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viernes, 17 de abril de 2009

Estoy en las afueras de mi misma, por el

momento, pero calculo que volveré en breve. Ahora mismo solo puedo pensar en enormes vasos de leche con nesquik caliente y en que la bufanda no se desanude de mi cuello para irse a ramblear por ahí.
Lo mejor del constipado: que los oídos se acorchan y me ahorro los ladridos de los vecinos y sus hidra-hijas.
Lo peor: que esta noche me invitan a cenar en un restaurante encantador y me temo que voy a disfrutar menos de lo que se merece el sitio y la compañía JJ.
Pero ¡claro que iré!, aunque sea lo último que haga (debe ser una gripe lírica la que me ha tocado esta vez).

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