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martes, 20 de noviembre de 2007

Hace 32 años el día empezó bien. Nada más levantarnos

de la cama mis padres nos dijeron que no íbamos al cole porque Franco había muerto. Con mis doce años, a duras penas sabía quién era el difunto, pero sí percibía que algo pasaba y no sabía si era bueno o malo. Bueno, no ir al colegio era bueno, así que "a jugar". Primera cosa rara: "hoy no salís a la calle". Qué raro, si por lo general a mis padres ya les iba bien perdernos de vista.

A media mañana, aprovechando el día extra de fiesta, mi hermano y yo nos confabulamos para salir en secreto a comprar un pastel y una botella de sidra, la bebida preferida de mi madre y darle así una sorpresa para celebrar su cumpleaños. Lo primero era lo primero.

De regreso subíamos la pendiente de nuestra casa, pastel y botella de El Gaitero en mano, cuando vimos a mi padre y otros vecinos en corrillo, charlando en la calle. Mi padre, Ojo de Lince, nos divisó a lo lejos, fue hacia nosotros como una flecha y nos enganchó de los hombros, uno por hijo:

- "¿Se puede saber qué hacéis y donde os habéis metido?"
- "Es el cumpleaños de mamá. Hemos ido a por un pastel".
- "Ah, si, vale, entrad en casa...".

Y cada mochuelo-vecino regresó a su olivo. De tanto en tanto, los hombres y algunas mujeres salían de nuevo a la calle a comentar cosas en voz baja que no nos dejaban escuchar a los niños. Hubo cierta parálisis cuando el falangista del barrio, un ex-legionario, pintor de brocha gorda, alcohólico y medio indigente, paseó la calle envuelto en una bandera española, brazo en alto y tambaleándose mientras intentaba un paso marcial, alternando el llanto, los hipidos y el Cara al sol. Como el anciano era el abuelo amable y chistoso de una de mis amigas de la calle, le miré sin entender qué mosca le había picado. En cambio, sí pude sentir la prudencia del resto de los hombres. Otras veces, cuando paseaba borracho soltando burradas, algún vecino trataba de hacerle entrar en razón y le acompañaba a casa si era necesario. Ese día, el del cumpleaños de mi madre, nadie se movió.

A mediodía nos comimos el pastel y nos bebimos la sidra. Brindamos por mi madre, la señora estupenda de la foto. En mi casa no hubieron brindis anti-franquistas. No fue hasta dos días después cuando empecé a sospechar que mis padres, pena, lo que se dice pena por la muerte del dictador, no tenían.
Recuerdo estar viendo el funeral en televisión. Muchas personas guardaban cola durante horas sólo por pasar por delante del ataúd del general. Con mis doce pocos años le pregunté a mi padre porqué la gente esperaba horas de pie para ver a un muerto. Y mi padre me contestó: "algunos por asegurarse, hija. Algunos por asegurarse". La respuesta me resultó extraña. Le miré y vi que sonreía sin dejar de mirar la tele.

¡Felices 85 mami!
Y ya de paso, ¡felicidades Jordi!
Vaya dos naciendo el 20-N...

3 comentarios:

foscardo dijo...

Besotes a tu mami!!!! bueno y tambien a jordi jisjisjis

Violeta dijo...

Felicidades a esta señora tan estupenda que es tu madre, y genial ese comentario de tu padre : "por asegurarse"! es genial de verdad.
feliz cumpleaños a tu madre, y en general (huy, que raro suena..) a todos! (no por la muerte, sino por el nacimiento....)

Amparo dijo...

¡Gracias Rich y Gracias Violeta!