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jueves, 12 de abril de 2007

Era un monje que, a pesar de todos sus esfuerzos espirituales, no hallaba la paz interior. Angustiado, el discípulo acudió a su maestro y le preguntó:
-¿Cómo puedo liberarme?

El maestro contestó:

-¿Y quién te ata?


CUENTOS TIBETANOS
La esencia de la calma

Ysano Sim y Pedro Palao Pons


2 comentarios:

amarjit dijo...

Hi,

I love the image of Buddha.

come, lets meet up :

chandrasart.blogspot.com

warm wishes

chandra

la rateta dijo...

ea! Me ha gustado mucho mucho el breve cuento. Es para ponerselo en la agenda o en el calendario o en algo que uno mire amenudo.
Corto pero al grano.