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miércoles, 13 de enero de 2010

Un socialista, por llamarle de alguna forma, ha

metido la pata y estoy indignada. Llego a casa algo agotada, enciendo el televisor y me entero de que en Vic hay movida. Al parecer, el gobierno municipal ha dicho que va a prohibir el empadronamiento de inmigrantes ilegales.
A continuación, sale la vicepresidenta De la Vega respondiendo que el ayuntamiento de ese pueblo no puede ir por libre y que en el padrón no tienen competencias, que lo único que pueden hacer es mantenerlo limpio y ordenadito.


Primero pensé: "una salida de tono más del pueblo del facha de Plataforma per Catalunya (PxC)". Me pongo a leer la prensa digital y descubro que Vic está gobernado por un tripartito compuesto por CiU, ERC y ¡PSC! Lo que haga Convergència y Esquerra me la trae al pairo (me molesta, me irrita, pero no son los míos). Pero sí me importa, y mucho, lo que hace el PSC, porque es el partido que gestiona mi ideología y, lo siento por si suena a OK Corral, si en esta formación cabe el tipo (Josep Burgaya) que apoya una medida xenófoba, igual la que se está equivocando de partido soy yo.

Un socialista apoyando, o dejándose arrastrar por el mierda de Josep Anglada, líder facha de PxC, vpor cierto icepresidente provincial en Barcelona de Fuerza Nueva, debería ser llamado al orden inmediatamente por su Federación. O, si lo prefiere, abandonar el partido, porque me lo he pensado mejor y los que no caben en el PSC son los racistas, los xenófobos y los impresentables que ceden a presiones de cafres y apoyan medidas que se saltan a la torera los derechos de las personas.
Las declaraciones en la web del Ayuntamiento de Vic del tal Burgaya no dejan lugar a duda: encima de xenófobo, cobardica. Las traduzco porque sólo están en catalán:
"Josep Burgaya, portavoz del PSC, ha destacado la más estricta legalidad de la medida, que quiere facilitar "la plena integración", así como poner sobre la mesa que "a igualdad de derechos, igualdad de deberes". Burgaya también ha querido matizar que pocas ciudades como Vic han desarrollado tantas iniciativas para acoger e integrar a la inmigración. “El PSC apoya estrictamente el cumplimiento de la normativa estatal de empadronamiento" y que en el caso de Vic se ha hecho una "interpretación estricta" en cuando a documentos a presentar y a las condiciones de residencia. No obstante ha manifestado que "si hay un informe de una administración superior que dice que no se puede hacer, aunque el Ayuntamiento de Vic disponga de un informe favorable, defenderíamos su retirada".
En Vic no debe ser fácil hacer política de izquierda. No en balde CiU tiene ocho concejales y los nazis de PxC son la segunda fuerza con cuatro, por delante del PSC en votos. Pero es lo que hay y, precisamente por esa sintonía entre los que lideran el consistorio y los que les van a la zaga, los socialistas deberían estar más atentos y no dejarse colar ni una. Y esto del padrón es un gol como una catedral, porque prefiero pensar que el concejal socialista se ha equivocado, en vez de creer que piensa igual que los que tienen ganas de meter mano a la inmigración.

Traduzco de nuevo, porque no lo he encontrado en castellano, un párrafo de la Declaración de Principios, aprobada en el 11 Congreso del PSC (Julio 2008):
"Somos socialistas porque queremos construir una sociedad basada en la realización plena y efectiva de los valores de la libertad, la igualdad, la fraternidad, la justicia social, la solidaridad y la paz. Estos valores son, para nosotros, irrenunciables; conforman nuestra ética personal y nuestra forma de entender el mundo, guían nuestra acción y se contraponen a los previlegios, las desigualdades y el individualismo insolidario".
Podría seguir escogiendo fragmentos de discursos y textos sobre la xenofobia, escritos desde la razón y el corazón de tantas y tantos socialistas, pero no lo haré porque ya es tarde, y porque no creo que quien pase por este bloc necesite reflexionar mucho. Pero sí quiero transmitir algo que leí hace mucho tiempo sobre las cosas que les pasan "a los otros": uno de los chascarrillos que corría en Alemania cuando estaba gobernada por los nazis narraba una conversación entre dos hombres. Uno dice "¿Sabes que están arrestando a los judíos y a los barberos?". Y el otro responde "¿Y por qué a los barberos?".

De la misma forma que ese hombre no se extrañaba de que los judíos fueran arrestados, nosotros podemos caer en el error de pensar que lo que pasa en Vic no nos atañe, que es cosa de inmigrantes, que ese pueblo está muy lejos... Pero si permitimos que unos cafres conculquen los derechos de personas en situación de indefensión, por mucha legalidad en la que se escuden como el amigo Burgaya, estaremos dando manga ancha a los mismos de siempre, los salvapatrias, los que buscan la diferencia para destruirla. Y antes de darnos cuenta también estaremos "en el otro lado". ¿Quién nos defenderá entonces?

4 comentarios:

Felix Casanova Briceño dijo...

Amparo...

No puedo estar más de acuerdo contigo, querida amiga. Esto es de pena, es como el ejemplo que has puesto de los nazis, más gráfico no puede ser.

Besos

Marian dijo...

Completamente de acuerdo contigo Amparo. Además que la medida no es ninguna solución para nadie: ni para los "sinpa", ni para los ayuntamientos.
Lo que si es cierto es que se deben hacer políticas más integrales frente al fenómeno de la inmigración, en donde se posibilite la integración de los nuevos habitantes, protegiendo al mismo tiempo los derechos ya adquiridos de los nativos.

No es fácil, pero como vemos las cosas, pareciera que nadie piensa en eso-.

Alfonso illas dijo...

Completamente de acuerdo, han metido la pata en un tema muy delicado que debería hacerles recordar a la mayoría su pasado emigrante.

Bruji dijo...

Menos mal que al final sólo ha quedado en una rabieta, y no ha seguido adelante con su postura...