De las once mil y pico de visitas, ocho mil deben ser mías, ya cuento con ello, pero ¿y las otras tres mil, qué? Se que Jordi, iniciado en mi bloc por Xavi, me lee porque de pronto tengo una visita desde Hawai o desde cualquier otro punto remoto del mundo. Y también sé que Rafa me sigue en diferido y cuando nos encontramos podemos dedicarnos al whisky porque no hace falta que le ponga al día. Y es una gran suerte que el grupo de amigas hurañas nos podamos leer las unas a las otras sin necesidad de encontrarnos en el mundo físico. Todo eso lo tengo claro. Lo que me sorprende son las otras visitas, las que vienen de la otra parte del mundo, o del otro lado de mi calle, tanto da la distancia, de personas desconocidas que en algún momento han caído en mi bloc y se han quedado un rato, y algunas hasta me han reseseado. Bueno, muchas gracias a todas y a todos los que pasáis por aquí, excepto a los trolls, que alguno ha habido aunque por fortuna ha sido neutralizad@.
