibir tu mail no tenía ni una sola manta que dar (mi casa es peque y tengo el tema muy controlado), pero lo reenvié al segundo. Guapo que funcione la red así de rápido! :-) la dui