y contestar los teléfonos (uno fijo y otro móvil, porque soy una mujer de mi tiempo), ni he podido abrir el portátil y contar qué tal había ido todo.
Bueno, pues todo ha ido como tenía que ir, o sea, bien. Además de toparme con el oncólogo más divertido del mundo, sus noticias fueron excelentes.
El bicho era un poco más cabroncete de lo que parecía por la foto (atención adictos al Facebook, Meetic y otros) y tuvieron que rebañar un poco más, pero acabó soltándose de la teta y ahora yace en un portaobjetos.
El ganglio centinela se portó como un campeón y no dejó entrar a ninguna célula con ce de cáncer.
Estoy curada en un 95% y el 5% que queda saldrá huyendo con radio o con quimio, o con ambas terapias, según convenga tras saber la naturaleza exacta del bicho (que va a ser radio sólo, casi seguro, y me quedaré con las ganas de probar el aceite de marihuana, ya lo sé).
Se puede tener cáncer y sobrevivir, yo soy la prueba. Y no porque me haga la chulita. Le pregunté al oncólogo si iba a morir de ésto y me dijo que no. Acostumbrada a que los médicos nunca se mojen en el diagnóstico si no lo ven claro, tengo la seguridad que no será el cáncer lo que me lleve a cocheras.
Me quedan veine días para la primera visita con la médica que guiará mi recuperación, así que será mejor que a partir de ahora me ocupe de otras cosas, como agradecer a todas mis amigas y mis amigos que me hayan cuidado tanto y de forma tan intensa. Siempre me abruma pensar en la cantidad de personas que me quieren.
Otra cosa en la que debo concentrarme es en encontrar trabajo. Sí, me despidieron la víspera de mi ingreso en el hospital, pero de esos hijos de puta hablaré en otro momento.
Continuará.
Bueno, pues todo ha ido como tenía que ir, o sea, bien. Además de toparme con el oncólogo más divertido del mundo, sus noticias fueron excelentes.
El bicho era un poco más cabroncete de lo que parecía por la foto (atención adictos al Facebook, Meetic y otros) y tuvieron que rebañar un poco más, pero acabó soltándose de la teta y ahora yace en un portaobjetos.
El ganglio centinela se portó como un campeón y no dejó entrar a ninguna célula con ce de cáncer.
Estoy curada en un 95% y el 5% que queda saldrá huyendo con radio o con quimio, o con ambas terapias, según convenga tras saber la naturaleza exacta del bicho (que va a ser radio sólo, casi seguro, y me quedaré con las ganas de probar el aceite de marihuana, ya lo sé).
Se puede tener cáncer y sobrevivir, yo soy la prueba. Y no porque me haga la chulita. Le pregunté al oncólogo si iba a morir de ésto y me dijo que no. Acostumbrada a que los médicos nunca se mojen en el diagnóstico si no lo ven claro, tengo la seguridad que no será el cáncer lo que me lleve a cocheras.

Otra cosa en la que debo concentrarme es en encontrar trabajo. Sí, me despidieron la víspera de mi ingreso en el hospital, pero de esos hijos de puta hablaré en otro momento.
Continuará.