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sábado, 9 de agosto de 2008

Me gusta Agosto porque no hay nadie.

Eso me permite deambular sin rumbo por Barcelona, o con rumbo, qué más da, con el mp3 insertado en el cerebro y una mochila a la espalda, sin fijarme en nada ni en nadie.
El viernes bajaba caminando a la playa cuando me tope con un grupo de gente que bordeaba la cinta de la policía en la esquina de Valencia con Marina.

Asomo la naríz, veo a cuatro coches de Mossos d'Esquadra y un camioncito de basura. Mi primer pensamiento fue "caramba, alguien debe haber vuelto a tirar los cartones de leche en el contenedor azul" pero mi alma periodística me empujó a preguntar. Seleccioné a una mujer cualquiera de entre las cincuenta o sesenta personas que apuntaban con la cámara del móvil hacia la policía y el mini camión de basura. "Han encontrado un muerto en un contenedor". ¡Sopla!*, mi primera muerte violenta y tiene que pillarme autista perdida. Y los J&J en Japón, pudiendo verlo todo desde el balcón de su casa.

Por asegurarme, pregunto a un cámara de televisión local. Me mira fijamente, sopesando si me contesta o no, actitud que me parece harto imbécil. Le miro con gesto de "que es para hoy" y responde lo mismo que la mujer.
La escena ya no tiene interés, dentro de unas horas sabré más leyendo la prensa. De todas formas, el crimen -porque un muerto en un contendor no es un descuido- me deja mal cuerpo. Estamos todos demasiado cerca de la violencia desatada y no dejo de pensar durante tres o cuatro manzanas en que ser policía es una profesión de mierda, siempre bregando con lo peor. Bueno, bien pensado es parecido a ser presentador de un programa de corazón. Pobre Cantizano.

*¡Cojones!

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